El próximo martes, a partir de las 9, el Tribunal Oral Federal de Resistencia comenzará el juicio oral y público por la desaparición forzada de Humberto Aníbal “Cacho” Muñoz, militante de la Juventud Peronista chaqueña. Está acusado el suboficial mayor retirado Gabino Manader, de la Dirección de Investigaciones de la Policía del Chaco.
El tribunal estará integrado por los jueces Juan Manuel Iglesias, Jorge Sebastián Gallino y Fabián Gustavo Cardozo, y contará con la participación como querellante de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la provincia. Tanto la Fiscalía como la Querella acusan a Manader como coautor del delito de desaparición forzada y, en forma alternativa, como partícipe necesario de homicidio agravado por alevosía y concurso premeditado.
En la audiencia inaugural se dará lectura a la acusación y declararán familiares de la víctima —su esposa, su hijo y un hermano—, además de ex detenidos políticos y el antropólogo Juan Nobile, del Equipo Argentino de Antropología Forense. Los alegatos están previstos para el 10 de septiembre y la sentencia se conocerá el día 12.
El caso Muñoz
Humberto Muñoz inició su militancia en la Juventud Peronista en 1972. En 1974 trabajó como chofer en la Cámara de Diputados del Chaco y con el entonces vicegobernador Alberto Torresagasti. Luego fue jornalero en el aeropuerto de Resistencia hasta que, por razones políticas, fue cesanteado en abril de 1976.
El 25 de mayo de ese año fue detenido y trasladado a la Brigada de Investigaciones, donde permaneció 60 días en condiciones clandestinas, sometido a torturas y amenazas, hasta ser liberado desde la Alcaidía de Resistencia.
La madrugada del 26 de noviembre, mientras dormía en la casa de sus padres en Barranqueras junto a su pareja, Ramona Rosa Pawlisky, y su pequeño hijo, un grupo de hombres armados y vestidos de civil irrumpió en la vivienda. Esposaron a Muñoz y lo subieron a un vehículo; desde entonces permanece desaparecido. Su madre identificó entre los captores a Manader y a José María Cardozo, ambos sargentos de la Dirección de Investigaciones de la Policía chaqueña.
El rol de Manader
El requerimiento fiscal subraya que el secuestro de Muñoz responde al patrón represivo de la dictadura: detenciones ilegales, clandestinas, nocturnas y violentas. Señala además que Manader no solo integraba los operativos del grupo de tareas que funcionaba en la Dirección de Investigaciones, sino que ocupaba un lugar de protagonismo en ese centro clandestino.
Su historial judicial lo confirma: en 2010 fue condenado a 25 años de prisión en la causa Caballero I por los tormentos aplicados a 25 presos políticos. En ese fallo, los jueces destacaron su rol de mando e iniciativa, así como su especial ensañamiento con las víctimas. Testigos lo describieron como interrogador, golpeador, encargado de manejar la picana eléctrica y organizador de operativos. Su crueldad, subrayaron, fue particularmente brutal con las mujeres detenidas.




