En el Día Mundial de la Salud Mental, el psiquiatra Fernando Dortignac destacó la importancia de la prevención, la conciencia emocional y el cuidado de los vínculos sociales. “No hay que tener miedo de pedir ayuda; hoy hay muchos profesionales que pueden acompañar”, afirmó. También advirtió que, tras la pandemia, la depresión y la ansiedad aumentaron a nivel poblacional.
En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, el psiquiatra Fernando Dortignac reflexionó sobre la necesidad de dar al bienestar emocional el mismo lugar que se otorga a la salud física. “A nivel mundial hoy se conmemora el Día de la Salud Mental, que es un tema que, en buena hora, se está hablando más, hay más información y más comunicación”, señaló en los estudios de CIUDAD TV.
El especialista remarcó que “en general somos socialmente de pensar que la salud mental es algo que tenemos, que no tenemos que hacer nada”, pero advirtió que “pasa lo mismo que con la salud física: uno tiene que darle tiempo, hacer acciones preventivas”. En ese sentido, sostuvo que “es importante pensar en lo preventivo, es como hacer una inversión; primero tomar conciencia, no tener miedo, aceptar, comenzar a tener conciencia para poder vernos, que tenemos falencias y dificultades”.
Dortignac recordó que tras la pandemia se registró un incremento significativo en los trastornos emocionales: “La depresión aumentó más del 5% a nivel poblacional y la ansiedad casi el 4,5, mucho más de lo que había antes”. Ante este escenario, destacó el valor de pedir ayuda profesional: “Cuando uno se hace consciente, puede pedir ayuda. No encerrarse, hablar con alguien. Hoy hay muchos profesionales que podemos ayudar a transitar diferentes momentos y a adquirir formas de resiliencia”.
El psiquiatra explicó que no existe una fórmula universal para la salud mental, ya que “tiene que ver con el perfil de cada uno”. “Tenemos una personalidad con rasgos que son más buenos o que nos ayudan a ser ciertas cosas y a otros no. Hay que aprender a conocernos, a manejar y regular nuestras emociones, y cómo percibimos las situaciones de estrés”, expresó.
También se refirió a las dificultades cotidianas y el contexto de incertidumbre que atraviesa la sociedad: “Hoy estamos rodeados de situaciones conflictivas, no sabemos cada día cuánto va a estar el dólar o qué va a pasar. Nos levantamos a la mañana a ver qué pasó hoy con el precio y cuánto me va a subir la cuota del crédito. No podemos negar eso, pero podemos aprender a transitarlo mejor”. En ese sentido, recomendó “valorar lo positivo de lo cotidiano, conectarnos con el día a día”.
Dortignac subrayó la importancia de cuidar los vínculos sociales, a partir de estudios científicos de larga duración. “Una investigación que tiene más de 75 años muestra que las relaciones significativas y de calidad son lo que más beneficia el bienestar de las personas a lo largo de la vida”, dijo. Y agregó: “Es importante cuidar el mate con los amigos, el fernet con los amigos, el asado familiar. Los lazos sociales son una de las cosas más importantes dentro de la salud mental que tenemos que cuidar”.
El profesional también llamó a fomentar la empatía y la solidaridad: “Cuidemos nuestra familia, nuestros amigos. Aprendamos dentro de eso a ser empáticos, a ser amables, a levantar la vista y ayudar a los demás. Eso nos hace bien a todos”.
En cuanto a los signos de alerta, explicó que “cuando un estado de tristeza o ansiedad se mantiene en el tiempo, se profundiza y afecta lo que es nuestra funcionalidad cotidiana, algún tipo de ayuda de la salud mental puede ser útil”. Y ejemplificó: “Hay sistemas automáticos del cerebro que hacen que el semáforo esté solo en rojo todo el tiempo, la rumiación permanente, la angustia constante de que algo grave va a pasar sin que la realidad sea así. Cuando no puedo controlar eso, necesito algún tipo de ayuda”.
Finalmente, Dortignac enfatizó que la salud mental se construye día a día, con equilibrio y autocuidado: “Más allá de los recursos sociales, de cuidar lo físico o tener una dieta equilibrada, no hay algo mágico. Hay que aprender a transitar, aumentar la capacidad de resiliencia y la capacidad de disfrute cotidiano, evitando los excesos en todos los ámbitos. Ser resiliente es adaptarte”.




