La lista de reclamos al Gobierno no tiene precedentes: leyes que no se cumplen, un presidente que los insulta y funcionarios que cobran coimas. Terapias que se interrumpen y miles de pensiones recortadas son la contratacara de la causa Andis. “Decidieron elegirnos como enemigos”, protestan.
Hace 25 años, el país suscribió la resolución de la ONU que estableció el 3 de diciembre como el Día de la Discapacidad. Desde entonces, “las cosas no cambiaron mucho. Tuvimos varios avances y algunos retrocesos en materia de derechos, pero seguimos siendo el último orejón del tarro”, dice a Página/12 Ana Dones, referente de REDI, una de las organizaciones con más historia del colectivo.
“Lo que nunca imaginamos”, agrega, “es que en estos últimos meses íbamos a sufrir todo lo que sufrimos”. La serie de reproches a Javier Milei quizás sea la más extensa que el sector haya acumulado nunca contra los distintos gobiernos. “Están dejando a los chicos sin sus terapias y a los adultos sin la pensión. El daño puede ser irreparable, por eso estamos desesperados. Para colmo, nos roban en la cara”, describe Dones.
Con una larga lista de reclamos, que van desde la aplicación de la Ley de Emergencia – necesaria para sacar del ahogo financiero a las instituciones de apoyo – hasta el cese del ajuste sobre las pensiones (un fallo de la Cámara federal de Catamarca ordenó restituír las casi 200 mil que habían sido recortadas), distintas organizaciones tomarán este año el 3 de diciembre como un día de lucha contra Milei.
Hubo una concentración frente a la sede de la Andis para luego marchar hacia el Congreso, en simultáneo con los jubilados y las organizaciones sociales. También realizaban una conferencia de prensa junto a los médicos y residentes de Garrahan, que también se plegaron más tarde a la convocatoria multisectorial.
Ajuste y crueldad
Los números duros del presupuesto confirman las denuncias del colectivo. Según el análisis de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), el programa Incluir Salud, que garantiza la cobertura de prestaciones de casi 500 mil personas que se atienden en el sistema estatal, sufrió un recorte acumulado de $300 mil millones en términos reales desde que asumió Milei.
Es el mismo programa que paga los medicamentos de alto costo y en el que, de la mano de Diego Spagnuolo, funcionaba la cueva de las coimas.
Para palear el ajuste, las organizaciones no sólo salieron a la calle sino que impulsaron y acompañaron la Ley de Emergencia en Discapacidad, que aumentaba el valor del nomenclador (nombre que lleva el valor del servicio, ya sea de salud, educación o transporte) y ofrecía una suma fija para compensar lo perdido por la inflación desde 2023.
La ley se votó con amplias mayorías, el Gobierno la vetó, el Congreso rechazó el veto y en Casa Rosada no tuvieron más remedio que promulgarla, aunque le vaciaron los fondos.
La reglamentación quedó en un limbo y el Gobierno recusó hace dos semanas al juez federal de campana Adrián González Charvay, quien estaba a punto de declarar la inconstitucionalidad del DNU con que la Rosada había vetado en los hechos la ley por segunda vez. Como compensación, la Andis otorgó aumentos del 35 por ciento en promedio, la mitad de lo que establecía la Emergencia si se hubiera reglamentado correctamente.
Esos aumentos no iban sólo destinados al Incluir Salud, sino a todo el sistema, que incluye también a las obras sociales y prepagas. Las instituciones quedaron al borde del cierre. “Las familias hacemos rifas, colectas y ponemos plata de nuestros bolsillos para la que la escuela, como es mi caso, no cierre o no baje su calidad prestacional”, resume Bassi.
Pero el círculo no se cerró: según reveló ACIJ, en el Boletín Estadístico de la Seguridad Social figura como meta presupueustaria para 2026 un nuevo recorte de 197.041 pensiones.
“Nos pasamos todo el año denunciando esa situación de destrato con las pensiones tanto en la justicia argentina como en el exterior, en el comité de la ONU, en la CIDH… la respuesta del Gobierno fue siempre negativa. El caso de las coimas les puso un freno de mano, sino iban por todo”, dice Dones, de REDI.
Pese a todo, desde algunas organizaciones ven el camino andado como positivo: la lucha colectiva desnudó la crueldad oficial y puso el tema en la agenda. “Los discas nos despertamos”, dice Jony de la Silla. “Enfrentamos a la motosierra y pudimos en algunos casos ponerles un freno. Ahora lo que necesitamos es ir por más”, se entusiasma.
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