Son dos trabajadoras del sector de Hematología que atravesaron por un proceso de sumario que determinó su responsabilidad en ambos casos lo que derivó en el cesanteo en sus puestos de trabajo. Los contagios se produjeron en 2019 y el perjuicio impactó de lleno en un niño que en ese momento se encontraba internado en el Pediátrico y recibió una unidad de sangre infectada con HIV y otro paciente del Perrando que recibió una transfusión de sangre con chagas.
En ese contexto, el profesional Atilio García Plichta llevó tranquilidad a la población al explicar de qué manera se llevan adelante todos los procedimientos vinculados a las donaciones y transfusiones.
“Hemoterapia es una especialidad como otras ramas de la medicina. La hemoterapia o medicina transfusional no solo cuenta con una ley que la regula, la Ley Nacional d Sangre, que trata de evitar este tipo de situaciones o errores que pueden plantearse. Hay una normativa, acciones a seguir y a tener en cuenta”.
“La medicina como cualquier tipo de especialidad tiene sus vulnerabilidades, sus riesgos. Y, a través de manuales de procedimientos, de normativas, minimizar este tipo de riesgos”, aseguró.
Recalcó que lo primero a entender es que en todo acto transfusional “existe un riesgo de poder generar algún daño en la persona o en cualquiera de los componentes que uno produce o acto que lleva adelante”.
Indico que en el caso de la donación de sangre, “uno minimiza el riesgo tanto de quien viene a donarla como de aquel que va a recibir esa sangre”. “Los procedimientos en cada servicio de medicina transfusional, en cada servicio de hemoterapia o Banco de Sangre están dados para minimizar ese riesgo. La trasfusión que no se hace es la mejor, por eso cuando se realiza una es ya cuando hay un criterio de urgencia debido a que está en riesgo la vida de la persona que la está necesitando. Es un proceso que se inicia desde la identificación de la persona que viene a donar, que sigue con una hoja de información al donante donde queda informado de los riesgos para sí y los que puede generar en aquel que va a recibir su sangre”, sostuvo.
Posteriormente a esto, se hace una entrevista al donante y luego pasa a un examen físico donde se toma la presión, la temperatura, el peso y se evalúa sus glóbulos rojos “para de alguna manera habilitarlo para donar con el examen físico completo”.
Luego de la donación, y de orientar al donante para que la evite si tiene alguna enfermedad infecciosa o patología que pueda poner en riesgo a quien recibe, tiene la posibilidad de hacer una autoexclusión al informar en forma secreta que no se utilice su sangre.
“Hay una serie de pasos para evitar que aquella persona que considera que puede tener algún proceso infeccioso recapacite y no done sangre”, aseguró.
Cuando ya se donó, se estudia la serología de cada donante: hepatitis B o C, chagas, sífilis, brucelosis, HIV, HPV, “para disminuir ese periodo ventana y con ello se reduce más el riesgo de contagio de la persona”. “Cuando se finaliza la serología viene el desbloqueo, es decir, cuando uno libera esa unidad para transfundirla. En ese proceso, cuando es manual, hay manuales de procedimiento que nos indican las formas en que lo tenemos que hacer”, explicó.
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