Este domingo 25 de octubre se cumplirán exactamente 75 años de una de las puestas de sol más gloriosas en las vitrinas del deporte chaqueño. Un cuarto de siglo antes del cambio de milenio, en 1951, el Club Atlético Villa San Martín inscribía con letras de molde y trazo indeleble su nombre en la cúspide del baloncesto nacional al consagrarse Campeón Argentino de Clubes Campeones en la provincia de San Juan.
Aquel primer título ecuménico para el básquetbol de la provincia no fue fruto del azar ni de la fortuna; fue el triunfo rotundo del amateurismo puro, de la fe inquebrantable de sus dirigentes y del sacrificio desinteresado de un grupo de muchachos que, con el pecho henchido de orgullo tricolor, viajaron a representar a un Chaco fecundo que forjaba su grandeza a fuerza de trabajo y convicción.
El camino a la gloria con coraje, táctica y corazón
En suelo sanjuanino, la escuadra de la calle Saavedra debió batallar no solo contra rivales de enorme jerarquía, sino también contra la presión y la efervescencia de los estadios locales.
Villa San Martín debutó en el certamen el sábado 20 de octubre, cuando derrotó al representativo jujeño por 49 a 27, tras imponerse en la primera etapa por 20 a 10. Después venció al campeón sanjuanino por 40 a 39 y se clasificó ganador de su zona.
Como finalistas quedaron cuatro equipos: los chaqueños, San Luis, San Juan y Mendoza. En la ronda final, ‘Villa’ comenzó ganando al representativo de San Luis, Alberdi, por 47 a 41, tras perder la primera etapa por 21 a 20.
La semifinal ante el local
En un verdadero templo de nervios templados, Villa San Martín superó al representativo de San Juan por un apretado 34 a 25. Fue un cotejo recio, áspero y disputado punto por punto, donde la mística del elenco chaqueño prevaleció sobre el fervor de la hinchada anfitriona.
La gran final
En el duelo decisivo por la gloria, el “Tricolor” midió fuerzas ante el calificado seleccionado representante de Mendoza. Con un básquetbol certero, ordenado y de tremenda entrega física, el equipo del Chaco terminó imponiéndose por 35 a 29, desatando el festejo inolvidable que retumbó desde Cuyo hasta el corazón de Resistencia.
Además, Carlos María ‘Pocholo Aguilar fue designado el ‘sportmen’ del torneo, siendo premiado con una medalla de oro de Domingo Faustino Sarmiento.
Caluroso recibimiento
El martes 30 de octubre, a las 19 horas hubo una concentración en la sede del club para ir a recibir a los campeones que llegaban a Resistencia. Pero, una hora antes, se produjo una lluvia torrencial que sólo amainó pasadas las 22 horas; y la ‘caravana’ quedó para otro momento.
En medio de la incertidumbre de la llegada – las últimas noticias señalaban que el colectivo de la delegación había cruzado por Basail a las 17.30 – la parcialidad reunida en ‘Villa’ lanzó sus primeros vítores a las 20.30, cuando arribó un vehículo del que descendieron el presidente, Remigio Borque, el jugador Arizaga y los dirigentes Dellamea y Gómez. El colectivo, había quedado varado en el camino a pocos kilómetros del predio de la Sociedad Rural del Chaco (la avenida Mac Lean hacia el sur se convertía en la Ruta Nacional N°11).
De inmediato, los vecinos Ermette Mozatti y Chazarreta decidieron ir en búsqueda del resto del plantel. Una hora después, regresó el vehículo de Chazarreta trayendo a los hermanos Margosa, los que desencadenaron un momento de profunda emoción al abrazarse a sus padres y hermanos. Mientras llovía, arrancó la música y se escucharon las primeras bombas de estruendo.
A las 11 de la noche arribó otro contingente de jugadores y dirigentes, compuesto por los hermanos Alcides y Omar Prado Lima, y los juveniles Walter Dosso y Gustavo Lutringer.
Éstos anunciaron, en medio de la algarabía de todos los presentes, que el colectivo salió del empantamiento y ya marchaba hacia la ciudad. Al mejorar el tiempo, se colocaron las mesas en el centro de la cancha de básquet para dar la bienvenida oficial a los campeones que prestigiaban al básquetbol chaqueño.
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