La Cámara baja aprobó el proyecto que exige pasar a 40 horas semanales de trabajo. Ahora resta su promulgación y la reducción comenzará a partir del 2027. Se estima que se beneficiarán entre 13,5 millones y 30 millones de trabajadores.
El Congreso de México aprobó este miércoles el proyecto de reducción gradual de la jornada laboral, tras pasar por la Cámara baja. La iniciativa pide pasar de 48 a 40 horas semanales, con el fin de que el país se alinee a los estándares internacionales de mejora de la calidad de vida de los trabajadores para elevar la productividad de las empresas.
La iniciativa promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum no encontró mayores obstáculos en la Cámara de Diputados – de mayoría oficialista – donde tras una maratónica sesión de más de ocho horas, se aprobó el proyecto con 411 votos a favor y 58 en contra. La reforma constitucional, que también respaldó el Senado a inicios de mes, pasará ahora a los congresos estatales para su promulgación.
El texto aprobado por los diputados indica que el recorte de la jornada laboral – que no implicará una reducción del salario ni prestaciones – se dará de forma progresiva dos horas por año, a partir del 2027, hasta llegar a las 40 horas en el 2030.
Asimismo, se estableció que durante este año habrá un “período de adecuación” en el que las empresas y los trabajadores organizarán, planificarán y adaptarán sus procesos productivos para iniciar los cambios en 2027.
En la reforma se fijó un nuevo tope de tiempo de trabajo extraordinario de doce horas a la semana distribuidas en un máximo de cuatro horas diarias y hasta cuatro días a la semana. Además, se prohibió que los menores de 18 años sean empleados en jornadas extraordinarias.
Sin bien la jornada laboral se redujo, la mayoría oficialista decidió mantener la normativa de al menos un día de descanso por cada seis días trabajados y no aceptó la propuesta de la oposición de aumentar a dos los días de descanso.
Con estos cambios, México se equipará con varios países de Europa, Asia y América que llevaron sus jornadas laborales a 35 y 40 horas semanales, con un tiempo de descanso obligatorio de un día. En los últimos años, Chile, Colombia, Brasil y República Dominicana recortaron la jornada laboral a entre 40 y 42 horas a la semana.
El gobierno calculó que la reforma beneficiará a 13,5 millones de trabajadores, pero analistas prevén que podría cubrir a unos 30 millones de empleados, que representan cerca de la mitad de la población económicamente activa de México.
Los especialistas estiman que la reforma implicará inversiones en la reorganización de procesos de las empresas, nuevas contrataciones de trabajadores y ajustes en los contratos de trabajo y en los mecanismos de productividad.
Pese a ello, las autoridades descartaron que la reducción de la jornada pueda impactar a las estructuras de costos de las empresas. Al respecto el director de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) Oscar Ocampo señaló que la gradualidad de los cambios ayudará a que las empresas se ajusten progresivamente sin resentir sus finanzas.
Por otro lado, el director general del clúster automotriz del estado norteño de Nuevo León Manuel Montoya Ortega sostuvo que la reforma sí encarecerá los costos y “las cosas no van a costar lo mismo”.
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