Fabricantes de muebles y trabajadores del sector forestoindustrial advierten sobre el impacto económico y laboral de la medida cautelar que frenó el otorgamiento de nuevos permisos de aprovechamiento forestal en la provincia del Chaco. Hablan de incertidumbre, riesgo para el empleo privado y reclaman una respuesta política y judicial.
En declaraciones a CIUDAD TV, José Luis Fogar, fabricante de muebles y asesor legal de la Asociación de Fabricantes de Muebles y Afines de Machagai, describió el difícil escenario que atraviesa el sector maderero tras la decisión del Superior Tribunal de Justicia del Chaco de suspender, mediante una medida cautelar, el otorgamiento de nuevos permisos de aprovechamiento forestal, a partir de una presentación realizada por una ONG ambientalista.
Fogar explicó que la medida no invalida los permisos ya vigentes, pero genera un fuerte clima de incertidumbre, a la espera de que el máximo tribunal provincial resuelva la cuestión de fondo en febrero, cuando deberá expedirse sobre el pedido de inconstitucionalidad de la Ley de Bosques. “Vamos a consumir lo que hay y después no sabemos qué puede pasar”, graficó, al comparar la situación con un corte en la provisión de insumos básicos.
Según el referente del sector, el principal problema es que no existe una comunicación oficial por parte del Gobierno provincial sobre cómo se afrontará el impacto económico de la suspensión. En ese marco, señaló dos ejes de acción: por un lado, la movilización y visibilización del conflicto, y por otro, la evaluación de estrategias legales para intervenir como terceros en el proceso judicial.
El dirigente remarcó que es clave diferenciar entre el desmonte y el aprovechamiento forestal, dos figuras distintas, y subrayó que es esta última la que sostiene la actividad privada en gran parte del territorio chaqueño. “La cadena forestoindustrial es el mayor dador de trabajo del sector privado en la provincia”, afirmó, y advirtió que están en riesgo no solo los puestos directos, sino también todas las actividades asociadas: transportistas, fleteros, comerciantes, artesanos y servicios locales.
En el caso de Machagai, Fogar estimó que alrededor del 40% de la actividad económica depende directa o indirectamente de la madera. “No es solo la industria, es la historia, las familias y el sacrificio de generaciones que transformaron al pueblo en un polo productivo”, sostuvo, al tiempo que extendió la preocupación a otras localidades como Presidencia de la Plaza, Quitilipi, Tres Isletas, Castelli y Pampa del Infierno.
Finalmente, cuestionó el rol de organizaciones ambientalistas externas al territorio provincial y reclamó que el debate se dé con una mirada federal. “No es una cuestión partidaria, es el pan de todos los días. Se puede proteger el ambiente y desarrollar la industria de manera sustentable”, concluyó.




