El resultado de la segunda vuelta presidencial en Brasil abrió interrogantes sobre el escenario político regional y sus posibles derivaciones en la Argentina. En comunicación con CIUDAD TV, el analista político Alberto Medina Méndez planteó que el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva rompe una tendencia reciente de victorias opositoras en América Latina y advirtió que las elecciones de 2027 estarán atravesadas por la definición de las reglas electorales, las negociaciones entre partidos y la evolución de la economía y el humor social.
Medina Méndez destacó que el resultado brasileño rompe una secuencia de triunfos opositores en los balotajes latinoamericanos recientes. Según repasó, de las últimas 30 elecciones con segunda vuelta en la región, solamente ocho terminaron con una victoria del oficialismo.
“En general, los balotajes los ganan en segunda vuelta las fuerzas opositoras, es decir, es muy raro que un oficialismo que no consigue una mayoría en la primera vuelta finalmente consiga la segunda”, explicó. En ese marco, señaló que el triunfo de Lula constituye una novedad dentro de una sucesión de elecciones en las que habían prevalecido fuerzas opositoras, como ocurrió en Chile, Bolivia, Perú y Colombia.
Otro aspecto que consideró relevante fue la diferencia entre las elecciones en las que se eligen autoridades de distintos distritos y aquellas que enfrentan directamente a dos candidatos presidenciales. Para el analista, el caso brasileño permite observar cómo puede modificarse el comportamiento del electorado cuando la disputa queda concentrada en una segunda vuelta.
“Una cosa es una elección donde intervienen los distritos, en este caso los estados en Brasil, las provincias en el caso de Argentina, y otra cosa distinta es cuando queda un mano a mano entre dos candidatos presidenciales”, puntualizó.
En esa línea, mencionó el caso de Minas Gerais, donde se revirtió el resultado de la primera vuelta, mientras que en otros estados, aunque no cambió el espacio político ganador, sí se modificó la composición electoral. A su entender, esos movimientos contribuyeron al resultado final favorable a Lula.
El vínculo entre Lula y Milei, en el tablero argentino
Al proyectar las consecuencias de la elección brasileña, Medina Méndez distinguió entre los efectos inmediatos sobre los mercados y las posibles derivaciones políticas de mediano plazo. En el plano económico, anticipó jornadas de volatilidad para los activos argentinos y brasileños, en un escenario marcado por la estrecha relación comercial entre ambos países.
“Argentina va a recibir seguramente un embate como lateralizado que tiene que ver mucho con el vínculo económico y comercial que reúnen a Brasil y Argentina. Somos el primer socio comercial de Brasil, el primer país al que le vendemos, el primer país al que le compramos”, sostuvo.
Sin embargo, advirtió que no deben confundirse las reacciones financieras inmediatas con un impacto directo sobre la economía real. Frente a las especulaciones sobre un eventual perjuicio para los negocios por las diferencias políticas entre ambos gobiernos, remarcó que las relaciones comerciales tienen una dinámica propia.
“El mundo de los negocios tiene una vida propia, los compradores y vendedores de Argentina y Brasil son particulares, no son gobiernos. No son las naciones las que se vinculan entre sí en forma directa, sino que los compradores y vendedores terminan siendo finalmente compañías, empresas, inversores que, por supuesto, miran el panorama político a la hora de tomar decisiones”, argumentó.
En el plano político, en cambio, identificó una relación de confrontación entre Lula y el presidente Javier Milei, junto con una afinidad entre el mandatario brasileño y el kirchnerismo. Para el entrevistado, esos vínculos podrían trasladarse a la campaña presidencial argentina.
“Hay un vínculo explícito, que lo vimos en los saludos de anoche entre el kirchnerismo en Argentina y el presidente Lula, y no hay ninguna novedad; y también sabemos que hay una enemistad manifiesta entre el presidente Milei y el presidente Lula”, señaló.
En ese sentido, consideró probable que las diferencias entre ambos líderes tengan presencia en el debate electoral argentino. “Seguramente, la pirotecnia verbal va a ser parte de la elección del año que viene”, afirmó, al recordar que Lula utilizó la figura de Milei durante el debate previo a la segunda vuelta brasileña para contraponer sus posiciones sobre las políticas públicas.
El analista también planteó una paradoja geopolítica en torno al resultado. Según su lectura, Milei habría preferido una victoria de Flavio Bolsonaro por afinidad ideológica y por las posibles consecuencias para la apertura del Mercosur. Al mismo tiempo, consideró que un triunfo de ese sector podría haber desplazado hacia Brasil una parte del protagonismo internacional que hoy tiene la Argentina.
