El comportamiento del río Pilcomayo y el ingreso acelerado de agua al sistema del bañado La Estrella generan creciente preocupación en el extremo oeste de Formosa. La situación no se limita al tradicional punto de observación sobre la ruta provincial 28, sino que afecta de manera directa a pobladores y productores que viven río arriba, donde el avance del agua se da de forma rápida e impredecible.
En contacto con Radio Uno, Saturnino Juárez, poblador rural de la zona del Cañón e integrante del grupo de monitoreo y alerta temprana del Pilcomayo, advirtió que este año la crecida se adelantó de manera significativa. “Estamos hablando de casi 40 días antes en comparación con otros años”, señaló, y remarcó que el comportamiento del sistema hídrico se vuelve cada vez más complejo.
Juárez explicó que los cambios en la vegetación, la acumulación de sedimentos y la alteración del sistema natural del bañado provocan que el agua avance hacia sectores que históricamente no se inundaban. Como ejemplo, mencionó zonas sensibles como Rinconada de los Chiriguanos, donde el agua ya ha afectado caminos, la escuela y la sala de primeros auxilios, repitiendo escenarios críticos vividos el año pasado.
El referente también alertó sobre las limitaciones de las defensas construidas para contener el agua. En algunos casos, explicó, los anillos de protección terminan agravando la situación al impedir el escurrimiento del agua de lluvia, lo que obliga incluso a romperlos de urgencia para evitar inundaciones mayores en las comunidades.
En cuanto a la producción ganadera, Juárez advirtió que existe riesgo de pérdidas de animales, especialmente entre aquellos productores que demoran el traslado del ganado esperando que el agua no avance. Si bien reconoció que este año hubo mejores lluvias en zonas altas, lo que permite una mayor disponibilidad de pasturas, remarcó que la amenaza sigue latente y que “todo es posible” ante un escenario tan cambiante.
Desde hace más de tres meses, el grupo de monitoreo difunde información constante a través de redes de comunicación entre productores, pero, según Juárez, muchos aún dudan en tomar decisiones a tiempo. “La información está, pero hay gente que espera hasta último momento”, señaló con preocupación.
Finalmente, destacó como aspecto positivo la llegada del servicio eléctrico a comunidades del Cañón y El Quemado, lo que ya comienza a generar cambios en la calidad de vida y en la organización de los pobladores, especialmente en un contexto donde muchas familias se ven obligadas a trasladarse hacia zonas más altas para escapar del avance del agua.
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