El triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones de Brasil abrió un nuevo capítulo para la política latinoamericana, aunque el resultado no garantiza un escenario sencillo para el próximo gobierno. Así lo analizó el sociólogo Facundo Kalim, en los estudios de CIUDAD TV, donde puso el foco en la relación de fuerzas en el Parlamento brasileño, la polarización política y las dificultades que atraviesan los oficialismos en distintas regiones del mundo.
Kalim consideró que el resultado electoral fue auspicioso para Lula en el plano ejecutivo, pero advirtió sobre los condicionamientos que tendrá su gestión. “El caudal de votos que sumó es más de 11 millones de votos contra los que sumó Bolsonaro, pero esto deja a las claras también, y no es menor, un contingente legislativo, como se dice en la ciencia política, que es un poco la cobertura que tiene en el Parlamento, un gobierno dividido porque va a tener mayoría de derecha”, señaló.
“Se vienen cuatro años muy duros en lo que tiene que ver con el gobierno o la política brasilera”, sostuvo.
Para Kalim, el resultado de Brasil forma parte de un panorama más amplio, atravesado por la polarización y por las dificultades de las distintas fuerzas políticas para consolidar una posición dominante. En ese sentido, recuperó el concepto de “empate hegemónico” de Juan Carlos Portantiero, desarrollado en los años 70 para analizar las disputas políticas en Argentina.
“Esto podríamos extrapolarlo a América Latina”, planteó, al observar que en la región conviven avances de la derecha con triunfos de la centroizquierda y la izquierda, sin que eso implique necesariamente la consolidación de una tendencia uniforme.
El sociólogo también vinculó ese escenario con los procesos electorales y las tensiones políticas en Europa, Oriente Medio y Norteamérica. En particular, señaló que las definiciones electorales en Estados Unidos y la situación de Israel pueden tener repercusiones para Argentina, a partir de los vínculos que el gobierno de Javier Milei estableció con esos países.
“No es lo mismo que Trump gane las elecciones ahora en noviembre a que no las gane, y lo mismo pasa con Israel”, expresó. En esa línea, consideró que las relaciones internacionales y las alianzas políticas forman parte de las variables que deberán observarse al analizar las decisiones del Gobierno argentino.
Kalim también se refirió a España, donde identificó una situación económica que describió como favorable en términos de crecimiento, aunque acompañada por dificultades políticas del oficialismo. A partir de estos casos, advirtió que los gobiernos que deben afrontar elecciones durante este año y el próximo tendrán desafíos importantes, aunque las condiciones económicas sean diferentes en cada país.
El desgaste de los oficialismos
Uno de los puntos centrales de su análisis fue la dificultad de los gobiernos para conseguir respaldo electoral y renovar sus mandatos. Para el sociólogo, las categorías tradicionales de izquierda y derecha no siempre alcanzan para explicar las nuevas dinámicas políticas.
“Analizar no solamente con clivajes, estas diferenciaciones de atomización de izquierda y derecha, sino con categorías propias de la izquierda y la derecha como habitualmente conocemos, que son categorías del siglo XX, por ahí nos pueden llevar a hacer objeciones erróneas si uno tiene que hipotetizar escenarios futuros”, advirtió.
En esa línea, sostuvo que las experiencias electorales recientes muestran un comportamiento que no puede explicarse únicamente por la identificación ideológica de los votantes. “Los oficialismos no se están reeligiendo y la gente en general, la ciudadanía, está votando contra las alternativas vigentes”, afirmó.
Como parte de ese panorama, mencionó la crisis política de Francia y las dificultades de distintos gobiernos europeos para sostener sus proyectos. También diferenció el caso italiano, donde Giorgia Meloni encabeza una alternativa de derecha que, a su entender, no responde necesariamente a las características de las expresiones tradicionales del siglo pasado.
“Me parece que tiene una agenda no tan volcada a lo que se pensaba que era la derecha tradicional o las categorías de los fascismos de los años 20, de los años 30 del siglo pasado, sino básicamente un tipo de alternativa de derecha más conservadora, de nuevo formato del siglo XXI”, analizó.
Desde esa perspectiva, planteó que los nacionalismos europeos y las nuevas expresiones políticas deberán responder a demandas concretas de sus sociedades. La clave, sostuvo, pasa por observar qué respuestas ofrecen a sus ciudadanos y no limitar el análisis a las divisiones regionales o a las etiquetas ideológicas tradicionales.
El desafío del progresismo en Brasil y América Latina
Al analizar el resultado brasileño, Kalim hizo una distinción entre el desempeño electoral de Lula y las posibilidades de consolidar una alternativa progresista que trascienda su liderazgo personal.
“El fenómeno Lula en Brasil está atado básicamente a lo que representa Lula. Si la izquierda o el centroizquierda o la alternativa progresista le encontraron o no la vuelta sería una elección distinta a si se presenta o no se presenta Lula. Y eso vale para el resto de las alternativas en los distintos países”, señaló.
El sociólogo extendió esa reflexión a México, donde también gobierna una fuerza identificada con el progresismo, y planteó que el desafío pasa por construir liderazgos capaces de sostener esos proyectos más allá de sus principales referentes.
“Es saludable que dos países grandes y potentes como pueden ser México y Brasil le den oxígeno a las alternativas progresistas, pero me parece que, ya transcurrido un tiempo de desarrollo, hay que ver cómo eso se traduce en traspasar básicamente los liderazgos de dos personas”, expresó.
En ese punto, remarcó la importancia de observar qué ocurriría si Lula da Silva y los referentes de Morena en México dejaran de competir electoralmente. Para Kalim, esa continuidad constituye uno de los desafíos centrales para las fuerzas progresistas de la región.
También mencionó los giros políticos hacia la derecha en Chile y Bolivia, además de las dificultades que atraviesa Perú, donde señaló que los problemas de gestión y la aprobación presidencial continúan siendo factores de inestabilidad.
“Me parece que los países de América Latina no van a cambiar su coyuntura de análisis a nivel interno de lo que pasa en cada una de estas realidades”, sostuvo, al advertir que los resultados electorales deben leerse a partir de las particularidades de cada país y de la capacidad de sus gobiernos para responder a las demandas sociales.
La mirada sobre las elecciones argentinas
El análisis también tuvo una proyección directa sobre Argentina, que deberá afrontar elecciones generales el año próximo, además de los comicios provinciales y municipales. Kalim consideró que el contexto internacional ofrece señales que deben ser atendidas para interpretar los posibles escenarios electorales locales.
En ese marco, destacó que las elecciones no se definen únicamente por la oposición entre izquierda y derecha, sino también por el desempeño de los gobiernos, las condiciones económicas y las respuestas que ofrecen a sus sociedades.
Al retomar la idea del empate hegemónico, el sociólogo señaló que, allí donde la centroizquierda no logra consolidar una posición dominante, los escenarios electorales parecen organizarse más en torno a la oposición a los gobiernos que a la construcción de una hegemonía alternativa.
“Hoy me parece que los escenarios van a pasar más contra o de oposición que de una hegemonía o que le hayan encontrado la vuelta a los centros izquierda”, concluyó.