“Una cosa convenía en una dirección y otra cosa convenía en la dirección opuesta”, sintetizó sobre las implicancias del resultado para el Gobierno nacional.
Polarización política: los extremos ganan espacio y los moderados pierden peso
En su análisis internacional, Medina Méndez observó una tendencia hacia la consolidación de posiciones más confrontativas, tanto en las derechas como en las izquierdas. Para explicar ese fenómeno, mencionó los cambios en Estados Unidos, Francia, Chile y Brasil, aunque advirtió que las particularidades de cada país impiden trasladar automáticamente una experiencia electoral a otra.
“Si ves cómo se están comportando las derechas y las izquierdas, vas a ver que en general no estamos hablando de versiones suavizadas y moderadas. Y eso no es un tema de ahora, tiene ya alguna historia”, expresó.
Al referirse a Estados Unidos, sostuvo que la radicalización no se limita al Partido Republicano y mencionó expresiones de la izquierda estadounidense, entre ellas la elección de Zohran Mamdani en Nueva York, como parte de una transformación de las posiciones políticas tradicionales. En el caso latinoamericano, ubicó al expresidente chileno Gabriel Boric y a la campaña de Lula dentro de ese proceso de diferenciación respecto de los sectores moderados.
“Lo que estoy viendo es algo que aparece escrito en la literatura de la discusión política, que es que los extremos están marginalizándose y que los moderados son los que pierden fuerza”, planteó.
Y añadió: “Es difícil encontrar candidatos moderados de mucho peso político electoral en elecciones últimamente. Esto no significa que sea definitivo. Significa, en todo caso, que es un signo de la época: los puntos contrapuestos, las propuestas antagónicas y, obviamente, una sociedad que tiene la atención de elegir entre blanco y negro”.
No obstante, rechazó la idea de que las elecciones de un país necesariamente condicionen las de otro. Al ser consultado sobre los posibles efectos del escenario regional en España, sostuvo que las dinámicas electorales responden principalmente a los conflictos internos, las discusiones económicas y las particularidades de cada sociedad.
“Son fenómenos muy locales, los resultados electorales de España tendrán que ver con lo que está pasando en España, que es muy fuerte, muy potente. Está la discusión de los alquileres, hay una discusión ideológica, el primer mandatario tuvo que convocar elecciones anticipadas; hay un escenario político muy propio de España en el que tiene bajísima influencia lo que pueda pasar en América Latina”, explicó.
Como antecedente regional, recordó que varias elecciones latinoamericanas recientes tuvieron desenlaces ajustados, entre ellas las de Perú y Colombia. A su entender, esa sucesión de resultados estrechos refleja una fragmentación política que no puede interpretarse sin atender a las condiciones de cada país.
Medina Méndez también analizó los cambios generacionales en las preferencias políticas y el papel de las plataformas digitales en las campañas. Según su observación, en América Latina los jóvenes muestran un desplazamiento hacia posiciones de derecha, mientras que en Estados Unidos se registra una tendencia hacia expresiones más identificadas con la izquierda.
“Cuando yo era joven, los jóvenes eran más de izquierda y hoy los jóvenes son más de derecha”, comparó, al situar ese cambio regional en los últimos cinco a diez años.
En paralelo, describió una transformación en los canales de comunicación política. La pérdida de peso relativo de los medios tradicionales frente a las redes sociales, sostuvo, modificó la forma en que las campañas llegan a los ciudadanos y distribuyen sus mensajes.
Sin embargo, advirtió que atribuir un resultado electoral exclusivamente a la actividad digital constituye una simplificación. Como ejemplo, se refirió a la llegada de Milei a la Presidencia y al peso que tuvieron el descontento social y la situación económica.
“Mucha gente cree que Milei ganó la elección en las redes sociales y esa es una verdad a medias. Eso es parte del proceso político, pero tuvieron que estar otros ingredientes en el medio para que eso pase y esos ingredientes no fueron precisamente digitales, fueron extremadamente terrenales”, remarcó.
En esa línea, enumeró “el hartazgo, el cansancio, los malos resultados económicos” como factores que, a su criterio, permiten explicar mejor el resultado electoral que una lectura centrada únicamente en las redes.
“La política es una combinación entre lo territorial y lo digital y no necesariamente un solo fenómeno”, insistió.
Elecciones 2027: las reglas electorales condicionan el armado político
De cara a las elecciones generales argentinas del próximo año, Medina Méndez señaló que todavía hay demasiadas variables abiertas como para anticipar la configuración definitiva de las candidaturas. Entre ellas, mencionó la situación económica, el humor social, la aparición de alternativas intermedias y las decisiones que tomen los principales espacios políticos.
