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    14 octubre 2026 OPINION

    ¿El “super Niño” pone en riesgo a Itaupú y Yacyretá?

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    ¿El “super Niño” pone en riesgo a Itaupú y Yacyretá?
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    Los grandes ríos, el incumplimiento de los tratados internacionales y las obras estratégicas para el desarrollo del MERCOSUR

    Por el Ing. José Sesma*

    La seguridad de las represas, la regulación de los caudales, la cavitación de las turbinas, la libre navegabilidad y el cumplimiento de las obras previstas en los tratados internacionales constituyen cuestiones inseparables para el futuro energético, logístico y productivo de América del Sur.

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    ¿Debemos temerle al “super Niño”?

    Ante la posibilidad de un fenómeno climático extremo conocido como «Super Niño», surge una pregunta que preocupa a la población de la región: ¿pueden las grandes crecientes poner en peligro las represas hidroeléctricas de Itaipú y Yacyretá?

    Para responder, es necesario comprender cómo funcionan estas centrales, cuáles son las características de los ríos que alimentan sus embalses, qué capacidad tienen sus vertederos para evacuar los excedentes de agua y cómo incide la operación conjunta de las infraestructuras hidráulicas de la cuenca.

    Pero el análisis no debe limitarse a la seguridad de las represas. También debemos considerar el aprovechamiento integral de los recursos hídricos, la regulación de los caudales, la conservación de las turbinas, la libre navegabilidad de los ríos y el cumplimiento de los compromisos internacionales asumidos por los países de la Cuenca del Plata.

    La Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay comparten una red fluvial de enorme importancia económica. Si sus recursos se planifican de manera coordinada, pueden convertirse en motores de generación eléctrica, transporte, industrialización, comercio y desarrollo para todo el MERCOSUR.

    Por eso, la pregunta no es solamente si las represas pueden soportar una creciente extraordinaria. También debemos preguntarnos si estamos aprovechando correctamente las obras previstas en los proyectos originales y si se están cumpliendo los compromisos internacionales que debían permitir la integración entre energía, regulación hidráulica y navegación.

    1. ¿Qué es el caudal de un río?

    El caudal es el volumen de agua que atraviesa una sección determinada del río durante una unidad de tiempo. Habitualmente se expresa en metros cúbicos por segundo (m³/s).
    Por ejemplo, un caudal de 20.000 m³/s significa que pasan, en promedio, 20.000 metros cúbicos de agua por segundo por una sección determinada del río.

    Cuando se producen lluvias extraordinarias en las cuencas superiores, los caudales pueden aumentar considerablemente y trasladarse aguas abajo. La magnitud de la creciente depende de las precipitaciones, de la extensión de la cuenca, de la saturación de los suelos, de los aportes de los afluentes y de la operación de las represas.

    Es importante distinguir entre el caudal, el nivel de la superficie del agua y la profundidad del río. Son tres variables relacionadas, pero no equivalentes.

    El caudal mide el volumen de agua que circula; la cota indica la elevación de la superficie respecto de un nivel de referencia; y la profundidad representa la distancia entre la superficie y el lecho del río.

    Esta distinción es fundamental para interpretar las mediciones hidrométricas y evaluar la evolución de una creciente.

    1. Itaipú y Yacyretá: dos grandes obras de la ingeniería hidroeléctrica

    Las centrales hidroeléctricas de Itaipú y Yacyretá fueron concebidas para aprovechar grandes volúmenes de agua y operar bajo condiciones hidrológicas variables. Sus estructuras, sistemas de operación y vertederos permiten evacuar caudales que exceden los que pueden utilizarse para generar electricidad.

    Itaipú, compartida por Brasil y Paraguay, cuenta con un vertedero cuya capacidad de descarga se sitúa en torno a los 62.000 m³/s, según la configuración recogida en la documentación técnica correspondiente.

    Yacyretá, compartida por Argentina y Paraguay, dispone de un vertedero principal con 18 compuertas, cuya capacidad de descarga se estima en aproximadamente 55.000 m³/s, además del vertedero del brazo Aña Cuá, cuya capacidad se estima en unos 40.000 m³/s. En conjunto, las capacidades nominales de descarga de ambos sistemas se aproximan a los 95.000 m³/s.

    Estas cifras corresponden a capacidades de diseño y no significan que ambos vertederos deban operar simultáneamente a su máximo caudal. La descarga efectiva depende de los niveles, las condiciones aguas abajo, las reglas de operación y las decisiones de los responsables de cada complejo.

