“Este domingo estuve presente en la apertura del período de sesiones ordinarias de la Cámara de Diputados del Chaco. Fui con una expectativa concreta: escuchar qué resultados tangibles dejaron las giras del gobernador por Europa. Me fui sin uno solo”, señala el Parlamentario del Mercosur, Raúl Bittel.
Después de dos viajes al continente europeo —uno de 13 días en 2024 y otro recientemente con escalas en Luxemburgo, Roma, Valencia y Bulgaria— lo razonable era esperar anuncios concretos: inversiones cerradas, créditos aprobados, convenios firmados con monto, sector, plazo y ejecución definidos. No hubo nada de eso. Hubo referencias al acuerdo Unión Europea–Mercosur. Hubo consignas sobre apertura al mundo. Hubo discurso sobre estabilidad jurídica. Pero no hubo datos verificables.
Como único parlamentario del MERCOSUR que representa al Chaco, nunca fui convocado para discutir técnicamente el impacto del acuerdo UE–Mercosur en nuestra economía regional. Si la inserción internacional es una prioridad estratégica, la coordinación institucional no es opcional: es imprescindible. El acuerdo UE–Mercosur —aún pendiente de ratificación plena en varios países europeos— prevé la eliminación de aranceles para el 91% de las exportaciones del Mercosur, pero también abre el 92% del mercado regional a bienes industriales europeos. Eso significa competencia directa con industrias altamente tecnificadas.
Entonces me pregunto: ¿Está el Chaco preparado para competir con maquinaria, alimentos procesados y bienes industriales europeos? ¿Cuántas empresas chaqueñas cumplen hoy estándares sanitarios, ambientales y de trazabilidad exigidos por la Unión Europea? ¿Qué logística exportadora plenamente operativa tenemos? ¿Qué financiamiento concreto surgió de las reuniones con el Banco Europeo de Inversiones? .
Hoy no lo sabemos.
Mientras tanto, otras provincias sí muestran resultados medibles. Córdoba consolidó inversiones automotrices con montos definidos. Santa Fe fortaleció su complejo agroexportador con infraestructura y financiamiento internacional. Mendoza logró posicionar productos con certificaciones específicas para el mercado europeo. No se trata de ideología. Se trata de gestión profesional.
El Chaco no puede limitarse a una narrativa de “abrirse al mundo” sin presentar un plan productivo detallado. No alcanza con hablar de puertos si no hay volumen exportable. No alcanza con mencionar estabilidad jurídica si no hay proyectos estructurados listos para financiamiento.
En el discurso de hoy también se mencionaron cifras de pobreza y empleo sin exposición técnica de fuentes y metodología.
Gobernar es decidir, pero también es explicar con evidencia. El electorado urbano, productivo, profesional de Resistencia —que exige eficiencia, previsibilidad y resultados— no se conforma con consignas. Exige planificación, transparencia y rendición de cuentas. Viajar no es gestionar. Anunciar no es ejecutar. Integrarse no es improvisar.
Si el acuerdo UE–Mercosur va a ser una política de Estado, entonces corresponde: Publicar un plan provincial de inserción internacional con metas medibles, detallar sectores priorizados, Informar montos de inversión gestionados, Coordinar con representación regional y actores productivos, Presentar un balance oficial de cada misión.
Hoy fui a escuchar qué logró el Chaco en Europa. No hubo resultados concretos. El desarrollo no se construye con relatos épicos ni con confrontaciones discursivas. Se construye con estrategia, profesionalismo y credibilidad. Y en política, la credibilidad se sostiene con hechos. Si después de dos giras internacionales no hay un solo proyecto en ejecución derivado de ellas, el problema no es Europa, el problema es la falta de planificación real y de resultados concretos para la provincia.




