El anuncio realizado por el gobernador Leandro Zdero en Sáenz Peña sobre la construcción del ala pediátrica en el Hospital 4 de Junio no es solo una noticia de infraestructura, es un cambio de paradigma en la política sanitaria del Chaco.
Por Dante Eduardo Gómez
Durante décadas, el sistema de salud provincial funcionó bajo una lógica “centralista”: ante cualquier complicación pediátrica, la respuesta era casi siempre el traslado hacia Resistencia. Para una familia del interior, una derivación no es solo una cuestión médica; implica desarraigo, gastos de traslado y la angustia de estar lejos de casa en los momentos más difíciles.
La descentralización como bandera Invertir 6.000 millones de pesos en un centro de referencia como el 4 de Junio es reconocer que Sáenz Peña es el corazón de la provincia y que su hospital debe tener la musculatura necesaria para responder por sí mismo. La descentralización real no se declama, se financia. Y el uso de fondos de FONPLATA para este fin marca una gestión que sabe priorizar el crédito internacional en obras que salvan vidas.
Equidad y futuro Priorizar la atención infantil es, en última instancia, priorizar el futuro. Al fortalecer la capacidad operativa de la región centro, se descomprime el Hospital Pediátrico de la capital y se garantiza que un niño de Sáenz Peña, Castelli o Quitilipi tenga las mismas oportunidades de atención que uno que vive a pocas cuadras de la Plaza 25 de Mayo.
En tiempos de recursos escasos, poner el foco en la salud pública infantil y en la conectividad urbana demuestra una visión integral: una ciudad mejor pavimentada es una ciudad más accesible, pero un hospital equipado es una comunidad más segura.
Publicado en La Red Noticias