“Veremos cómo está la política, veremos qué alternativas intermedias aparecen entre las dos fuerzas políticas que más convocan. Veremos si aparece algún candidato de valor que no sean los ya tradicionales del peronismo más vinculado al kirchnerismo y el oficialismo en el caso de La Libertad Avanza. Veremos cómo está la economía, veremos cómo está el ánimo y el humor social. Son muchos factores que pueden cambiar en un año”, enumeró.
Para el analista, una de las primeras definiciones será el sistema electoral y, en particular, la continuidad o eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Esa decisión, explicó, será determinante para que los partidos puedan definir sus mecanismos de selección y consolidar candidaturas.
“Lo primero que hay que resolver es el sistema electoral. Y eso está hoy en el Congreso: hay que definir si las PASO siguen o no y, si no siguen, si eso viene con algunas otras reformas adicionales”, indicó.
A su entender, esa discusión podría resolverse entre el cierre de las sesiones ordinarias y las eventuales extraordinarias en el verano. Mientras tanto, consideró prematuro dar por cerradas las negociaciones políticas.
“Sin la regla definida es muy difícil que encontremos candidaturas que se afirmen”, resumió.
El calendario provincial será otro factor central. Medina Méndez anticipó que numerosas jurisdicciones podrían adelantar sus comicios y que el Chaco, por sus disposiciones constitucionales, tendría que votar en una fecha distinta de la nacional, probablemente durante el segundo semestre. Mencionó además posibles elecciones anticipadas en Santa Fe, Córdoba, Corrientes, Formosa y Misiones, aunque aclaró que las fechas dependerán de las decisiones y normativas de cada provincia.
El analista advirtió que los resultados provinciales no necesariamente anticipan lo que sucederá en la elección nacional. Para ilustrarlo, recordó que en 2025 el Gobierno nacional perdió por una diferencia amplia en la provincia de Buenos Aires en septiembre y se impuso allí por un margen estrecho unas semanas después, en otra elección y bajo condiciones políticas diferentes.
“Son elecciones distintas, con diferencia de tiempo, con escenografía diferente, aunque sean los mismos votantes, porque en una elección se votó algo local, municipal, provincial y en la otra elección se votó el rumbo nacional, y el mismo electorado puede votar diferente”, explicó.
También cuestionó las interpretaciones que suponen una conducta electoral uniforme entre quienes expresan descontento con un gobierno: “Algunos que están enojados van a votar al espacio opositor, otros, aunque estén enojados, van a seguir votando al oficialismo, otros no irán a votar porque están enojados, y también hay distintos niveles de aprobación. Hay gente que aprueba toda la gestión del gobierno, hay gente que aprueba parte de la gestión del gobierno”.
Para Medina Méndez, esos matices son determinantes en elecciones que pueden definirse por diferencias reducidas.
Consultado sobre las declaraciones de Patricia Bullrich, quien dejó abierta la posibilidad de una candidatura propia, Medina Méndez reconoció su peso político, pero descartó que las señales actuales indiquen un alejamiento del oficialismo.
“Patricia Bullrich claramente es una figura política relevante, eso no hay ninguna duda, el que tiene vuelo propio, eso tampoco hay duda”, señaló. Sin embargo, aludió a la cercanía que exhibió con Milei durante la cena de la Fundación Faro y sostuvo que no observa elementos que permitan anticipar una ruptura.
“Sí creo que tiene una misión dentro del espacio del Gobierno, que es contener quizás a los votantes que no se sienten tan cómodos con el presidente, y esa, de por sí, ha sido su tarea a lo largo de toda la gestión”, consideró.
El analista recordó el respaldo de Bullrich a Milei en la segunda vuelta de 2023 y su posterior incorporación a La Libertad Avanza. También destacó su función en el Senado y su participación en las negociaciones con sectores opositores, como parte de su actual rol dentro del oficialismo.
En ese marco, proyectó que la dirigente podría integrar una fórmula presidencial con el actual mandatario, aunque aclaró que todavía no están definidas las reglas electorales ni es el momento de cerrar candidaturas.
“En mi opinión, no la veo a Patricia Bullrich fuera del espacio ni compitiendo electoralmente en contra del presidente; al contrario, la veo dentro de una fórmula presidencial con el presidente de la Nación”, afirmó. Y agregó: “La veo acompañando con sus matices, con sus discrepancias, lo cual me parece absolutamente sano y habla muy bien de ese espacio político”.
Para Medina Méndez, las diferencias internas no necesariamente implican una ruptura y pueden coexistir con una estrategia común. En ese sentido, insistió en que Bullrich mantiene un perfil propio, pero continúa formando parte del armado oficialista. “No veo un alejamiento ni de casualidad, veo al contrario una consolidación”, concluyó sobre el vínculo entre ambos dirigentes.
