La construcción del Instituto de Alta Complejidad Cardiológico y Oncológico (IACCO), que se levanta en Fontana con el impulso de la Fundación Los Dinosaurios y aportes del sector privado, ingresó en una nueva etapa con la instalación de una grúa torre de más de 60 metros de altura. El arquitecto de la obra, Agustín Romero, destacó el avance de los trabajos y explicó las características de una construcción de 30.000 metros cuadrados que apunta a cubrir una demanda de alta complejidad en la región.
En los estudios de CIUDAD TV, Romero explicó que ya finalizaron las fundaciones de la obra, una de las etapas más complejas debido a las características del suelo. En el lugar funcionaba anteriormente una ladrillería y los estudios determinaron que no se contaba con una tensión admisible suficiente, por lo que fue necesario realizar 560 pilotes de 12 metros de profundidad, además de cabezales de grandes dimensiones.
“Por suerte pudimos finalizar las fundaciones, eran fundaciones muy específicas de un desarrollo tecnológico particular”, explicó el arquitecto. Detalló que el cabezal más pequeño tiene 2 por 4 metros y remarcó que esa primera etapa, prevista originalmente para 16 meses, pudo completarse en ocho.
Romero explicó que el hospital está organizado en cuatro sectores. El área pública comprende el ingreso, el salón de usos múltiples, los consultorios y la recepción, distribuidos en dos plantas. A esto se suman dos edificios de cuatro niveles destinados a las áreas oncológica y cardiológica.
Entre ambos sectores se encuentra el denominado CAP, el Centro de Atención al Procesamiento y Funcionamiento del hospital, una estructura de seis plantas que concentra los servicios necesarios para el funcionamiento técnico del establecimiento.
Según explicó el arquitecto, esta organización permite diferenciar las circulaciones dentro del edificio: pacientes, médicos y personal técnico tendrán recorridos independientes, al tiempo que se evitará el cruce entre circuitos limpios y sucios.
“Eso nos permitió lograr en los quirófanos el máximo de cuidados, de cambio de aire”, señaló Romero, quien detalló que en el CAP estarán concentrados sistemas como oxígeno, termomecánica y acondicionamiento de aire. “Toda la parte técnica está en un edificio y eso nos permitió lograr los más altos estándares que exigen la medicina de alta complejidad”, afirmó.
Una grúa para acelerar los tiempos de obra
Luego de completar las 560 fundaciones y los bunkers destinados a los sectores que requieren protección frente a la radiación, comenzó la etapa de elevación de la estructura.
Para esta instancia se instaló una grúa torre en el centro de la construcción, con una altura de 60 metros y capacidad de extender su alcance hasta 120 metros. La herramienta permitirá trasladar y colocar columnas y losas prefabricadas, agilizando significativamente los tiempos de ejecución.
“Por ejemplo, en la jornada de ayer armamos 10 columnas, es decir, va rapidísimo y ahorrás mucho plazo de obra”, explicó Romero.
El sistema contempla columnas con encofrados modulares industriales y una metodología que permite avanzar rápidamente con las losas. “Podés cargar una losa cada 15 días”, detalló.
Esta segunda etapa tiene un plazo previsto de 16 meses, de acuerdo con el plan de trabajo. Romero explicó que, a diferencia de la etapa de fundaciones, que logró completarse en la mitad del tiempo previsto, el cumplimiento de los próximos plazos estará condicionado principalmente por el financiamiento.
La obra también avanzó con trabajos de hormigón de limpieza, relleno y compactación para elevar y preparar el terreno ante eventuales lluvias vinculadas al fenómeno de El Niño. “Tenemos hormigón de limpieza, o sea, que estamos plantando columnas. Se empieza a ver el edificio”, señaló.
Un desafío técnico y una obra que seguirá creciendo
La nueva etapa implica además desafíos estructurales y de instalaciones. Romero explicó que la construcción cuenta con losas sin vigas, de 7,20 metros, lo que exige especial atención en la disposición de los hierros. También mencionó un sector con un importante voladizo: en planta baja habrá estacionamiento y, sobre ese espacio, se ubicará el salón de usos múltiples sin columnas de apoyo.
El proyecto contempla además una cafetería, un salón de usos múltiples y un espacio de coworking. El objetivo, explicó Romero, no se limita a la atención médica, sino que también busca incorporar actividades vinculadas con la prevención y la generación de conocimiento.
En paralelo, el proyecto incorporó nuevas necesidades a partir de los aportes y acuerdos que se fueron generando. El arquitecto agradeció el acompañamiento del municipio de Fontana, del Gobierno provincial y de la Cámara de Diputados por la cesión de terrenos ubicados frente al hospital.
En ese espacio está previsto construir un estacionamiento y un helipuerto. Romero explicó que la incorporación del helipuerto surgió a partir de conversaciones con aportantes privados y obras sociales que manifestaron su intención de colaborar con maquinaria, aunque plantearon la necesidad de contar con la posibilidad de realizar derivaciones al IACCO.
“Esto nos obligaba a incorporar un helipuerto que no lo teníamos en nuestros objetivos iniciales”, explicó. La obra se encuentra en proceso de tramitación de los permisos correspondientes.
El desafío del financiamiento
El IACCO tendrá una superficie total de 30.000 metros cuadrados. Una vez finalizada la estructura, los cerramientos verticales e interiores se realizarán mediante construcción en seco, una metodología que permitirá acelerar el avance.
Romero señaló que las siguientes etapas estarán atravesadas por la incorporación de equipamiento y aparatología médica, además de las habilitaciones correspondientes. Actualmente trabajan alrededor de 120 personas en la obra y estimó que, cuando se incorporen todas las especialidades necesarias, la cifra podría llegar a unas 600.
El arquitecto destacó también el respaldo recibido desde distintos sectores. Mencionó especialmente un aporte de 26 millones de pesos realizado a partir de un evento de la Sociedad Rural en Villa Ángela y adelantó el lanzamiento de una nueva campaña junto a Ricollini.
“Queremos ser muy agradecidos porque estamos recibiendo mucho apoyo”, expresó.
En cuanto a los tiempos, Romero estimó que, si se consigue una fuente de financiamiento adecuada, en alrededor de dos años podría habilitarse el área inicial del instituto, destinada a consultorios. La idea es que esa primera etapa permita generar ingresos para continuar con las siguientes áreas.
“El IACCO es muy importante para la región, con alta complejidad en cardiología y oncología no hay en Resistencia ni el Chaco”, sostuvo. En ese sentido, explicó que actualmente muchos pacientes deben trasladarse a Corrientes o Buenos Aires para acceder a determinados tratamientos.
El proyecto, aclaró, busca complementar la infraestructura sanitaria existente y trabajar mediante derivaciones de las clínicas y establecimientos de la región. “No venimos a competir con ninguna de las clínicas. Lo que hacemos es completar lo que falta en el sistema de salud”, afirmó.
La intención es habilitar el instituto de manera progresiva, con una primera etapa y posteriores ampliaciones. “El objetivo es ir abriendo en etapas, hacer una primera etapa, posterior a una segunda y una tercera”, explicó Romero.
“Es un orgullo poder lograr esto porque es un desafío técnico profesional enorme y, a medida que avanza y en el tiempo que avanza, nos vamos sintiendo muy contentos”, expresó.




