La psicóloga del Programa Fortaleza, Solange Krejci, se refirió a cómo se trabaja en la prevención, detección y atención de los consumos problemáticos desde un enfoque interministerial, los desafíos actuales, el trabajo con adolescentes y la implementación de Puntos Fortaleza en distintos municipios.
Solange Krejci, integrante del Programa Fortaleza, detalló en los estudios de CIUDAD TV el funcionamiento, las metas y los desafíos del dispositivo provincial orientado a la prevención y abordaje de los consumos problemáticos. Remarcó que se trata de un programa interministerial que articula acciones desde salud, educación, deporte y otros organismos del Estado.
“El programa al ser interministerial trabaja en varias aristas, tanto desde el área de salud con reforzar los dispositivos y la capacitación a profesionales, como en educación con prevención y asesoramiento a docentes y personal educativo”, explicó. En ese sentido, señaló que se busca “aceitar el circuito desde la persona que tiene un caso de consumo problemático hasta el tratamiento, ya sea ambulatorio o de internación”.
Krejci subrayó que una de las principales características de Fortaleza es que el abordaje de los consumos problemáticos “vaya solamente de salud”. “Hay que descentralizar porque hay que abordarlo desde las diferentes áreas: desde el colegio, desde la casa, desde los clubes, en esta articulación que hacemos también con deportes”, indicó.
Al referirse a qué se entiende por consumo problemático, la psicóloga aclaró que incluye tanto sustancias como comportamientos. “Cuando hablamos de consumo problemático hablamos de una sustancia psicoactiva, como marihuana, cocaína o alcohol, o de una actividad negativa, por ejemplo las apuestas en línea, el consumo problemático de pornografía, el juego o las tecnologías”, precisó. En ambos casos, afirmó, “la característica común es que influyen de manera negativa en la vida cotidiana”.
Entre las consecuencias más frecuentes mencionó problemas familiares y sociales, dificultades económicas y conflictos laborales o educativos. “La persona todo el tiempo está pensando en qué momento va a poder consumir o realizar esa actividad, entonces no se puede concentrar en el día a día”, explicó.
Sobre las señales de alarma, Krejci señaló que en el consumo de sustancias pueden observarse cambios físicos y conductuales. “Empieza a haber descenso de peso, ojos rojos, pupilas dilatadas, falta de cuidado personal, alteraciones en el sueño, irritabilidad o hiperactividad”, describió. En el caso de los consumos comportamentales, advirtió que “están tan insertos en nuestro día a día que es difícil detectarlos”, pero se manifiestan en la imposibilidad de dejar el teléfono o en el aislamiento de actividades sociales.
Consultada sobre cómo acompañar a una persona con consumo problemático, sostuvo que es clave no imponer ni minimizar la situación. “Es importante acercarse desde la pregunta, desde la preocupación de alguien que lo quiere y que lo ve mal, y decirle ‘yo estoy acá’”, afirmó. Y remarcó: “Esto es una enfermedad que debe atenderse desde la salud mental y desde profesionales de la salud mental. Solo no se puede”.
También enumeró qué no hacer ante estos casos. “No hay que darle la espalda a la persona ni decir que es algo del momento. Tampoco prohibir directamente, porque no tiene que ver tanto con el elemento o la sustancia en sí, sino con el lugar que ocupa en la vida de la persona”, explicó.
Krejci destacó que la evidencia científica muestra que “cualquiera puede tener un consumo problemático” y que no distingue edades ni clases sociales. En ese marco, señaló que el programa trabaja intensamente con adolescentes. “Hasta los 18 años, y hasta los 25, se termina de desarrollar el cerebro. Cualquier consumo en adolescentes siempre es problemático”, afirmó.
Advirtió además que la edad de inicio es cada vez más baja. “Hemos hecho estadísticas en colegios públicos y privados y coincide con estudios de Sedronar: comienzan a consumir desde los 10 u 11 años, no solamente sustancias, sino también teléfonos y consumo de pornografía”, indicó.
Articulación y Puntos Fortaleza
En cuanto a la atención, explicó que el Programa Fortaleza trabaja de manera articulada con el sistema de salud. “Si llaman al hospital Perrando o a un centro de referencia, también está atendiendo el programa Fortaleza, en conjunto con la Dirección de Salud Mental, porque este es un problema de salud y de salud mental”, señaló.
Indicó que el contacto puede realizarse a través de las redes sociales del programa, en Instagram @fortaleza.gov, donde se encuentra el número telefónico, y que ante situaciones de urgencia funciona una guardia remota con turnos diurnos y nocturnos. Además, recordó que en Resistencia se puede acudir al Centro de Referencia de Consumos Problemáticos y que, por ley, “todos los dispositivos de salud deben atender un caso de consumo problemático”.
Entre los desafíos actuales, Krejci destacó la implementación de los Puntos Fortaleza en municipios del interior. “Se va a instalar un punto de primera escucha ante casos de consumo problemático, para descentralizar y que la información llegue más rápido”, explicó. Actualmente, el programa trabaja con equipos de seis municipios: Puerto Tirol, Santa Sylvina, Sáenz Peña, General Roca y Pampa del Infierno, con capacitaciones previstas durante enero y febrero.
Finalmente, remarcó la importancia del trabajo conjunto con instituciones sociales y religiosas. “La fe y los espacios lúdicos ayudan, pero es necesario que esta problemática sea abordada por profesionales de la salud mental. La idea es trabajar en conjunto y hasta ahora hemos tenido muy buena recepción”, concluyó.




