El Manifiesto Argentino sostiene como principio fundamental, ”que todo país independiente tiene derecho a dudar de la absoluta neutralidad de China, Rusia y otros poderosos países, que sencillamente no pueden hacer silencio y es urgente que se pronuncien contundentemente en repudio de esta locura del Presidente norteamericano y sus halcones cubanos, por lo menos”.
”Es evidente que la sola amenaza de capturar a un Presidente en ejercicio – más aún si se formula desde otra Presidencia – configura una violación directa que supera toda discusion ideologica y/o toda disputa diplomática por ser la negación misma del principio de soberanía.
Y por si fueran pocas las razones ya enunciadas, el articulo 2, inciso 7, de la Carta de la ONU, prohíbe de manera expresa la injerencia en los asuntos internos de los Estados. Por lo tanto, si ni siquiera la ONU está habilitada para intervenir en la jurisdicción interna de un país soberano, ¿cómo tolerar esta conducta amoral y antijurídica que impone ahora el presidente Trump en nombre de los Estados Unidos y mediante violentas operaciones encubiertas y/o violentas?
Ya sabe el mundo entero que esto no es nuevo y que desde antes del gobierno que encabeza Donald Trump los Estados Unidos han violado sistemáticamente la soberanía de otros pueblos cuyos gobiernos no se ajustaron a sus intereses estratégicos. Guatemala, Chile, Panama, Irak, Libia, Afganistán, incluso Palestina: en todos los casos, la retórica de la “democracia”, la “seguridad” o los “derechos humanos” e incluso el permanente falseamiento del concepto “libertad” fueron utilizadas como coartadas para justificar golpes de Estado, invasiones, asesinatos selectivos y severa destrucción institutional como es el caso de Venezuela ahora.
El articulo 1, inciso 2, de la Carta de la ONU define como propósito central de las Naciones Unidas: “Fomentar entre las naciones relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos.
Pues ahora nada de lo actuado por Estados Unidos frente a Venezuela responde a ese mandato. Por el contrario, se trata de una política deliberada de sometimiento, que desconoce la igualdad soberana de los Estados y pretende reemplazar el derecho por la fuerza bruta.
El secuestro de un jefe de Estado – y su planificación – no ha sido un acto de justicia internacional, sino un crimen de extrema gravedad, comparable a los peores episodios de la historia contemporánea. Es, además, un precedente monstruoso: que las grandes potencias puedan capturar presidentes extranjeros cuando deciden que un gobierno es “inconveniente”.
El Manifiesto Argentino rechaza toda y tanta violencia, toda y tanta impostación. Convoca al Pueblo Argentino a no dejarse engañar y mantenernos solidarios con el hermano Pueblo Venezolano”, cierra el escrito.
El Manifiesto Argentino: federal democrático, popular y soberanista




