Los accidentes viales representan el 30% de las urgencias y colapsan las 217 camas del Hospital Central de Sáenz Peña, mientras que las aseguradoras y obras sociales esquivan los reembolsos por demoras y trabas burocráticas. La codirectora del centro de salud cabecera centrochaqueña, Dra. Ivonne Duarte, alertó sobre el alarmante impacto de la siniestralidad vial en la institución.
Un costo millonario que asume la Salud Pública
Los accidentes de tránsito han dejado de ser un simple problema de seguridad vial para convertirse en una de las mayores crisis financieras y operativas del sistema sanitario público. En una entrevista brindada a radio La Red 92.9 MHz, la Dra. Ivonne Duarte, codirectora del Hospital 4 de Junio, reveló cifras preocupantes: el 30% de las urgencias que atiende diariamente el hospital corresponden a siniestros viales.
La inversión económica requerida para afrontar esta situación es elevada. Duarte detalló que el Hospital destina 80 millones de pesos mensuales exclusivamente para la compra de prótesis. Esta exorbitante cifra representa solo una fracción del gasto real, ya que no incluye el combustible de las ambulancias que realizan los traslados, los insumos médicos de recepción en la guardia, la medicación provista ni el costo del tiempo de internación, que en los casos más graves puede extenderse desde una semana hasta dos meses.
“Pensamos si no sería mejor tomar un poco más de conciencia en nuestro tránsito. Por ahí este dinero podríamos destinarlo a comprar más medicación, a mejorar la tecnología en el hospital o a hacer otras cosas que necesitamos”, lamentó la codirectora, destacando que la solución principal radica en la prevención básica.
La burocracia que vacía al Hospital
Obras sociales y ART no reembolsan los gastos. Uno de los mayores obstáculos que enfrenta la administración del hospital es la imposibilidad de recuperar los gastos de aquellos pacientes que cuentan con cobertura de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART) o de obras sociales.
Por protocolo y ley de Salud Pública, cualquier accidentado en la vía pública debe ser atendido en primera instancia en el 4 de Junio. Sin embargo, la posterior facturación de estos servicios a las aseguradoras se encuentra completamente obstaculizada por requerimientos formales.
Para que el Hospital pueda iniciar el trámite de recupero ante las ART, se requiere presentar la denuncia del hecho por parte del accidentado, pero al ingresar por una emergencia, los pacientes lógicamente no disponen de esta documentación. El problema radica en que, dentro de las primeras 12 horas, la mayoría de los pacientes que cuentan con cobertura privada son derivados a clínicas privadas, y una vez allí, nunca regresan al Hospital público para entregar la documentación obligatoria.
“La clínica privada exige la denuncia y la certificación de la ART para atenderte, por lo que la gente se moviliza rápido. Acá en el Hospital público, al priorizar la urgencia y atender siempre de forma gratuita, eso no sucede”, explicó la codirectora. Esto genera una fuga de recursos públicos hacia el sector privado, que sí cobra los reintegros a las obras sociales. “Nosotros somos administradores del dinero público, de los impuestos de todos, no hay forma de funcionar si no hay aporte de obras sociales o de particulares”, remarcó.
El perfil de las víctimas: jóvenes, alcohol e imprudencia en horas pico
El perfil de quienes ingresan a la guardia por accidentes viales está claramente delimitado: el 90% son adultos jóvenes. Las estadísticas demuestran que los mayores picos de colisiones se producen en momentos clave del día: a las 7:00 de la mañana y a las 12:00 del mediodía, coincidiendo de manera directa con los horarios de ingreso y egreso laboral y escolar. “Es el horario en que todos salimos rápido, no miramos en las esquinas y vamos fuerte”, analizó la médica.
Durante los fines de semana, la problemática cambia de actores pero se intensifica. Los ingresos se concentran en las horas de la madrugada y se caracterizan por el factor del alcohol al volante. Ante esto, Duarte apeló a la concientización colectiva y a la promoción de figuras preventivas entre los adolescentes, como el conductor designado.
La codirectora también cuestionó la presencia de menores de edad (como un hecho reciente con dos menores de 15 años en una moto sin casco), las malas condiciones técnicas de los vehículos, la falta absoluta de uso del casco y conductas de extrema imprudencia en la vía pública, como el uso del celular mientras se conduce. “Muchos van escribiendo en el celular mientras manejan la moto, e incluso van acompañados de criaturas. Es una locura”, denunció.
Adicionalmente, enfatizó sobre los días de lluvia, cuando la visibilidad disminuye drásticamente y la calzada resbaladiza reduce la distancia de frenado de autos y motos por igual. “A veces los autos se creen inmortales y no es así”, advirtió.
El “falso” accidente y la escasez de recursos críticos
Para la Dra. Duarte, la palabra “accidente” suele estar mal aplicada en estos casos. “Por definición, si un accidente se pudo evitar, no es un accidente; es un incidente”. El uso indebido de recursos debido a incidentes viales prevenibles compromete severamente la capacidad de respuesta ante verdaderas urgencias.
El hospital dispone actualmente de una flota de nueve ambulancias en total, las cuales realizan traslados y derivaciones diarias de pacientes hacia la ciudad de asistencia que es Resistencia. No obstante, para la cobertura de emergencias de la vía pública en la ciudad de Sáenz Peña, solo se dispone de dos ambulancias fijas. Cabe destacar que esta cifra representa una mejora sustancial frente a la situación de diciembre de 2023, cuando al asumir la actual gestión se encontró una sola ambulancia local en funcionamiento.
Esta limitada disponibilidad local provoca que, cuando las ambulancias deben asistir a múltiples siniestros viales evitables simultáneamente, queden desprotegidas otras emergencias vitales a domicilio, como personas descompensadas o heridos por armas blancas.
Un hospital cabecera al límite de su capacidad
El impacto de esta problemática no se limita a Sáenz Peña. El Hospital 4 de Junio actúa como hospital regional cabecera y absorbe toda la demanda médica de la mitad de la provincia de Chaco.
Enorme presión asistencial
Más de 400 personas ingresan por día de forma obligatoria a través de sus cuatro guardias activas (Adultos, Pediatría, Ginecobstetricia y Salud Mental), y las 217 camas de internación están ocupadas al 100% todos los días.
“Con este flujo permanente de pacientes en las guardias y con las camas de internación llenas todos los días, se vuelve sumamente difícil sostener la calidad de la atención al nivel que deseamos”, admitió con honestidad la profesional.
La Dra. Duarte concluyó la entrevista con una apelación a la responsabilidad de la comunidad y una reflexión a las aseguradoras y obras sociales: “Los saenzpeñenses somos buena gente. Tenemos que tomar conciencia no más de algunas situaciones y trabajar entre todos para mejorar como ciudad. Y las aseguradoras deben comprender que el hospital brinda un servicio que deben reembolsar, porque aquí también atendemos un sinfín de otras patologías críticas de personas que necesitan de salud pública”.
La Red Noticias




