El frigorífico de cerdos Friar, principal fuente de empleo privado de la ciudad del norte santafesino, profundizó su ajuste con una nueva tanda de cesantías y la paralización de una de sus líneas de producción. La medida se suma a los 30 despidos administrativos y a las suspensiones con garantía horaria que ya afectaban a la planta.
A principios de este mes, el Sindicato de la Carne había acordado reducir las jornadas laborales hasta el 30 de noviembre para atravesar la caída de la faena. El problema es la caída del consumo.
El frigorífico Friar, con sede en la ciudad de Reconquista, informó la suspensión de un turno completo de faena y la desvinculación de 80 trabajadores, según consignó el medio local Reconquista Hoy. La decisión representa un nuevo golpe para la principal fuente de empleo privado de la ciudad, que emplea a cerca de 1.000 personas en su planta principal y a otras 350 en su establecimiento de Nelson.
La medida se produce en el marco de una crisis que la empresa arrastra desde hace más de dos años y medio y que se agravó en los últimos meses con despidos en el área administrativa y retiros voluntarios.
Desde septiembre, la firma había comenzado a ofrecer acuerdos para retiros voluntarios y a concretar alrededor de 30 despidos en el sector administrativo, según confirmó el secretario general del Sindicato de los Trabajadores de la Carne, Leonardo Escobar.
A esto se sumó, a partir del 1 de octubre, un esquema de suspensiones con garantía horaria acordado con el gremio para evitar despidos masivos, que se extendería hasta el 30 de noviembre y que ya alcanzaba a decenas de operarios. La nueva suspensión de un turno de faena y los 80 despidos profundizan un escenario que el propio sindicato calificó como «complicado».
El impacto sobre los ingresos de los trabajadores que aún conservan sus puestos es igualmente severo. La empresa mantiene desde hace dos años y medio un esquema de garantía horaria que redujo significativamente las horas de trabajo y, con ello, los salarios.
A la pérdida de horas se sumó la eliminación de los premios por producción y por exportación, lo que provocó que los sueldos cayeran casi a la mitad de lo que correspondía en una situación normal. Según fuentes sindicales, el aumento salarial conseguido en la última paritaria apenas alcanzaba para comprar un kilogramo de carne mensual, evidenciando la licuación del poder adquisitivo de los operarios.
El trasfondo de la crisis es la profunda caída de la actividad y del consumo interno de carne. La planta de Reconquista tiene una capacidad instalada para faenar 850 animales por día, pero actualmente opera con un promedio de apenas 500, una brecha de más del 40% que congela cualquier posibilidad de discutir mejoras salariales reales.
El dirigente sindical Leonardo Escobar enmarcó la situación de Friar dentro de un fenómeno generalizado en el sector frigorífico, con cierres de plantas dedicadas al consumo interno y reducciones de personal en varias empresas, producto de la ”gran baja del consumo interno”.
Frente a este panorama, el sindicato mantiene un diálogo permanente con la empresa para intentar evitar nuevos despidos, aunque reconoce que la industria ”está mal” y que las perspectivas no son alentadoras.
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