    En episodios de grandes crecientes se han considerado caudales del orden de 28.000 a 40.000 m³/s en distintos puntos y situaciones hidrológicas. Es fundamental no confundir estos valores con la capacidad máxima de descarga de las instalaciones.

    Una gran creciente no significa, por sí sola, que una represa esté en peligro de colapso. La seguridad depende del estado estructural, de los niveles del embalse, de la evolución de los aportes, de la capacidad de descarga y de la correcta operación de las instalaciones.

    Sin embargo, la seguridad de una central no debe evaluarse exclusivamente por la capacidad de sus vertederos. También hay que analizar las condiciones de funcionamiento de las turbinas, la regulación de los niveles aguas abajo, el estado de las obras complementarias y el cumplimiento de las previsiones de ingeniería que integraban el proyecto original.

    1. Yacyretá: las cotas del embalse y la altura útil de generación

    Yacyretá presenta una característica particular: es una central de baja altura de aprovechamiento, cuyo funcionamiento depende de la diferencia de nivel entre el agua aguas arriba y aguas abajo de la central.

    La altura nominal de diseño se sitúa en torno a los 21,30 metros. Para analizar otras condiciones operativas deben considerarse los niveles reales de ambas superficies, las características de las turbinas y los parámetros hidráulicos establecidos para el aprovechamiento.

    Como referencia, se considera una cota de embalse cercana a los 83,00 metros sobre el nivel del mar (msnm) y un nivel aguas abajo normal de aproximadamente 61,70 msnm. La diferencia entre ambos niveles es de 21,30 metros.

    Durante años, Yacyretá operó a una cota inferior a la prevista como nivel final. Según los antecedentes considerados en este planteo, el embalse llegó a operarse a la cota 76 metros, frente a la cota 83 metros prevista como nivel final, en un contexto de restricciones asociadas a las inundaciones y a las indemnizaciones pendientes.

    Cuando una creciente eleva el nivel aguas abajo, disminuye la diferencia de altura disponible para generar electricidad. Si el nivel aguas abajo llegara, por ejemplo, a 65 o 66 msnm y el embalse aguas arriba se mantuviera en 83 msnm, la diferencia se reduciría a unos 17 o 18 metros.

    Esto puede modificar las condiciones de funcionamiento y afectar la generación, aunque el efecto concreto depende también de los caudales, las características de las máquinas y las instrucciones operativas.

    La cota del embalse no debe interpretarse como una cifra aislada: existen niveles de operación y restricciones que deben respetarse para proteger las instalaciones, las poblaciones ribereñas y las infraestructuras vinculadas.

    Durante una creciente extraordinaria, la descarga por las compuertas permite evacuar agua, pero también puede contribuir a elevar los niveles aguas abajo. Por ello, la gestión debe considerar simultáneamente la seguridad de la presa, el nivel del embalse, los aportes entrantes y los efectos sobre las localidades ribereñas.

    Aquí aparece una cuestión central: el funcionamiento de una central hidroeléctrica no depende solamente de la presa principal, sino también de las obras complementarias previstas para asegurar condiciones hidráulicas compatibles con el diseño integral del aprovechamiento.

    1. La cavitación en las turbinas Kaplan: un problema técnico que no debe ignorarse

    Las turbinas Kaplan de Yacyretá son máquinas de gran tamaño, con álabes de paso variable, semejantes a enormes hélices cuyo funcionamiento depende de condiciones hidráulicas cuidadosamente calculadas.

    Uno de los fenómenos que pueden afectar a estas máquinas es la cavitación. Se produce cuando, en determinadas zonas del flujo, la presión local del agua desciende lo suficiente como para generar cavidades de vapor.

    Estas pequeñas burbujas son transportadas por el movimiento del agua y, al alcanzar zonas de mayor presión, colapsan violentamente. Cuando este fenómeno se repite sobre las superficies metálicas, puede provocar erosión localizada, picaduras y pérdida progresiva de material.

    Con el tiempo, el daño puede dejar superficies porosas, con un aspecto semejante al de una esponja o un colador. La cavitación puede afectar los álabes y otras superficies hidráulicas, aumentar las necesidades de mantenimiento y reducir la disponibilidad y eficiencia de los equipos.

    Su intensidad depende de las condiciones concretas de operación, de la presión local, de la velocidad del agua, del diseño de la turbina, de los materiales y de los patrones de circulación del flujo.

