La profesional de Salud Pública, señaló que se trata de “una zoonosis, es una enfermedad viral que se transmite de los animales a los hombres, pero también puede haber contagio interhumano”, indicó.
Explicó que cuando aumentan los casos en zonas endémicas, donde hay frecuentemente registros anuales, y se corre la edad o el grupo etario al que generalmente afecta, “llama la atención, investigan y emiten alertas porque ven que se desplaza de edad, empieza a comprometer también a niños y se relaciona también a enfermedades inmonusupresoras, al HIV. Porque el desenlace en algunas personas puede ser más grave o fatal”.
Remarcó que en general, esta zoonosis es autolimitada, “como la mayoría de las virosis empieza y termina sin gravedad para las personas que la padecen”.
“Esta enfermedad se contagio por contacto estrecho con una persona con lesiones. Puede empezar con síntomas más banales como fiebre, dolor de cabeza, dolor muscular, presencia de ganglios en la zona del cuello y maxilar, y a los pocos días comenzar con una erupción en la piel, unas manchas rojas que luego se hacen ampollas y después evolucionan a costras. Estas ampollas suelen tener pus también y eso es bien característico. Puede afectar cualquier parte del cuerpo pero, por lo general, lo más frecuente es la zona genital o perianal. Y el contagio se produce por contacto con estas secreciones de las ampollas. También se puede dar a través de la respiración, pero por un contacto muy estrecho”, profundizó.
Aclaró que no es una enfermedad de transmisión sexual, aunque puede darse en el contacto estrecho.
Recordó que en 2018 hubo un “gran brote en Reino Unido” y que los aumentos en otras partes del mundo se relacionan a la importación en su gran mayoría. “Los casos que tuvimos en la Argentina también fueron en su mayoría de personas que vinieron de otros países, de África, por ejemplo”.
En 2022 se registraron alrededor de 1025 casos en el país; el año pasado 124 casos, 17 de los cuales fueron en Santa Fe. Ahora, tenemos un caso confirmado en Corrientes.




