En diálogo con CIUDAD TV, el veterinario Sebastián Robledo, de la Subsecretaría de Ambiente de Chaco, explicó los riesgos sanitarios y de seguridad que enfrentan tanto la fauna silvestre como los animales domésticos ante la crecida de los ríos, y detalló cómo debe actuar la población.
Ante la compleja situación ambiental y social generada por la crecida de los ríos en la provincia de Chaco, el veterinario Sebastián Robledo, integrante de la Subsecretaría de Ambiente de la provincia, remarcó la necesidad de extremar los cuidados tanto con los animales de producción y mascotas como con la fauna silvestre que, en su intento por resguardarse del avance del agua, se desplaza hacia zonas secas y asentamientos urbanos.
Robledo explicó que desde la Subsecretaría de Ambiente se viene desarrollando un trabajo articulado con la Policía y el Ministerio de Producción para abordar la emergencia, en particular con aquellos pequeños productores que se ven obligados a evacuar a sus familias y a sus animales de subsistencia. Sin embargo, el profesional advirtió que la falta de terreno seco genera una alta concentración de especímenes en espacios reducidos, lo que desencadena serios problemas sanitarios.
“Cuando hay agua, lo que se produce es el hacinamiento; todo lo que sea hacinamiento de animales nos da posibilidades de alguna enfermedad contagiosa, se puede hablar de la leptospirosis, una enfermedad bacteriana que se transmite por orina de roedores, agua estancada y otros animales”, señaló al respecto el especialista. Asimismo, Robledo indicó que la permanencia prolongada en las zonas anegadas provoca afecciones cutáneas e infecciones en la piel de los animales, al volverse más propensa al ingreso de parásitos y bacterias.
En paralelo al impacto sobre el ganado y los animales domésticos, Robledo sostuvo que el fenómeno climático provoca un masivo desplazamiento de especies silvestres que buscan refugio en cotas más altas. Esta movilización natural incrementa la frecuencia de encuentros entre las personas y la fauna nativa, especialmente con reptiles y ofidios. Frente a esta situación, el veterinario hizo hincapié en adoptar medidas preventivas básicas como no remover escombros ni troncos con las manos desnudas, utilizar calzado alto o botas, guantes gruesos y revisar minuciosamente las viviendas antes de regresar tras la evacuación.
Ante la eventualidad de un ataque o mordedura de serpiente, Robledo remarcó la importancia de mantener la calma y evitar estrictamente las prácticas o creencias populares que carecen de sustento médico. “Lo importante es no acudir a remedios caseros o creencias, digamos, de succionar la herida, darle alcohol a la persona o hacer un torniquete; eso agrava la lesión y puede empeorar la infección que se produce. Lo primero es avisar a alguna autoridad, desinfectar la zona, mantener el miembro afectado en alto y acudir de inmediato a un centro de salud”, enfatizó.
En lo relativo al rescate y manejo de especímenes silvestres, Robledo recordó a la población que no debe intentarse la captura o manipulación particular por el riesgo que representan tanto por su peligrosidad como por la eventual transmisión de enfermedades. Para este tipo de emergencias, aconsejó dar aviso a la Policía o comunicarse con la línea telefónica 105. “Es el único ente que está capacitado para los rescates. Estamos todo el tiempo trabajando en terreno con denuncias y somos los únicos que podemos realizar el rescate de estos animales silvestres junto con la Policía”, concluyó el referente de la Subsecretaría de Ambiente.




