La pena capital se aplicará este miércoles (al mediodía, hora argentina) por el asesinato de una joven de 19 años cometido en 1995. Pike fue condenada cuando tenía 18 años y su defensa cuestiona que durante el juicio no se hayan considerado los abusos que sufrió en su infancia.
A horas de que se cumpla su ejecución, Christa Pike dejó un último pedido: que sus familiares no estén presentes cuando sea ejecutada.
La mujer, que tiene 50 años, será sometida a la pena capital este miércoles en Tennessee, Estados Unidos, por un crimen cometido cuando tenía 18. Será la primera mujer ejecutada en ese estado en más de 200 años.
El caso se remonta a 1995, cuando Pike participaba de un campamento de formación laboral junto a su novio, Tadaryl Shipp, entonces de 17 años. Allí conocieron a Colleen Slemmer, de 19, quien fue asesinada en una zona apartada del campus agrícola de la Universidad de Tennessee.
Pike fue condenada a muerte al año siguiente. Shipp recibió prisión perpetua porque, debido a su edad, no podía ser sentenciado a la pena capital.
La defensa sostiene ahora que el juicio no contempló una parte central de la historia de Pike: los abusos físicos y sexuales que sufrió durante su infancia. Además, mientras permanecía en el corredor de la muerte, fue diagnosticada con trastorno bipolar y estrés postraumático.
“Recorro esta ejecución todos los días en mi corazón”, dijo Pike en una grabación difundida por sus abogados. También afirmó: “Pase lo que pase el 30 de septiembre, este ya no será mi infierno”.
A principios de septiembre, expertos de Naciones Unidas reclamaron a Estados Unidos y Tennessee que suspendieran la ejecución y conmutaran la pena.
Amnistía Internacional, por su parte, pidió al gobernador local, Bill Lee, que intervenga.
El último pedido de Pike fue transmitido por Ashlee Sellars, una mujer que compartió prisión con ella.
Según relató, la condenada no quiere que sus familiares presencien la ejecución porque “no quiere pasen por eso”.
Fuente: Tiempo Judicial




