El consumo de lácteos volvió a mostrar debilidad en diciembre y a pesar de un leve repunte, las ventas siguen por debajo del registro previo a la irrupción de Javier Milei. En el país donde la tasa de pobreza baja de a millones según el Gobierno, un mercado tan sensible como el de lácteos volvió a exhibir señales de fragilidad en diciembre, con una caída de las ventas respecto del mes anterior y contra el mismo mes del año pasado.
En un contexto de precios elevados, pérdida de poder adquisitivo y consumo contraído, el sector logró en 2025 un leve repunte gracias a promociones agresivas y una fuerte competencia, pero sin igualar ni acercarse a la pérdida registrada en 2024
Los datos del cierre de 2025 confirman que el consumo sigue condicionado por los ingresos reales y que los hogares priorizan precio por sobre calidad o variedad, una tendencia que atraviesa a toda la canasta alimentaria.
Durante diciembre, las ventas totales de productos lácteos mostraron una baja del 0,4% mensual en volumen, en comparación con noviembre, según datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA). Al medir el consumo en litros de leche equivalente, se observó un incremento del 8,9%, explicado en parte por una mejora en el promedio diario y un rebote luego del fuerte desplome registrado en noviembre.
Esta dinámica refleja un comportamiento irregular del consumo: menos unidades vendidas, pero una recomposición parcial del volumen equivalente, que no alcanza para revertir la tendencia de debilidad estructural.
En la comparación contra diciembre de 2024, las ventas de lácteos registraron una caída del 1,1% en volumen de productos, aunque los litros de leche equivalente crecieron 5,8% interanual. El contraste muestra que el consumo sigue lejos de una recuperación plena y que los cambios responden más a ajustes de composición que a una mejora real del poder de compra.
El segundo semestre del año estuvo marcado por una desaceleración generalizada del consumo, con diciembre funcionando más como un rebote técnico que como un punto de inflexión.
En el acumulado de enero a diciembre de 2025, las ventas de lácteos exhibieron un aumento del 5,2% en volumen y del 6,4% en litros de leche equivalente. Sin embargo, esta mejora debe analizarse con cautela: durante 2024, el consumo había caído cerca de 9%, por lo que aún restan alrededor de 2,6 puntos porcentuales por recuperar para volver a niveles previos.
El repunte, entonces, es parcial y se apoya en una base de comparación muy deprimida.
Qué pasó con cada categoría de lácteos
El desempeño por rubros fue dispar:
- Quesos: fue el segmento con mejor recuperación y el principal destino del aumento de producción. Los productos más vendidos fueron los de perfil commodity, como cremosos, barras y duros frescos.
- Leches fluidas: continúan en una tendencia descendente de largo plazo, con una menor participación en el consumo total.
- Leches no refrigeradas: siguen ganando terreno frente a las refrigeradas, aunque en 2024 se observó una leve reversión.
- Leches saborizadas y chocolatadas: tras un fuerte desplome en 2024 (-34,8%), lograron recuperar un 22,9% en 2025, aunque siguen lejos de niveles históricos.
- Yogures, postres y flanes: mostraron un comportamiento similar, con recuperación parcial y alta sensibilidad a los precios.
Precios, promociones y un consumo cada vez más defensivo
Uno de los rasgos centrales del cierre de 2025 fue que el mayor volumen vendido se explicó por sacrificio de precios. Las empresas recurrieron a promociones, ofertas y descuentos agresivos para sostener el consumo, incluso con situaciones donde primeras marcas se ofrecieron por debajo de segundas marcas.
El consumo de lácteos se volcó hacia productos fraccionados, compras al peso y opciones más económicas, mientras crecieron sustitutos como margarinas, bebidas con lácteos y otros productos de menor precio.
La evolución de las ventas de lácteos vuelve a dejar en claro que el consumo sigue atado a la dinámica de los ingresos reales. Con precios altos, inflación persistente y salarios rezagados, la leche y los lácteos – alimentos básicos – continúan siendo una de las primeras variables de ajuste en los hogares.
El cierre de diciembre dejó un mensaje claro para el sector: sin una mejora sostenida del poder adquisitivo, cualquier recuperación seguirá siendo frágil y dependiente de promociones, más que de una expansión genuina del consumo.
El Destape




