Cada 29 de septiembre se conmemora el Día Internacional de la Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos. Esta fecha es una invitación a reflexionar sobre los hábitos de consumo, el rol de las empresas y la importancia de fortalecer iniciativas como la del Banco de Alimentos Buenos Aires.
En un contexto de creciente demanda social y crisis ambiental, la recuperación de alimentos se presenta como una solución concreta, sostenible y de alto impacto para construir un país con menos hambre y un futuro más próspero.
En el marco del Día Internacional de la Concientización sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, el Banco de Alimentos Buenos Aires destaca su labor, habiendo recuperado más de 4.600 toneladas hasta la fecha, demostrando que cada kilo rescatado contribuye a la alimentación, el ahorro de recursos y la protección del planeta.
El panorama del desperdicio de alimentos
A nivel mundial, se estima que cada año se pierde o desperdicia cerca del 30% de los alimentos producidos, lo que genera entre el 8% y el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
Pérdida y desperdicio de alimentos
En Argentina, esta cifra asciende a 16 millones de toneladas anuales, lo que representa el 12,5% de la producción total de alimentos del país. Esta cantidad sería suficiente para alimentar a 24 millones de personas durante todo un año.
El sector de las frutas y verduras es el que presenta mayores pérdidas: un 45% de su producción total nunca llega a ser consumido. Esto se debe a mermas en las etapas de producción, cosecha y transporte, así como al desperdicio en los eslabones de distribución y consumo.
Una solución de triple impacto
Frente a esta problemática, el Banco de Alimentos Buenos Aires trabaja activamente para evitar que alimentos aptos para el consumo terminen en vertederos. Su labor consiste en redirigirlos a más de 1.200 organizaciones sociales que brindan asistencia a personas en situación de vulnerabilidad en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
En lo que va de 2025, la organización ya ha logrado recuperar 4.600 toneladas de alimentos, de las cuales 724 toneladas (un 16%) corresponden a frutas y verduras frescas. El objetivo es alcanzar las 7.000 toneladas para finales de año. Este logro depende fundamentalmente del compromiso de las empresas aliadas, que desempeñan un rol estratégico.
Frutas y verduras rescatadas
Al optar por donar sus productos en lugar de desecharlos, no solo fortalecen su estrategia de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), sino que también se convierten en actores clave de una causa que une solidaridad y sustentabilidad.
“Cuando un alimento se desperdicia, no solo se pierde la comida, también se pierden los recursos invertidos en producirla: agua, suelo, energía, envases, transporte y mano de obra”, destaca Fernando Uranga, director general del Banco de Alimentos Buenos Aires.
”Recuperar alimentos es una acción que genera un triple impacto: económico, porque reduce costos de logística y almacenamiento; ambiental, porque evita que toneladas de productos sean desechados; y social, porque nos aseguramos de que esos alimentos lleguen a quienes más los necesitan”, agregó.
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