Javier Peralta, referente de la Fundación CONIN y de la Fundación para el Desarrollo del Centro Chaqueño (FUNDECcH), en Presidencia Roque Sáenz Peña, evaluó el trabajo hecho en 2025 y habló sobre los desafíos para este año que inicia en torno a la estructura que ponen a disposición para revertir las situaciones de desnutrición infantil en la provincia.
“Con el equipo venimos realizando una evaluación del trabajo realizado. La verdad que fue un año con muchos desafíos en relación a la sustentabilidad del Centro y de poder cubrir el tratamiento de los niños con desnutrición que nosotros atendemos”, sostuvo.
La oenegé no solo atiende a niños con desnutrición leve, sino también desnutrición moderada y grave. “En el año, hemos atendido a más de 65 niños, de los cuales se han recuperado 33 que es el número que a nosotros más nos gusta”, afirmó.
Como hecho destacado en el año, también mencionó la realización de “una innovación de la metodología CONIN, que son los operativos exprés”, que duran menos tiempo, requieren de espacios que le son habilitados ante el pedido de colaboración para bajar a territorio con el equipo y hacer los controles nutricionales y pediátricos”.
Se realizaron durante 2025 siete operativos: cuatro en CICs de la ciudad. “Nos llevamos una muy buena impresión de esta metodología, dado que es muy económica, muy permeable a adaptarse a los cambios climáticos que se presenten. La verdad es que se consolidó y va a ser una de las actividades a replicar en este año”, resaltó.
Destacó las alianzas con los distintos municipios, de manera particular con el de Avia Terai “el primero en sumarse a nuevas metodologías de trabajo” ya que el Municipio se encarga de pagar parte del tratamiento de los niños a quienes les detectan algún grado de desnutrición. También Machagai, comentó, se comprometió a implementar ese mismo sistema.
“Esperamos que otros municipios de la zona también lo hagan. De esta forma no solamente estamos cuidando a los chicos de Presidencia Roque Sáenz Peña sino de las localidades vecinas como Napenay, podemos extender nuestros brazos a Pampa del Infierno, Campo Largo y Quitilipi. Es ser más eficientes con los recursos con los que disponemos y también captar a la mayor cantidad de familias posibles”, indicó.
Agradeció a donantes y aportantes del Centro que sostienen a la institución; al grupo de colaboradores y voluntarios de la oenegé y al Consejo de Administración de FUNDECCH, y a comunicadores y medios que hacen llegar a las familias el trabajo que realiza este equipo de personas.
El trabajo con las familias
Peralta señaló que la característica de la metodología CONIN “implica que no solamente queremos que el niño sobreviva sino que se desarrolle. Para que ese nene se desarrolle no alcanza con darle un bolsón alimentario. Eso es fácil, le das un bolsón y pensás que se va a recuperar el nene. Y la realidad no es esa. Hay que cambiar muchas prácticas de crianza, hay que trabajar el ecosistema familiar”.
Ese niño asiste a jornadas de cuatro horas acompañado por su madre o el referente parental. “Este referente tiene que hacer distintos cursos o talleres mientras el nene está siendo estimulado y controlado”, comentó.
Los talleres son de cocina, de educación para la salud. “Si no terminó la educación primaria tiene que hacerla, con alfabetización, o un taller de oficio”, mencionó.
“De esta forma, no solo trabajamos las causas que están generando la desnutrición del niño en este momento sino también las futuras. Y de esta forma prevenimos a los hermanitos que están por venir que pasen por este mismo proceso. Por eso nuestra metodología implica un esfuerzo extra, un compromiso muy grande recursos”, expresó y destacó que “los resultados a largo plazo son espectaculares y demuestran que la tasa de recaída es muy baja: estamos actualmente por debajo del 5%”.
“Si no trabajamos y estimulamos al contexto y no educamos a los papás, la desnutrición no se va a poder erradicar”, advirtió.




