“Aplaudámonos entre nosotres” fue la frase que abrió la asamblea autoconvocada en Parque Lezama. No era para menos: en menos de 48 horas, miles de personas se reunieron luego de que Javier Milei escalara radicalmente la violencia contra femenidades y comunidad LGTBIQ+ en el Foro de Davos. El anfiteatro del Parque Lezama fue el espacio icónico del partido de la Libertad Avanza.
Pero este sábado por la tarde, otros colores y un llamado previo de boca en boca confluyó en una acción que pone en el centro una disputa que sobrevuela la batalla cultural: el llamado a la calle. Después de casi cinco horas de asamblea se decidió convocar a todos los sectores castigados por la política de Milei a una Marcha Federal del Orgullo Antifascista y Antiracista el próximo sábado 1 de febrero. La acción se replicó en decenas de ciudades del país.
“Las incitaciones al odio que el Presidente pronunció en la Conferencia de Davos no son nuevas, pero sí marcan un antecedente en la radicalidad de su violencia, en su manifiesto deseo de exterminio”, decía el documento que se leyó para inaugurar la asamblea. A los pocos minutos un youtuber libertario, Marco Palazzo, se acercó a provocar a la plaza, luego de que el vocero presidencial publicara la convocatoria en sus redes sociales. Desde el micrófono llamaron a no responder a las provocaciones y a seguir el proceso asambleario.
“Por eso, atravesades por la inmediatez, la rabia y también el miedo, nos llamamos a dialogar, escucharnos desde lo que tenemos en común y en nuestras diferencias, para desde ahí articular respuestas colectivas a un problema colectivo”, decía el documento leído cerca de las 17:30.
El llamado a Parque Lezama surgió de una asamblea de boca en boca que se realizó el jueves inmediatamente después de la intervención del presidente en el Foro de Davos. “El plan económico de Milei exige precarizar aún más a quienes estamos precarizades: jubilades, personas con discapacidad, migrantes, trabajadorxs de la ciencia, la educación y la salud, estudiantes, personas viviendo con Vih, comunidades negras, trabajadoras sexuales, trabajadorxs de la cultura y el arte, trabajadores de espacios de memoria y tantas más”, decían desde un micrófono en el centro de las gradas.
Alrededor, el anfiteatro repleto marcaba una temperatura de hartazgo, de rabia y sobre todo una consigna clave en la historia de la militancia lgtbiq+: al closet no volvemos nunca más.
“Los golpes no borrarán la alegría de ser quienes somos” dijo la activista travesti Lara María Bertolini. Luego tomó la palabra Georgina Orellano, secretaria general de AMMAR (Sindicato de Trabajadorxs Sexuales de Argentina) quien celebró la convocatoria y llamó a volver a la calle: “Cuando la policía detiene a las compañeras travestis en Constitución, no les reconoce su identidad de género, ni tampoco cuando van a buscar un medicamento. La Ley de Identidad de Género hay que defenderla en la calle” concluyó.
Participaron organizaciones lgtbiq+, feministas, de izquierda, peronistas, asambleas barriales, organizaciones de jubiladxs, estudiantes, trabajadorxs de los espacios de memoria y despedidxs del Estado, desde distintos puntos del conurbano se acercaron a la asamblea.
Era tal el entusiasmo que hasta se barajó la posibilidad de salir a marchar en ese mismo momento. Las intervenciones llamaban a una organización a largo plazo, a poder confluir con los distintos sectores y poder organizar una acción masiva que finalmente se acordó que sea el próximo sábado desde la Plaza de los Dos Congresos hasta Plaza de Mayo a las 16 horas.
Otra de las definiciones de la asamblea fue que la marcha la encabecen personas trans y travestis, ante las propuestas, las decisiones se tomaron por ovación. Manos levantadas, aplausos y gritos fueron la clave para mostrar un tipo de organización heredada de los 40 años de Encuentros Plurinacionales, un entrenamiento aprendido que tienen los transfeminismos calados en los cuerpos.
Cerca de las 9 de la noche, la asamblea convocó a una reunión de organización el miércoles 29 de enero, en la misma plaza a la que momentáneamente Pancho Casas, militante chileno de las Yeguas del Apocalipsis, renombró Néstor Perlongher.
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