El municipio ejecuta nueve obras de desagüe en simultáneo, incorporó nueve electrobombas sumergibles y sumará dos grupos electrógenos para afrontar una eventual combinación de lluvias intensas y niveles elevados de los ríos Paraná y Negro. Actualmente hay 11 personas evacuadas en la Usina.
El municipio de Resistencia intensifica los trabajos de prevención ante la crecida de los ríos Paraná y Negro y advierte sobre el escenario más complejo que podría afrontar la ciudad: la combinación de los niveles elevados de los cursos de agua con lluvias de magnitud. Así lo confirmó el secretario de Gobierno municipal, Emilio Varisco, en declaraciones a CIUDAD TV, donde detalló las obras, las adquisiciones y los operativos de asistencia desplegados frente a la emergencia hídrica.
“Es de los tres escenarios, por supuesto, el más complicado”, sostuvo el funcionario, quien aclaró que hasta el momento la ciudad atravesó la crecida de los ríos, pero no un fenómeno de precipitaciones como el registrado en diciembre del año pasado. Frente a esa posibilidad, remarcó que el municipio busca anticiparse mediante trabajos de infraestructura y el refuerzo del equipamiento para responder a eventuales inundaciones.
Uno de los frentes de trabajo se concentra en la zona sur, históricamente afectada por las lluvias y las dificultades de drenaje. Allí se ejecutan nueve obras en simultáneo destinadas a acelerar el escurrimiento del agua. Varisco reconoció que en distintos sectores existen viviendas asentadas en zonas de riesgo hídrico severo e incluso en áreas donde está prohibida la instalación de construcciones.
A las obras se suma el refuerzo del sistema de bombeo municipal. Según detalló el secretario de Gobierno, la comuna adquirió nueve electrobombas sumergibles: tres serán incorporadas a las estaciones de bombeo y las seis restantes quedarán como reserva para reemplazar equipos ante eventuales fallas. Además, anunció la llegada de dos grupos electrógenos para garantizar el funcionamiento de las estaciones ante posibles interrupciones del suministro eléctrico.
El funcionario también mencionó los trabajos sobre la defensa del canal 16, destinados a elevar su cota y evitar el ingreso de agua en un escenario de crecida. En paralelo, el municipio recurrió al alquiler de maquinaria para afrontar las tareas que podrían demandar las contingencias climáticas.
Hay 11 evacuados y la Usina puede albergar a 188 personas
En materia de asistencia, Varisco informó que hasta el momento hay 11 personas evacuadas del barrio Santa Clara, alojadas en el centro habilitado en la Usina, con una capacidad aproximada para 188 personas. La atención se realiza de manera coordinada entre el Ministerio de Desarrollo Humano de la provincia y las áreas de Acción Social y Obras y Servicios del municipio.
El funcionario indicó que los números de Defensa Civil municipal permanecen disponibles para recibir solicitudes de evacuación, provisión de arena y otras necesidades vinculadas con la emergencia. También aseguró que habrá asistencia para las familias que enfrenten dificultades en sectores cercanos a las lagunas de la ciudad.
“Más allá de todo esto, está la gente y el sufrimiento de la gente”, señaló Varisco, al referirse a las familias que viven en zonas inundables o en viviendas precarias. En ese sentido, sostuvo que la respuesta estatal debe contemplar las necesidades inmediatas, independientemente de las condiciones en las que se hayan instalado las viviendas.
El río Negro y el sistema de compuertas
Otro de los sectores bajo vigilancia es la zona norte, particularmente las áreas ubicadas a la vera del río Negro, cuyo nivel se elevó como consecuencia de la crecida del Paraná. Varisco destacó que el municipio trabaja en conjunto con la Administración Provincial del Agua (APA) y señaló que se dispuso el cierre de compuertas como parte de las medidas para controlar el ingreso de caudales.
Según explicó, el sistema de defensas y las estaciones de bombeo cumplen un papel central para reducir el impacto de las lluvias, aunque advirtió que la capacidad de drenaje tiene limitaciones cuando los ríos se encuentran elevados. En esas circunstancias, el agua puede tardar más tiempo en escurrir y persistir en calles y barrios afectados.
“La foto o el video de alguna calle inundada o algún sector de la ciudad inundado la vamos a tener”, reconoció el funcionario. Y agregó que el objetivo es que esas situaciones duren el menor tiempo posible y que el agua permanezca el menor tiempo posible dentro de las viviendas.
Piden colaboración de los vecinos
Varisco también reclamó la colaboración de los vecinos para reducir los riesgos, especialmente mediante la disposición de residuos en los horarios correspondientes y el mantenimiento de zanjas, desagües y sumideros. Según sostuvo, esas acciones contribuyen al funcionamiento del sistema de drenaje, aunque reconoció que hay sectores donde las inundaciones pueden producirse igualmente por las condiciones históricas de urbanización.
En relación con los emprendimientos inmobiliarios y los nuevos proyectos cercanos al río Negro, el secretario de Gobierno consideró que cada caso debe analizarse con especialistas en desarrollo urbano y sistemas hídricos. Mencionó que la resolución de 2017 de la Administración Provincial del Agua establece zonas de riesgo hídrico severo y áreas de riesgo prohibido, y planteó la necesidad de verificar si las construcciones respetan esos límites y los márgenes de ribera.
Por último, destacó la coordinación entre el municipio y el Gobierno provincial para las tareas operativas y sociales. “El trabajo coordinado es el 110 por ciento”, afirmó, y cuestionó que eventuales diferencias políticas puedan obstaculizar la respuesta ante la emergencia. “En el medio está la gente”, concluyó.