Sobre el futuro del radicalismo, Medina Méndez sostuvo que el partido deberá resolver primero sus diferencias internas y luego compatibilizar las estrategias de sus gobernadores y dirigentes provinciales con una definición nacional.
“La Unión Cívica Radical va a tener que resolver puertas adentro como partido primero. Y seguramente después con los liderazgos de cada provincia”, planteó. En ese punto, recordó que el radicalismo cuenta con cinco gobernadores, cada uno con una estrategia territorial propia que condicionará las decisiones electorales.
Aunque reconoció que habrá conversaciones para compatibilizar intereses, su interpretación es que el partido terminará integrando una alianza con La Libertad Avanza.
“Mi percepción es que será una negociación y que, al final de esa negociación, la Unión Cívica Radical será parte de una alianza junto a La Libertad Avanza. Veremos en qué términos, veremos si eso incluye acuerdos locales o no”, anticipó.
A su vez, consideró poco probable que el radicalismo cierre filas con el kirchnerismo tradicional o que logre consolidar un tercer espacio con autonomía suficiente en un escenario que podría estar marcado por la polarización.
“Al final del día también hay que ser consecuente con los votantes propios. Y probablemente la mayoría de los votantes propios de ese espacio político se sientan más cómodos en una alianza que en otra”, argumentó.
De todos modos, aclaró que la modalidad de los acuerdos y su alcance territorial dependerán de las reglas electorales y de las negociaciones que se desarrollen en los próximos meses.
La interna dle peronismo
Consultado sobre el impacto de la fotografía de Jorge Capitanich y Máximo Kirchner en un acto en la provincia, Medina Méndez interpretó que la imagen debe leerse principalmente en el marco de la discusión nacional del peronismo y de las tensiones en torno a una eventual candidatura presidencial de Axel Kicillof.
“Ahí estamos frente a un escenario que es más de la interna nacional que de la interna local. Tiene mucho más que ver con la difícil y compleja discusión que tiene el peronismo a nivel nacional con un candidato o un precandidato como Axel Kicillof que genera cierto interés y que probablemente sea una figura que esté bien posicionada para ser el adversario natural del Gobierno nacional”, analizó.
El entrevistado señaló que el posible posicionamiento de Kicillof abre interrogantes dentro del kirchnerismo, particularmente entre los sectores vinculados a Máximo Kirchner. Según su lectura, una candidatura con autonomía política podría modificar los equilibrios internos y la centralidad que mantiene Cristina Fernández de Kirchner dentro de ese espacio.
“Podría hacer de alguna manera el poskirchnerismo y podría dejar de lado una parte de la historia reciente de la República Argentina en términos de ese espacio político y jubilar, por utilizar un término, a quien hasta ahora sigue siendo la personalidad política más relevante de ese espacio, me refiero a Cristina Fernández de Kirchner”, expresó.
En cuanto al lugar de Capitanich, destacó su trayectoria como tres veces gobernador del Chaco y su actual condición de senador nacional, aunque insistió en que la disputa excede a los dirigentes chaqueños. “Me parece que tiene mucho más que ver con la interna que con Capitanich, me parece que está vinculado a un fenómeno nacional”, afirmó.
También señaló que tanto Kicillof como los sectores más vinculados al kirchnerismo están recorriendo el país en busca de respaldos y posicionamiento político. En ese proceso, consideró que el Chaco puede convertirse en uno de los territorios donde se expresen esas negociaciones, aunque no es el único escenario de la disputa.
“Sin reglas de juego claras es muy difícil que los partidos tomen decisiones”, insistió, al señalar que la definición sobre las PASO y los mecanismos de competencia será clave para ordenar las estrategias.
A partir de esas condiciones, planteó dos escenarios posibles: una elección con candidaturas más fragmentadas o una convergencia hacia una disputa concentrada entre dos grandes espacios.
“Estamos convergiendo a una suerte de polarización anticipada, veremos cuánto, porque eso también finalmente nos va a dar un pronóstico de primera vuelta o de segunda vuelta. Si se atomizan las candidaturas será una cosa y, si no aparecen los terceros en discordia, finalmente esto va a ir a una polarización automática que va a desenlazar en primera vuelta”, sostuvo.
La definición del sistema electoral, las negociaciones entre la UCR y La Libertad Avanza, las disputas internas del peronismo y la evolución de la situación económica aparecen así como variables centrales de un escenario todavía abierto. Para el analista, las decisiones partidarias dependerán de cómo se ordenen esas condiciones y de la capacidad de cada espacio para construir acuerdos antes de que comience la competencia electoral.




