Sobre el informe puntual difundido días atrás, señaló que corresponde al empleo privado formal, es decir, a las personas en relación de dependencia en empresas del sector privado.
El indicador contrasta, en primer lugar, el dato oficial de abril con el de noviembre de 2023, que es el mes previo al cambio de gobierno. Y revela que en la provincia de Chaco se perdieron más de 4.000 empleos en el sector privado formal. “Obviamente que el análisis acumulado es altamente negativo, como en la gran mayoría de las provincias argentinas. Son muy poquitas y por aspectos muy puntuales las que muestran un comportamiento diferente”, sostuvo.
Ese mismo informe muestra la evolución mes a mes, lo que permite determinar si está en un proceso de recuperación o no. Respecto a estos indicadores, mencionó que “Chaco tuvo un segundo semestre de 2024 con una buena dinámica en relación a recuperaciones muy chiquitas, pero sostenidas del empleo privado formal, luego de las caídas tan fuertes en el primer semestre del año pasado. Sin embargo, en este 2025, ese proceso paulatino de recuperación se frenó y de los cuatro meses del año, en tres meses hay caídas de índole mensual”.
Según el informe de la consultora, “se está otra vez retrocediendo en lo que se había logrado recuperar, que todavía era poco, pero era importante para comenzar el proceso. Eso marca también que en el mercado del trabajo, en el sector registrado formal privado, está atravesando un proceso en el cual, en sectores que son de mucho volumen de empleo en la provincia, están no solamente estancándose en término de creación de puestos de trabajo, sino que peor aún, se está reduciendo porque hay menores puestos de trabajo que meses anteriores. Entonces, el panorama es complicado de mediano plazo”, afirmó.
Aseguró que la construcción es uno de los sectores que mayor perdió en términos relativos. Indicó que en Chaco “arrancó a caer ya antes del cambio de gobierno, incluso había empezado a caer alrededor de agosto del 2023, un poco con el deterioro de la cuestión inflacionaria, con las expectativas en torno al calendario electoral. Pero la caída fuerte se ve entre diciembre de 2023 y marzo, abril de 2024”.
Hubo posteriormente un proceso muy lento de recuperación, “pero el problema es que la caída fue tan grande que vos necesitas tener muchos meses de crecimiento sostenido para poder volver a pensar en tener niveles de empleo de antes”.
Para abril de 2024, el empleo en la construcción había caído cerca de un 70% en el Chaco. Y lo que se recuperó de eso está más vinculada la obra privada que pública, que de por sí tiene menos volumen de operación.
Turbulencias de la actividad económica en un contexto electoral
Pegoraro acentuó que hay turbulencias económicas que son propias de todo periodo electoral. Remarcó que la sobre todo la economía política, “está altamente concentrada en lo que son emociones humanas, como por ejemplo, la confianza y las expectativas. Y en un año electoral lo que pasa es que si el mercado es pro gobierno, seguramente tenga cierto alineamiento con el gobierno de turno y actúe en consecuencia para poder continuar o profundizar procesos de reforma, como lo estamos viendo ahora. Pero también tenés la expectativa de qué pasa si el gobierno no le va a ir bien porque el frente político está complicado. Bueno, entonces el mercado empieza a cubrirse”.
Consideró que “lo que estamos viendo los últimos días tiene que ver mucho con una cuestión de expectativas, pero en verdad tiene mucho más que ver con las consecuencias, quizás los errores no forzados del programa económico, sobre todo vinculado al manejo de los pasivos del Banco Central, a la política monetaria, que un poco fue lo que causó el ruido de los últimos días”.
Consultado sobre el comunicado de JP Morgan de hace unos 15 días, Pegoraro consideró que “el ruido que generó fue un ruido político muy fuerte más que un ruido de mercado. Obviamente que esto también lo que genera es que muchos pequeños inversores que seguramente están de alguna manera viendo el día a día para ver cómo continuar con sus posiciones en el sistema financiero, hayan visto eso como una alerta y eso generó también que salgan de un esquema de carry trade a volcarse a los dólares, por ejemplo, dándole presión al tipo de cambio”, explicó.
“Creo que todo eso formó parte de una sobredimensión que no sé si fue político o no, no me arriesgaría a decirlo, pero que indudablemente hizo mucho ruido desde ese punto de vista”, apuntó.
El eco de este comunicado, para Pegoraro, “al final del día, como conclusión, reafirma o ratifica que hay una debilidad en el programa económico que todavía no es tan problemática, pero que algunos están viendo lo problemático y entonces empieza a generar como una especie de ruido, en términos de la sostenibilidad del programa y eso un poco juega en contra en otros indicadores de mercado de la economía que estamos viendo”.
Superávit fiscal, baja del dólar y endeudamiento
Se habló de un programa económico basado en mantener el superávit fiscal y un dólar bajo, pero con un componente que es el endeudamiento. “El problema es que la Argentina tiene tan mal historial que siempre lo hablamos negativamente al tema deuda. Pero los países más estables del mundo tienen un comportamiento de deuda que está basado en el mismo principio: manejar volúmenes de deuda que son relativamente importantes, pero manejables en el sentido de qué tanta confianza te tienen tus acreedores”, indicó.
“Argentina está en ese proceso, pero sin las credenciales que tienen otros países del mundo. Es cierto que, sobre todo este año, con esta fase tres del programa económico se está recurriendo mucho a mecanismo de endeudamiento. Lo bueno que tenía hasta hace 10 días atrás es que era un evento muy manejable, con muy buena recepción de los inversores, con muy buenas condiciones y con tasas que eran relativamente buenas para el contexto. El problema es cuando la Argentina empieza a pagar tasas más caras para poder sostener otro objetivo, que fue lo que pasó la semana pasada cuando el Tesoro convalidó tasas más altas con el fin de poder absorber los pesos que estaban excedentes en el sistema”, apuntó.
“Eso es un problema. O sea, te ahorras el problema del impacto en inflación de esos pesos excedentes, pero te ganas un problema en el mediano plazo de pagar deuda más cara. Hasta ahora viene bien porque viene roleando deuda. El problema es que si se encarajina el programa económico, si de repente se desequilibra esta estabilidad relativa que hoy en la Argentina, eso te puede jugar muy caro en un futuro. Y dentro del contexto lo positivo es que es endeudamiento en pesos la gran mayoría. Entonces es más manejable, pero lo malo es que otra vez tenemos ciertas condiciones que te exponen a una crisis de deuda como ya venimos acostumbrados, lamentablemente, que pareciera ser que es como la piedra en el zapato de la Argentina”.




