La selección argentina volvió a demostrar por qué es la campeona del mundo. En un partido que parecía perdido y que la dejó al borde de la eliminación, el equipo de Lionel Scaloni reaccionó con personalidad, fútbol y empuje para derrotar 3-2 a Egipto en el Atlanta Stadium y avanzar a los cuartos de final del Mundial. Después de quedar 1-0 abajo en el primer tiempo y de volver a sufrir otro golpe en el complemento, la albiceleste encontró respuestas en el momento más difícil, de la mano de Lionel Messi, y selló una clasificación inolvidable.
Cuando parecía que el equipo nacional no podía desequilibrar en Atlanta, llegó el desahogo. Fueron los goles de Cuti Romero, Messi y Enzo Fernández con los que la Argentina remontó el partido que perdía 2 a 0 ante un aguerrido Egipto.
Golpeado en el ánimo y en desventaja ante Egipto por 2-0, la selección argentina buscó el milagro deportivo y, de tanto ir, terminó lográndolo (3-2).
Primero descontó, a los 33 minutos del segundo tiempo, con un cabezazo de Cristian Cuti Romero. Y luego llegó el desahogo con el empate del gran capitán, Lionel Messi, con un zurdazo, a los 38 minutos.
La Argentina dio vuelta un partido increíble en el tiempo agregado, con el reloj marcando los 47 minutos. Tras una recuperación en campo rival, Lautaro Martínez desbordó y envió un centro preciso para Enzo Fernández, que apareció por el medio y conectó de cabeza para vencer a Mostafa Shobeir para consumar una remontada que quedará entre las más recordadas del ciclo Scaloni.
La emoción también alcanzó al entrenador. Apenas finalizó el encuentro, fue entrevistado al borde del campo, pero no pudo ocultar lo que sentía después de una clasificación tan sufrida. “No puedo levantar la mirada, lo siento. Qué grupo de jugadores, hermano… Chau, me tengo que ir”, expresó con la voz quebrada antes de retirarse, en una imagen que reflejó el desahogo de todo el cuerpo técnico tras una remontada que mantuvo con vida a la Argentina en el Mundial.
Diario Olé/La Nación




