Atrasos en el pago de servicios, dificultades para acceder a recursos de salud y la imposibilidad de realizar mejoras en la vivienda son algunas de las situaciones que atraviesan los argentinos, según un informe de la UCA
El 46% de la población vive en hogares en condiciones de “estrés económico” un indicador elaborado por la Universidad Católica Argentina (UCA) que busca captar “la percepción subjetiva de insuficiencia de ingresos de los hogares para cubrir las necesidades básicas”, según la definición aportada por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA).
El 46% de la población vive en hogares en condiciones de “estrés económico” un indicador elaborado por la Universidad Católica Argentina (UCA) que busca captar “la percepción subjetiva de insuficiencia de ingresos de los hogares para cubrir las necesidades básicas”, según la definición aportada por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA).
El estrés económico, explicó la entidad, “permite incorporar dimensiones que no aparecen en la medición tradicional, así como el componente de la experiencia, y complementa el diagnóstico sobre condiciones de vida y capacidad adquisitiva”.
En ese sentido, ODSA-UCA aseguró que el indicador “puede ser una herramienta valiosa complementaria para evaluar el nivel y los cambios en el nivel de privaciones, en la medida que, en lugar de utilizar un criterio externo definido normativamente, registra la experiencia efectiva en cuanto a la relación de ingresos netos y los gastos necesarios del hogar”.
Una de cada dos personas
El Observatorio señaló en su trabajo que las condiciones de estrés económico “actualmente alcanzan alrededor del 46% de la población”, lo que implica que, en números redondos, “casi 1 de cada 2 personas continúa en hogares” en esa situación.
Pero las proporciones de hogares en estrés no es la misma según la franja de ingresos y, como era de esperar, es mucho mayor en los sectores socialmente más vulnerables.
En ese sentido, ODSA-UCA remarcó la persistencia de “fuertes desigualdades en el estrés económico según variables de corte seleccionadas” y apuntó que “alrededor de 7 de cada 10 hogares de NSE (Nivel Socio-Económico) bajo lo sufren, mientras 1 de cada 10 unidades domésticas en el estrato medio alto”.
Asimismo, indicó que entre 2024 y 2025, en consonancia con la desaceleración de la inflación, “disminuye el déficit” en ese aspecto, lo que no resultó suficiente para evitar que “los niveles de estrés económico vuelvan a los registrados aproximadamente en 2022-2023”.
Inseguridad alimentaria
En otro pasaje del informe, la UCA destacó que entre 2023 y 2024 la inseguridad alimentaria en los hogares aumentó de 22,7% a 25,9%, pero en 2025 descendió a 17,8%, ubicándose por debajo del nivel inicial.
En 2024, en el nivel muy bajo alcanzó al 56% y en el bajo 33,6%, mientras que los niveles medios presentan valores considerablemente menores.
Otros indicadores
En cuanto a la privación en recursos de salud pasa de 35,2% a 41% y baja a 32,6% en 2025, sin grandes diferencias entre los estratos.
En el atraso en el pago de servicios el indicador sube de 25% en 2023 a 29% en 2024 y desciende a 21,2% en 2025, concentrándose las mayores dificultades en los niveles bajos (45,6% en el muy bajo en 2024), frente a valores reducidos en el medio alto.
Por su parte, la imposibilidad de realizar mejoras en la vivienda muestra niveles aún más elevados en los tres años analizados (57%, 60,7% y 55,3%, respectivamente), con picos de hasta 80% en el estrato muy bajo.
Bae Negocios




