En declaraciones a CIUDAD TV, el productor ganadero Marcelo Repetto analizó la compleja situación que atraviesan los departamentos linderos al río Paraná por la crecida y el fenómeno de El Niño. Advirtió que la prolongación del desborde afectará la recuperación de las pasturas de cara al otoño e invierno y pidió una respuesta articulada con los organismos públicos.
La situación hídrica en el este de la provincia del Chaco es calificada como “bastante compleja” por los referentes del sector agropecuario. La crecida del río Paraná y el impacto del fenómeno de El Niño afectan con dureza a los departamentos linderos y a localidades como Barranqueras, Puerto Vilela, Colonia Tacuarí, El Cerrito, Colonia Benítez y Margarita Belén, donde pequeños productores deben movilizar a sus animales, familias y mascotas.
En diálogo con CIUDAD TV, el productor ganadero Marcelo Repetto se refirió al panorama actual y advirtió sobre las complicaciones a mediano plazo para la producción. Si bien destacó la solidaridad de la comunidad y el despliegue inicial de los organismos públicos, señaló las marcadas asimetrías entre los productores con mayor capacidad financiera y los pequeños tenedores de hacienda.
“Aquel productor que tiene posibilidades movió sus animales con tiempo, tiene otra capacidad también para poder alquilar campos en zonas más altas o en campos propios, pero los pequeños productores son los últimos en salir y los que obviamente no tienen la capacidad financiera para poder afrontar este tipo de cuestiones”, explicó Repetto.
Falta de convocatorias oficiales y reclamo de articulación
Ante este escenario, el referente rural remarcó la necesidad de activar herramientas normativas y de gestión de recursos a través del Estado provincial. En este sentido, cuestionó la falta de llamados formales a espacios clave de coordinación: la Comisión Provincial de Sanidad Animal (Coprosana), aún sin convocatoria oficial y la Comisión Provincial de Emergencia Agropecuaria, reclamada por las entidades para definir medidas sectorizadas.
Respecto a proyectos legislativos recientes para declarar la zona de desastre, Repetto consideró que el camino más adecuado pasa por la Comisión Provincial de Emergencia Agropecuaria para evitar generalizaciones desacertadas. “Lo que podría ser desastre en esta zona —como San Fernando, parte de Tapenagá, Primero de Mayo y Libertad— para la otra parte de la provincia no es tal, entonces por ahí hay que sectorizarla”, detalló, y abogó por un trabajo conjunto junto a organismos como APA, Vialidad, el Ministerio de la Producción, Senasa e INTA.
Preocupación por la duración y el impacto post-crecida
Uno de los principales ejes de alerta señalados por el productor radica en la extensión temporal del fenómeno climático. A diferencia de crecidas históricas de menor duración, los pronósticos indican que esta contingencia se prolongará durante el verano, cruzando hacia el otoño.
“Si uno pasa todo el verano y entra un otoño con este nivel de agua y en el caso de que baje, no va a haber tiempo biológico para que se recuperen las pasturas naturales y los campos”, advirtió Repetto, recordando que los ciclos biológicos de la ganadería (épocas de parición y servicio) sufrirán repercusiones directas de cara al año próximo. Asimismo, contrastó esta realidad con el centro y oeste provincial, donde paralelamente se registran déficits hídricos que afectan cultivos como el girasol, el trigo, la soja y el algodón.
Recomendaciones y llamado a la responsabilidad
Por último, Repetto instó a los pequeños productores a aprovechar la asistencia técnica y profesional brindada por el Estado provincial —especialmente en el área de ciencias veterinarias— para salvaguardar la hacienda. También advirtió sobre los peligros secundarios propios de las inundaciones, como la presencia de serpientes, y reclamó que “la gente que no está involucrada, que no vaya a hacer turismo en esa zona, porque no es para eso; estamos en una situación delicada y requiere mucha responsabilidad de todos los actores”.




