Como si el ajuste sobre cientos de miles de pensiones no fuera suficiente, el Gobierno pasó a calificar a las personas con discapacidad intelectual como “idiotas”. Ese término, junto a otros del estilo como “débil mental”, “imbécil” y “retardado”, que dejaron de utilizarse desde hace décadas por su connotación negativa y discriminatoria, figuraron insólitamente en un documento oficial.
“Es un retroceso sin precedentes en materia de derechos y grafica lo que los funcionarios libertarios están haciendo con nuestro colectivo: nos ajustan y nos persiguen”, denunció en diálogo con Página/12 Ana Dones, referenta de la Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad (REDI). Ante las críticas, la administración Milei finalmente anunció que modificará el texto de la norma.
Las palabras “Idiota”, “imbécil y “retardado” se utilizaron para clasificar los distintos “grupos” de personas con alguna discapacidad cognitiva o psíquica, todos términos que se abandonaron no sólo porque resultan agraviantes sino porque, además, quedaron obsoletos hace varias décadas.
En la Resolución figuran oraciones como las siguientes:
- “Según el CI los grupos son: 0-30 (idiota): no atravesó la etapa glósica, no lee ni escribe, no conoce el dinero…”,
- “30-50 (imbécil): no lee ni escribe, atiende sus necesidades elementales, pueden realizar tareas rudimentarias..”
- “50-60 (débil mental profundo): solo firma, tiene vocabulario simple, no maneja el dinero, puede realizar tareas rudimentarias”
- ”Retardos mentales: Se trata de un déficit en el crecimiento mental y un trastorno cuantitativo caracterizado por escasez del desarrollo intelectual”.
Si se revisa hacia atrás la política en materia de discapacidad del Gobierno, la utilización de esos términos tienen sentido: a mediados del año pasado, Milei y su ministro desregulación Federico Sturzenegger restablecieron la vigencia de un decreto del menemismo (el 432/97) para clasificar los distintos grados de discapacidad y endurecer las condiciones para acceder a una pensión.
Con esa medida, el Gobierno ya había reincorporado la palabra “invalidez” que también había quedado obsoleta desde 2004, cuando el país adhirió a la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD) de la ONU, que a su vez había introducido una concepción social y basada en los derechos humanos del colectivo.
Página 12




