En junio de 2022, expertos de gobiernos y organizaciones de empresarios y trabajadores adoptaron por primera vez directrices técnicas específicas para el manejo de riesgos biológicos en el entorno laboral. En ese sentido, el sector de los trabajadores propuso en comisión a la OIT trabajar en un marco jurídico global y en una visión de futuro para la prevención y la realización del trabajo en un entorno digno, seguro y saludable.
Aunque aún resta este miércoles definir detalles de la recomendación complementaria, sin embargo, ya se acordó la inclusión de sectores clave como la producción de alimentos, el trabajo agropecuario —tanto animal como vegetal— y el sector cerealero. Actualmente, se debate un apartado específico para el sector de la construcción.
Los delegados de los trabajadores insistían al comienzo de la CIT en que existía una laguna normativa en relación con los peligros biológicos y una omisión a los riesgos microbiológicos. Su fundamentación se consolidó con el impacto de la pandemia de COVID-19 y cómo esto afectaba a muchos sectores, desde la educación hasta el transporte.
En la importancia estratégica de subsanar esa laguna normativa, en las últimas horas avanzaron las enmiendas y se aprobó el convenio que garantiza protección de los trabajadores contra los riesgos biológicos. A pesar de los intentos del sector de los representantes de los empleadores con intentar la flexibilidad en la definición del punto dejando a criterio de cada país de acuerdo a su legislación, gran parte de los gobiernos defendieron el texto propuesto en el documento oficial de la propuesta, dando paso a la adopción de la recomendación.
En ese sentido, la Comisión de Redacción se reunirá y será este miércoles el último debate con el texto de la propuesta de recomendación de OIT.
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