Desde fines de febrero, los precios de bienes y servicios pueden exhibirse en dólares estadounidenses o en otra moneda extranjera, además de en pesos. La medida buscó instalar la competencia de monedas en Argentina, una idea ahora retomada con los últimos anuncios oficiales. En los supermercados y almacenes, al menos, todavía no se ve el efecto.
“¿Ventas en dólares?”, se pregunta una fuente del supermercadismo. En realidad, se trata de la respuesta frente al interrogante que planteó este medio: ¿llega el bimonetarismo al consumo masivo?
De momento, parece que no. Según la consultora Scentia, las compras en supermercados y autoservicios finalmente arrojaron una variación interanual positiva del 0,1% en abril, después de quince meses en rojo.
En grandes centros de comercio se detectó una mejora en las categorías “impulsivos”, de 12,5%, y “perecederos”, de 6%. En tanto, en autoservicios el alza estuvo impulsada por la categoría “alimentos”, que avanzó 8,2%.
Sin embargo, en su conjunto las ventas en los supermercados continuaron a la baja en comparación con abril de 2024 (2,9%), mientras que en los pequeños comercios crecieron 3,1% en el mismo período.
Compras en dólares: la opinión de los economistas
“El sistema de precios está definido. En general, en Argentina la parte de dólares corresponde a otro tipo de bienes durables o inmobiliarios, no tanto los supermercados. Hoy no le veo tanta utilidad”, explica el director de la consultora Eco Go, Sebastián Menescaldi.
“Mayormente los ingresos de la población son en pesos y tener un gasto en dólares implica cierta volatilidad. Podría funcionar para aquellos que tienen ingresos en dólares, o vendan servicios de exterior, pero en Argentina el dólar es la moneda buena y el peso es la moneda mala, en general uno trata de sacarse de encima la moneda mala”, opina el economista.
Por último, Pablo Wahren, economista del Observatorio de Coyuntura Económica y Políticas Públicas (OCEPP), no se imagina la aplicación de estos cambios en la compra de bienes de consumo masivo, pero quizás en bienes como electrodomésticos y electrónica. “El tema ahí es en qué caso una persona preferiría usar los dólares en lugar de financiarse en cuotas con la tarjeta”, se pregunta el profesional.
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