El crecimiento explosivo de repartidores en Rappi hace poner la lupa sobre los efectos de la precarización laboral. El crecimiento récord que enciende la discusión por la calidad del empleo digital y las normativas que regulan este tipo de trabajo.
La cantidad de repartidores inscriptos en la empresa Rappi creció un 252% en un año, al pasar de 40 mil a más de 150 mil. En paralelo, el ticket promedio de orden por parte de los usuarios cayó en términos reales, lo cual devela el doble efecto de la crisis: se precariza el empleo y cae el ingreso de las personas que utilizan este tipo de plataformas.
El último Índice Rappi, elaborado por la compañía, reveló un aumento extraordinario en la cantidad de trabajadores vinculados a la plataforma, un fenómeno que, lejos de interpretarse solo como expansión, volvió a encender alarmas por precarización laboral. Con más de 150 mil repartidores registrados en un año, Rappi exhibió un crecimiento récord que enciende la discusión por la calidad del empleo digital y las normativas que regulan este tipo de trabajo.
Un boom de repartidores que enciende alertas
El nuevo Índice Rappi, presentado como un “termómetro en tiempo real” de la economía del consumo, expuso un dato que reabrió el debate sobre el modelo laboral de la plataforma: 151.874 repartidores completaron al menos un pedido en el último año, frente a los 43.048 del período anterior. Ese salto -más de tres veces la fuerza laboral previa- se lee de forma ambivalente: éxito comercial para la empresa, pero un síntoma claro de precarización del empleo.
Ante la destrucción de puestos de trabajo de calidad y la caída de los salarios, están quienes fueron despedidos y reemplazaron su actividad con Rappi para solventar su vida o aquellos que se desempeñan como repartidores para sumar ingresos adicionales ante la insuficiencia de la remuneración principal. Se trata de un comportamiento social similar al registrado a mediados de los 90 y principios de la década del 200 con el auge de las remiserías.
Según los datos procesados por la empresa, las órdenes aumentaron en un año un 29,3% y la cantidad de comercios que pidieron vender vía la plataforma, un 39%. Sin embargo, el ticket prometió en un año creció 21% contra una inflación interanual del 24,5%, lo cual implica una baja en términos reales. Es decir, se gasta menos en los pedidos.
La expansión del plantel no necesariamente implica más oportunidades, sino más trabajo sin derechos básicos, en un ecosistema donde la demanda es volátil y la competencia entre repartidores crece a ritmo acelerado. De hecho, a mayor cantidad de repartidores se reduce la comisión que cobran.
Los repartidores de Rappi -como ocurre en otras apps–no cuentan con protección social, cobertura por accidentes laborales ni estabilidad económica. El crecimiento masivo del registro de “colaboradores” evidencia un mercado donde cientos de miles buscan ingresos ante la falta de empleo formal de calidad, incluso cuando la actividad implica jornadas extensas y remuneraciones fluctuantes.
Fuente: El Destape




