El vicepresidente de la Cámara de Supermercadistas del Chaco advirtió que el consumo sigue en caída pese a la estabilidad de precios. El ticket promedio ronda entre $18.000 y $20.000 y crece la competencia de los mayoristas y las marcas propias.
El vicepresidente de la Cámara de Supermercadistas del Chaco, Miguel Simons, analizó el escenario económico del sector. En declaraciones a CIUDAD TV, señaló que, si bien los precios se mantienen relativamente estables, la venta continúa en baja debido a la pérdida de poder adquisitivo y al fuerte aumento de los servicios.
Simons sostuvo que durante 2025 se registró una marcada desaceleración de la inflación en alimentos e incluso una baja significativa en algunos productos, como el arroz. “En precios, el 2026 va a seguir siendo muy tranquilo, en la misma línea del año pasado”, afirmó. Sin embargo, aclaró que la estabilidad no se traduce en mayor consumo: “Los elementos que hacen que se muevan las góndolas no han cambiado. La gente tiene ingresos bajos y mucha precarización laboral”.
En ese contexto, explicó que el consumo cotidiano es cada vez más reducido. “La gente va al supermercado, pero gasta muy poco. El ticket promedio hoy está entre 18.000 y 20.000 pesos y se mantiene estancado”, indicó. Según detalló, los clientes llevan apenas tres o cuatro artículos y priorizan compras pequeñas y frecuentes.
Uno de los rubros más afectados es el de la carne, cuya caída de consumo impactó directamente en el valor del ticket. También se registra una fuerte retracción en la venta de bebidas alcohólicas, gaseosas y aguas saborizadas. “Son los productos que más aumentaron y los que más sufrieron la caída de ventas”, señaló.
En cuanto a los lácteos, Simons indicó que los precios se mantienen relativamente estables. La leche fluida oscila entre los 1.400 y 1.800 pesos, mientras que los quesos duros y especiales muestran una marcada baja en la demanda. “Se vende leche, yogur económico y quesos blandos. Un kilo de queso cremoso ronda los 7.000 pesos y hace meses que no se mueve”, explicó.
El dirigente también se refirió al crecimiento de los supermercados mayoristas y a la competencia que representan para los comercios de cercanía. “Hoy cualquier persona puede comprar en un mayorista si lleva algunas unidades, pero eso también tiene un límite: una compra grande puede costar entre 60.000 y 100.000 pesos, y mucha gente no tiene ese dinero”, afirmó.
Por último, advirtió sobre el peso de los costos fijos y la falta de reformas estructurales. “La energía, la telefonía, los impuestos y los costos laborales siguen siendo muy altos. Estamos en un contexto que no es apto para ningún tipo de aumento”, sostuvo. Y alertó sobre el crecimiento del empleo informal: “Por cada empleo legal que se pierde, lo que crece es la clandestinidad, con ingresos más bajos y un deterioro del sistema jubilatorio”.




