Las Estaciones de Servicio se consolidan entre los sectores con mayor adopción de medios de pago digitales, impulsadas por la masificación de las billeteras virtuales y el cambio de hábitos de los consumidores.
El efectivo pierde terreno en las Estaciones de Servicio y, en Argentina, la utilización de los billetes se redujo casi 10 por ciento en el último año. Se percibe un alto crecimiento en la digitalización de pagos de los consumidores.
En apenas unos años, la escena del pago en las Estaciones de Servicio cambió por completo. Donde antes predominaban los billetes, el posnet y la espera, hoy se impone la velocidad del celular y la simplicidad de un código QR. La digitalización de los medios de pago dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad cotidiana que avanza sin estridencias, pero con efectos concretos sobre la eficiencia operativa del negocio.
El fenómeno acompaña la modernización del sistema financiero argentino, pero en el caso de las Estaciones de Servicio adquiere una dimensión particular. Se trata de un rubro donde el volumen de transacciones es alto, los tiempos de atención son críticos y la seguridad operativa resulta clave. En ese contexto, la expansión de los pagos digitales se consolida como una herramienta que permite optimizar procesos, reducir el manejo de efectivo y adaptarse a una demanda cada vez más habituada a soluciones tecnológicas.
Argentina atraviesa una verdadera revolución financiera y las estaciones quedaron en el centro de ese proceso. Los pagos digitales, especialmente a través de códigos QR y billeteras virtuales, ya forman parte del paisaje habitual en los surtidores y exhiben uno de los ritmos de crecimiento más acelerados dentro del comercio minorista. Así lo explicó Jorge Larravide, especialista en ecosistema financiero, al analizar el impacto de esta tendencia sobre el negocio del combustible.
“Argentina sigue rompiendo récords en términos de pagos digitales”, afirmó el estratega de negocios, al describir un escenario que incluso supera las proyecciones iniciales de muchos analistas. Los datos oficiales del Banco Central reflejan la magnitud del cambio: en el país existen actualmente 304 millones de cuentas activas entre bancarias y digitales. “Estamos hablando de 304 millones de cuentas en un país de 46 millones de personas. Eso nos da un promedio de cuatro cuentas bancarias por argentino y cuatro cuentas digitales”, detalló.
Ese universo masivo de cuentas activas fue clave para que el pago digital dejara de ser una alternativa marginal y se transformara en un hábito cultural. “Los pagos utilizando nuestros celulares, escaneando un código QR, ya están absolutamente incorporados en lo cotidiano. Lo usamos personas de todas las edades”, señaló Larravide, quien aclaró que, si bien la frecuencia es algo mayor entre los menores de 50 años, el uso se extendió de manera transversal a toda la población.
La expansión del QR no reconoce fronteras geográficas ni sociales
Según explicó el especialista, el uso de pagos digitales se distribuye de manera proporcional entre las provincias y atraviesa todos los niveles socioeconómicos. “Si mirás el mapa del país, el fenómeno es proporcional a la población de cada provincia. Y si analizás la pirámide de ingresos, también es parejo: lo usan todos, incluso las personas con menores ingresos”, subrayó, destacando el carácter inclusivo de esta tecnología.
En ese contexto, el rubro combustibles aparece bien posicionado dentro del ranking de uso de QR. “En el ranking de utilización de pagos con QR, el combustible está en el cuarto lugar”, explicó Larravide. Los supermercados lideran con el 36 por ciento de las transacciones, seguidos por los pequeños comercios con el 21 por ciento y la gastronomía con el 13. “En cuarto lugar, y con una tendencia creciente, aparece el combustible con un 8 por ciento”, precisó.
Para las Estaciones de Servicio, este avance representa mucho más que un cambio de costumbre en el mostrador o en la playa. La digitalización impacta directamente en la operación diaria: reduce el manejo de efectivo, disminuye riesgos asociados a la seguridad, simplifica la administración y agiliza los tiempos de atención. En un negocio donde cada minuto cuenta, especialmente en horas pico, la posibilidad de cobrar de forma rápida y sin fricciones se traduce en una mejora concreta de la experiencia del cliente.
Además, el uso de medios de pago digitales aporta trazabilidad, orden en los procesos internos y una mayor previsibilidad en la gestión financiera. Aunque conviven con métodos tradicionales, las billeteras virtuales y el QR ganan terreno de manera sostenida y comienzan a inclinar la balanza hacia esquemas más eficientes, prácticos y acordes a las nuevas demandas del mercado.
Larravide remarcó que este proceso no solo refleja un cambio cultural, sino que abre un horizonte de oportunidades para el sector. Con el efectivo en retroceso y los pagos digitales como tendencia dominante, las estaciones ingresan en una etapa donde los beneficios operativos empiezan a consolidarse. “Muy buen presente y muy buen futuro para todo lo que tiene que ver con la digitalización de los pagos en general y, en particular, para el mundo de las Estaciones de Servicio”, concluyó.
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