La 47ª edición de la tradicional manifestación de fe del NEA volvió a convertir a la Ruta Nacional Nº12 en un río de devoción. Pese a las condiciones climáticas, miles de peregrinos caminaron para llegar ante los pies de la patrona de Corrientes. Este domingo, la multitud celebraba efusivamente el acto de fe que los embargaba.
Ni el viento ni la copiosa llovizna fueron suficientes para frenar la marea de fe que este sábado, en horas de la siesta, se adueñó de la Ruta Nacional Nº12. La 47ª Peregrinación Juvenil del NEA a la Basílica de Nuestra Señora de Itatí escribió una nueva página en su historia de más de cuatro décadas, marcada por el esfuerzo físico, la camaradería en ruta y la convicción inquebrantable de una juventud que encuentra en la Virgen Morena un faro de esperanza.
Desde las primeras horas de la mañana del sábado, la capital correntina y las distintas diócesis de la región comenzaron a movilizar a miles de caminantes. Los colectivos desembarcaban jóvenes cargados de mochilas, capas de lluvia improvisadas con bolsas plásticas, pilotos coloridos y la infaltable botellita de agua.
La 47ª edición de la Peregrinación Juvenil del NEA a la Basílica de Itatí demostró, una vez más, que la devoción de los más jóvenes está arraigada en lo más profundo del ADN cultural y religioso del Nordeste argentino. Ni el barro, ni la lluvia, ni las largas horas de marcha pudieron contra la convicción de una juventud que sigue caminando, con el corazón encendido, hacia los pies de la Virgen.
Un camino marcado por el esfuerzo colectivo
El punto de partida tradicional, la ERAGIA sobre la Ruta Nacional Nº12, se convirtió rápidamente en un hervidero de banderas y cantos. Hacia el mediodía, un denso manto de nubes grises cubrió el cielo capitalino, dando paso a una llovizna persistente que, pero que pese a la inclemencia climática pudo aguantar, ya que a la hora de la salida de la Arquidiócesis de Corrientes se detuvo la persistente llovizna e incluso amagó el sol a salir y dio paso a que monseñor Adolfo Larregain diera la bendición a los peregrinos.
A lo largo de los más de 70 kilómetros que separan la capital provincial de Itatí, los puestos de apoyo montados por las parroquias, movimientos eclesiales, Cruz Roja, Policía de la Provincia de Corrientes y Defensa Civil empezaron a jugar un rol determinante. Cada posta de asistencia estuvo muy atenta y brindó la contención médica necesaria para tratar problemas de todo tipo, en especial musculares.
“Sanar, soñar y servir”
Monseñor Larregain bendijo a los jóvenes rumbo a Itatí. Previo a la salida desde la Arquidiócesis de Corrientes y a un costado de la Ruta Nacional 12, monseñor Adolfo Larregain bendijo a la marea de peregrinos que iniciaron su marcha hacia el Santuario de la Virgen de Itatí. Tras el emotivo momento, el prelado dialogó con diario época para reflexionar sobre el sentido espiritual de la caminata en los tiempos difíciles que atraviesa el país.
Durante la charla, Larregain sintetizó el compromiso de los fieles bajo la consigna de tres “S”: “Sanar, soñar y servir. Son tres ‘S’ que en estos tiempos además tienen mucho que ver con el día a día y con la vida”.
Al ser consultado sobre la resiliencia de la comunidad ante la coyuntura nacional, el obispo enfatizó en la necesidad de no perder la capacidad de esperar. “De esperar, de soñar y de construir el sueño, porque no es lo mismo sueño que ilusión”, remarcó. En ese marco, agregó: “En una Argentina difícil, en tiempos complejos, no hay que perder la capacidad de soñar y de soñar en grande”.
Desafiar al mal tiempo con fe
A pesar de las amenazas meteorológicas asociadas al fenómeno del Niño, los jóvenes volvieron a decir presente de forma multitudinaria. “Están siempre firmes y a su vez es un gran desafío. Gracias a Dios en este momento no está lloviendo. Esperemos que continúe así y que vaya mejorando”, auguró el referente eclesial.
Respecto a la trascendencia de esta manifestación de fe, Larregain la vinculó directamente con la agenda de la Iglesia católica en Argentina. Al preguntársele si esta peregrinación funciona como un trampolín de preparación para la histórica visita pastoral del Papa León XIV – prevista para el mes de noviembre -, señaló: “Falta poco tiempo, cuando uno quiere acordarse nos llega; este es un buen ensayo, podríamos decir”.




