El presidente Javier Milei se presentó en el aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario donde finalmente rompió el silencio en medio del escándalo por los audios del ex titular de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), Diego Spagnuolo, pero eligió no decir nada sobre el tema.
Para sorpresa de todos, anunció que iba a referirse a “un tema que despertó mucho interés hoy”, pero no pronunció una sola palabra sobre el escándalo de supuestas coimas, tampoco habló de los 15 allanamientos que la justicia realizó durante el día en las casas de varios funcionarios, ni se refirió al señalamiento del posible entramado corrupto que apunta a su hermana, Karina Milei y a Eduardo “Lule” Menem.
En su lugar, habló de la suba de las tasas de interés y apuntó contra los “sodomitas del capital, los orcos y el riesgo kuka”. Durante el discurso, el nerviosismo del mandatario argentino fue notorio y en aumento. Tuvo momentos de oratoria temblorosa, balbuceó en más de una oportunidad y se lo notó tenso y transpirado.
Además, lanzó un pronóstico para las elecciones de septiembre en la provincia de Buenos Aires, y cuestionó a la oposición por votar leyes rechazadas por el Gobierno en el Congreso. Por primera vez, se lo notó enojado con el electorado que irá a las urnas este año: “Si los argentinos eligen suicidarse, ok”, indicó.
Puros tecnicismos
Milei llegó a la Bolsa de Comercio de Rosario con el acto empezado. Llegó acompañado del ministro de Economía, Luis Caputo; la secretaria general de la presidencia, Karina Milei; y el vocero presidencial, Manuel Adorni. Milei dedicó la mayor parte de su discurso a intentar demostrar con fórmulas que escribía en una tablet y que, supuestamente, demuestran que la economía no está mal ni peor, sino que avanza la destrucción de la inflación.
El acto estuvo encabezado por el presidente de la entidad bursátil local, Miguel Simioni, y contó con la participación del intendente de Rosario, Pablo Javkin, y el gobernador santafesino, Maximiliano Pullaro. Los tres dirigentes hablaron antes que el Presidente y evitaron la confrontación directa, aunque pusieron en común una serie de reclamos vinculados al abandono de la obra pública en la región.
En la previa al evento, Pullaro fue abordado por la prensa, donde le consultaron sobre el escándalo del día, aunque evitó pronunciarse: “No queremos emitir opiniones políticas sobre el funcionamiento de la Justicia. Hoy vi algunas medidas de prueba que tomó el juez y eso va a arrojar certezas en la investigación”.
El discurso de Milei giró en torno a cuestiones técnicas vinculadas a la volatilidad de la tasa de interés, que luego terminó atribuyendo al “riesgo kuka” en el marco de las elecciones. No hubo anuncios para el sector agropecuario, aunque los empresarios del sector tampoco se ilusionaban con una medida del estilo. Recién promediando el final, se refirió al proceso electoral que se avecina en la provincia de Buenos Aires, advirtiendo que la oposición tendrá su techo electoral.
“Votan con una boleta distinta, tiran todo el aparato para hacer fraude y además del fraude moral que implica poner candidatos testimoniales, que tienen la caradurez de admitir que van a ser testimoniales”, evaluó y agregó: “Para La Libertad Avanza es un piso. Y si se llagara a dar la situación de que el 7 de septiembre hacemos una elección pareja, o le ganamos por un voto, va a implicar ponerle el último clavo al cajón del kirchnerismo”. Sin duda, su frase preferida.
Luego llegó el momento de atacar al electorado. Lo hizo cuando afirmó que “los inversores no quieren invertir hasta que se despeje el horizonte electoral. El futuro de los argentinos esta en manos de los argentinos. Si quieren volver al populismo salvaje, ok. Pueden elegir suicidarse o pueden elegir las ideas de la libertad”, dijo.
Jornada dura en Rosario
En los accesos a la ciudad, organizaciones sociales y gremiales colgaron pasacalles que declaraban a Milei como “persona no grata” en Rosario. Por la tarde, realizaron una movilización en el centro de la ciudad, hasta donde el operativo de seguridad les permitió llegar. Al igual que el año pasado, el mandatario no se reunió con autoridades locales. Dio un discurso de casi una hora en donde no dejó anuncios para el sector agropecuario, uno de los que lo respaldan.
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