Con una amplia convocatoria a todos los sectores de la sociedad chaqueña, el Foro en Defensa de la Tierra, el Territorio y la Soberanía invita a participar de esta doble jornada el 27 y 28 de noviembre próximos en la sede de la Universidad Nacional del Chaco Austral- UNCAus en la ciudad de Sáenz Peña, Chaco.
El documento del Foro en Defensa de la Tierra, el Territorio y la Soberanía:
“Invitamos a todo el pueblo, a las organizaciones campesinas, chacareras, asociaciones comunitarias y caciques de los pueblos y naciones originarias, organizaciones sindicales, políticas, sociales, de las economías regionales, organizaciones de pescadores, cooperativas, a los Combatientes de Malvinas, investigadores de la ciencia y la tecnología, INTA, INTI, a las universidades, del arte y la cultura, escuelas secundarias, terciarias y colegios agro-técnicos, trabajadores/as y técnicos/as de la agricultura familiar, ambientales, de mujeres y diversidades, y demás trabajadores/as y/o representantes de los sectores estratégicos para el desarrollo soberano.
Como así también a los sectores eclesiásticos de todos los cultos, espacios de lucha por los derechos humanos; de defensa de la soberanía y de nuestros recursos estratégicos; a construir mancomunadamente el Encuentro por la Tierra, el Territorio y la Soberanía.
En el mundo, crecen los factores de guerra y la disputa entre los distintos países imperialistas por el control y acceso a la tierra, los territorios, los alimentos, hidrocarburos y minerales, el agua, tierras raras y el control de los pasos estratégicos. Día a día vemos como avanzan con guerras e invasiones en función a sus intereses, causando destrucción, sufrimientos, desplazamientos, hambrunas y las consecuencias del cambio climático para millones en el mundo.
En nuestro país, la tierra está concentrada en pocas manos. El 0,97% de los terratenientes poseen el 47 % de las tierras. Hay más de 16 millones de hectáreas extranjerizadas y una porción de nuestro suelo y mares ocupados por el Reino Unido de Gran Bretaña. Distintas políticas lograron expulsar de las tierras y los territorios en los últimos 40 años, a más de 170.000 familias campesinas y chacareras, con ramas completas de la producción y la exportación en manos extranjeras, con la disputa sobre nuestros ríos, como el Rio Paraná y recursos estratégicos.
En un proceso histórico, minorías desde el Estado, avanzaron sobre el territorio de las comunidades originarias a través del genocidio. Con la llamada “conquista del desierto”, se entregaron millones de hectáreas a los grandes terratenientes de la época.
En la sentencia por el Juicio de la Verdad sobre la Masacre de “Napalpi”, en el Chaco, por primera vez se declara “crímenes de lesa humanidad, cometidos en el marco de un proceso de genocidio de los pueblos indígenas”, dejando en evidencia el método que utilizaron desde el Estado, para el despojo y la explotación, que también se expresó en la Masacre de El “Zapallar”, en la misma provincia.
Revindicamos las historias de lucha que las comunidades originarias han librado y que hoy continúan enfrentando las políticas extractivistas, dependientes y represivas de este gobierno nacional, exigiendo el reconocimiento y la titularización de sus territorios.
El 70 % de la producción agraria argentina se produce bajo el arriendo al puñado de los grandes dueños de la tierra, pagando por ello más del 50% de la producción, en una relación que además de injusta, impacta de inicio en el precio de los productos. A su vez, un país que produce alimentos para más de 400 millones de habitantes, no puede permitir que su población pase hambre.
En las últimas décadas, el salto extraordinario en la producción a gran escala, que aumentó aún más la voracidad de tierras y depredación irracional de montes, se realizó valiéndose de un paquete tecnológico esencialmente extranjero de semillas, maquinarias y agrotóxicos, que dañan el medioambiente y a poblaciones enteras. Estas políticas han desangrado el campo, en un éxodo que no cesa, aumentando la concentración urbana y la disputa por la tierra para vivir, haciéndolo en condiciones de hacinamiento y precariedad, mayoritariamente en tierras bajas y sin infraestructura.
En un país, donde la tierra y el capital no dejan de concentrarse, nuestro presente es construir un futuro donde la tierra rural y urbana pueda estar en manos de quienes la trabajan, quieren trabajarla y vivir dignamente y no sea un bien de especulación.
En ese camino, reivindicamos a los productores, campesinos pobres y medios por el acceso a la tierra y la titularización de las mismas, y que también pugnan por una producción ecológica y sustentable que alimente de forma saludable a nuestro pueblo.
En un país agroexportador, los campesinos criollos y originarios; obreros rurales; pequeños productores de la agricultura familiar, chacareros chicos y medianos; nos unimos por el acceso a la tierra, el reconocimiento de los territorios, en lucha para cambiar la matriz productiva.
Toda esta situación, se ha agravado y profundizado como nunca en la historia de nuestro país, producto de las políticas del gobierno de Javier Milei. La ley Bases, flexibilización Laboral, RIGI, Super RIGI y el intento hacer pasar la llamada “Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada” (Ley de Extranjerización de la Tierra), constituyen el andamiaje político y legal para la entrega de nuestro patrimonio, que no se puede tolerar.
Ante esto, miles en la calle todos los días pelean contra el hambre, los despidos, por salario y jubilaciones, en defensa de la salud y la educación, contra la entrega y la pérdida de soberanía, como lo hicimos millones en la calle con las banderas de “las Malvinas son argentinas”, “La Patria no se vende se defiende”, y con esa lucha logramos sacar puntos claves a esa ley.
Hoy, la Corte Suprema de Justicia de la Nación habilitó el DNU 70/2023, que quitaba el límite de extranjerización, mostrando la gravedad de la situación, la voracidad desatada y lo oportuno de esta convocatoria.
Por todo esto es necesario encontrarnos, debatir, conocer experiencias de lucha, trabajo e investigación, aportar propuestas e iniciativas buscando el mayor protagonismo popular y avanzar en la construcción de un programa verdaderamente soberano, que abra paso a un camino liberador, para dar vuelta el viento a favor del pueblo y de la Patria”.
Foro en Defensa de la Tierra, el Territorio y la Soberanía




