El nutricionista Juan Ignacio Arano destacó la presentación del Consenso Argentino de Obesidad durante el Congreso Argentino de Médicos Nutricionistas realizado en Buenos Aires. El documento, elaborado por profesionales de todo el país, busca ordenar criterios de diagnóstico, tratamiento y prevención adaptados a la realidad del sistema de salud argentino.
En declaraciones a CIUDAD TV, el nutricionista Juan Ignacio Arano se refirió a los temas de debate y conclusiones que dejó el reciente Congreso Argentino de Médicos Nutricionistas, que tuvo lugar en la Ciudad de Buenos Aires, donde se presentó oficialmente el Consenso Argentino de Obesidad.
“Es muy importante que tengamos en Argentina un consenso propio, pensado, diseñado y redactado con la realidad argentina, con la realidad del sistema de salud argentina”, señaló Arano, quien coordinó el grupo de terapéutica dentro del documento.
El profesional explicó que el consenso fue trabajado durante dos años y está dividido en cuatro grupos: etiología y definición, evaluación y diagnóstico, tratamiento y prevención. “Va a ser de mucho valor para el mundo científico local y también de otros países, sobre todo para generar orden en todo lo relacionado a obesidad”, indicó.
Según Arano, el documento busca dar mayor claridad sobre las causas y la definición de la enfermedad. “No es algo sencillo, de hecho es una discusión a nivel mundial cómo definir obesidad. Parece sencillo hacer una definición y la repetimos sin pensarlo, pero cada palabra tiene su peso y su valor”, explicó.
El nutricionista celebró que la reciente definición publicada por la revista The Lancet va en línea con los debates que se dieron en el país. “Fue muy gratificante porque lo que discutieron más de 150 expertos a nivel mundial es lo mismo que veníamos discutiendo a nivel local”, expresó.
Obesidad preclínica y clínica
El consenso introduce una diferenciación entre obesidad preclínica y clínica. “Es una mirada muy interesante para no subdiagnosticar ni sobrediagnosticar. Es importante para no estigmatizar a aquellas personas que, por corpulencia, no deben ser relacionadas con una enfermedad”, explicó Arano.
Detalló que la obesidad preclínica corresponde a quienes tienen exceso de peso pero no enfermedad instalada, mientras que la obesidad clínica implica una enfermedad en curso que requiere tratamiento inmediato.
“Una persona puede tener exceso de peso, pero eso no es suficiente para diagnosticar una enfermedad”, subrayó.
La alimentación como pilar central
Uno de los puntos principales del consenso es reafirmar que la alimentación sigue siendo el pilar fundamental del tratamiento.
“Pareciera que hoy podemos omitir la alimentación, pero toda herramienta terapéutica dentro del tratamiento de obesidad es para facilitar al paciente el direccionamiento hacia una alimentación más adecuada”, afirmó.
Arano destacó que el consenso adopta como referencia el sistema NOVA, utilizado por la Organización Mundial de la Salud, que clasifica los alimentos según su grado de procesamiento.
“Los alimentos ultraprocesados son los grandes enemigos hoy en día en la sociedad moderna, porque generan muchísimos daños a la salud”, sostuvo.
Además, explicó que el exceso de peso “empieza desde las malas elecciones alimentarias en un entorno que nos direcciona hacia esa mala elección”, influido por factores económicos, laborales y sociales.
Tratamientos farmacológicos y cirugía
El documento también aborda los avances terapéuticos. “Hoy contamos con diferentes herramientas. A nivel farmacológico tenemos varios fármacos ya aprobados y otros que llegarán próximamente a Argentina, como Tirzepatide”, detalló Arano.
“Todas las herramientas son útiles siempre y cuando sean usadas adecuadamente. Por sí sola, ninguna es suficiente, ni siquiera la cirugía bariátrica”, aclaró.
En ese sentido, subrayó que las nuevas alternativas farmacológicas permiten alejar la cirugía como primera opción:
“No vamos a resolver con una cirugía los problemas alimentarios. Si no se entiende que el problema es alimentario, vamos a terminar fracasando”.
El rol del Estado y del sistema de salud
Arano destacó que el consenso también busca ordenar la manera en que el sistema de salud brinda cobertura a las personas con obesidad.
“Hoy las prepagas y obras sociales están empezando a entender que es importante el seguimiento y el tratamiento integral. Este consenso va a ser de mucha utilidad para brindar coberturas adecuadas y un uso racional de los recursos”, señaló.
Recordó que la obesidad tiene una alta prevalencia en Argentina, afectando a cerca del 70% de la población con exceso de peso, y que “sin un orden, eso termina generando una demanda que el sistema de salud no puede sostener”.
Prevención y educación
El especialista también resaltó la importancia de la educación alimentaria desde edades tempranas.
“Cuanto antes abordemos la educación alimentaria, mejores resultados tendremos. Hay que trabajar en las escuelas, en los ámbitos laborales y en políticas que promuevan espacios saludables”, dijo.
Sobre la Ley de Etiquetado Frontal, Arano valoró sus avances pero advirtió sobre retrocesos normativos.
“Mostraron resultados de beneficios claros, pero también una gran preocupación porque una nueva resolución de la ANMAT contradice el sentido de la ley y la perjudica”, expresó.
Un cambio cultural necesario
Finalmente, el nutricionista remarcó que el consenso busca servir de guía para todo el sistema de salud, más allá de los especialistas.
“El médico especialista en obesidad debe ser un ordenador de la terapéutica, no el dueño. Necesitamos servicios especializados y una red que garantice tratamientos adecuados y accesibles”, concluyó.




