Miles de usuarios de Edenor – al menos 4 millones de personas afectadas por cortes de luz en varias zonas de Capital y el conurbano – sufrían este jueves en la tarde cortes de luz en medio de la ola de calor. El suministro se normaliza tras una falla en una central. El gobierno de Milei nunca hizo la obra de transporte eléctrico AMBA que había quedado para ejecutar ni avanzó con el paliativo de las pilas gigantes.
Un apagón dejó a media ciudad de Buenos Aires sin luz y se registraron cortes en varios municipios de la Provincia.
La magnitud del corte fue tal que ni siquiera funciona la página del ENRE el organismo encargado de controlar el servicio eléctrico. A diferencia del apagón del 31 de diciembre, que solo afectó a los usuarios de Edesur, los cortes afectaron también a los usuarios de Edenor.
Palermo, Colegiales, Almagro, Devoto, Flores son algunos de los barrios porteños que quedaron sin luz en medio de una jornada con 36 grados. El corte se originó tras la caída de cuatros líneas de alta tensión conectados a la subestación Morón de Edenor.
Según aclararon desde esa empresa, el apagón se produjo a raíz de una falla detectada en la Subestación Morón, “en el nivel de 220 kV”, que tuvo un impacto inicial sobre alrededor de 800.000 clientes.
De acuerdo a la distribuidora, la contingencia “comprometió cerca de un tercio de la demanda total de Edenor”, con incidencia en el corredor norte y oeste del área de concesión. En el tercer día de la ola de calor que afecta al AMBA, la interrupción dejó sin electricidad a más de 900 mil usuarios. En promedio, se estima que por cada cliente hay al menos cuatro personas afectadas.
Por su parte, desde Edesur, – donde se registraron un número menor de cortes de suministros – detallaron que las bajas en su servicio respondieron a una cuestión “de arrastre” vinculada a la falla reportada por Edenor.
“El servicio se normalizó por etapas y en coordinación con otros actores del sistema”, informaron luego en un comunicado difundido por redes sociales.
Fondo de la cuestión
El problema de fondo sigue siendo la falta de inversión especialmente en el segmento de transporte, a pesar de los fenomenales aumentos autorizados por el gobierno de Milei. Además, la administración nacional frenó los proyectos AMBA I y AMBA II, que tenían cerrada la inversión con China. En cambio, Toto Caputo habilitó un negocio con pilas gigantes para Nicky Caputo y Manuel Santos Uribelarrea.
El acuerdo estaba firmado y el crédito de 790 millones de dólares estaba listo, pero Milei lo congeló por una cuestión geopolítica. En lugar de priorizar esa inversión clave, el gobierno armó un negocio con pilas gigantes a medida de Nicky Caputo y Manuel Santos Uribelarrea.
Las pilas gigantes podían inyectar 677 MW para sumar al sistema eléctrico, pero recién en el verano del 2027. La decisión llegó en septiembre de 2025, en la antesala de un verano con líneas de transmisión al límite.
El problema de las pilas es el precio. Lo que se pagará por la energía de estas “pilas gigantes” más que duplica el costo promedio del sistema. Pasará de los 70 dólares por mega a más de 150 dólares. Una diferencia difícil de explicar.
La Política Online/La Nación