    En Yacyretá, este fenómeno debe analizarse considerando las condiciones históricas de funcionamiento, incluidas las operaciones a cotas inferiores a la prevista como nivel final y la ausencia del embalse compensador contemplado en el proyecto.
    La relación entre la cota aguas arriba, el nivel de restitución aguas abajo y la diferencia de presiones es un aspecto central para comprender las condiciones hidráulicas en las que operan las turbinas.

    Desde nuestra perspectiva, la falta de regulación del nivel de restitución mediante el embalse compensador constituye una cuestión técnica que debe examinarse en relación con los antecedentes de operación y los daños que pudieran haberse registrado en las turbinas.

    Para establecer la contribución precisa de cada factor deben analizarse los registros históricos de cotas, las presiones, las vibraciones, las inspecciones de los álabes, los informes de mantenimiento y los cálculos originales del proyecto. Esta documentación permite determinar la relación entre las condiciones de operación, la cavitación observada y la función prevista para el embalse compensador.

    El planteo fundamental es que las obras complementarias no deben separarse de la central para la cual fueron concebidas. Si los estudios originales contemplaron determinadas condiciones hidráulicas y previeron instalaciones destinadas a sostenerlas, su ausencia debe evaluarse como parte del funcionamiento integral del aprovechamiento.

    1. Cotas, escalas hidrométricas y profundidades: no son lo mismo

    Para interpretar correctamente las mediciones de los ríos debemos distinguir tres conceptos:

    • Cota en msnm: indica la elevación de la superficie del agua respecto de un datum vertical de referencia.
    • Lectura de escala hidrométrica: indica la altura marcada en una escala instalada en un punto específico del río. Su cero depende de la referencia adoptada para esa estación.
    • Profundidad real: es la distancia vertical entre la superficie del agua y el lecho del río en un punto determinado.

    Por ejemplo, si la superficie del agua se encuentra en la cota 82,77 msnm y la profundidad local es de 25 metros, el lecho estaría aproximadamente en la cota 57,77 msnm.
    De igual manera, si la superficie aguas abajo se encuentra en 61,70 msnm y la profundidad local es de 12 metros, el lecho estaría aproximadamente en 49,70 msnm.

    Estos cálculos son ejemplos ilustrativos. Para determinar profundidades reales se necesitan mediciones batimétricas y referencias verticales compatibles. La lectura de una escala portuaria no puede compararse directamente con una cota de una represa sin conocer la referencia utilizada.

    1. Situación hidrométrica de referencia: 13 de octubre de 2026
      La siguiente tabla reúne los valores de referencia considerados para el análisis de la creciente. Las cotas, lecturas de escala y profundidades estimadas corresponden a variables distintas; por ello, deben contrastarse con los registros de cada estación y las mediciones oficiales antes de presentarse como observaciones confirmadas en tiempo real.
    Emergencia Analisisrios

    Las observaciones describen el escenario considerado para el análisis y no sustituyen los avisos hidrológicos oficiales. En particular, una afirmación como “a 40 centímetros de activar una alerta” requiere conocer el umbral oficial correspondiente a la estación y la hora de medición.

    El seguimiento simultáneo de los niveles en distintos puntos permite comprender cómo evoluciona la onda de crecida. Sin embargo, para anticipar su magnitud y velocidad se necesitan también los caudales medidos, las previsiones meteorológicas y la información operativa de las represas.

    1. El río Paraná: una cuenca que trasciende las fronteras

    El río Paraná nace en Brasil, en la confluencia de los ríos Grande y Paranaíba, y recorre aproximadamente 2.700 kilómetros hasta su desembocadura en el sistema del Río de la Plata.
    A lo largo de su recorrido recibe aportes de numerosos afluentes y atraviesa regiones de gran importancia demográfica, industrial, agrícola y energética.

    Sobre el cauce principal se encuentran cinco grandes complejos hidroeléctricos:

    1. Ilha Solteira, en Brasil.
    2. Ing. Souza Dias, conocido como Jupiá, en Brasil.
    3. Ing. Sergio Motta, conocido como Porto Primavera, en Brasil.
    4. Itaipú, compartida por Brasil y Paraguay.
    5. Yacyretá, compartida por Argentina y Paraguay.

    Estas centrales contribuyen a la generación eléctrica regional, pero la regulación efectiva de una creciente depende de las condiciones de cada embalse, de sus aportes y de sus restricciones operativas. No debe suponerse que todas disponen siempre de capacidad libre para retener agua: durante períodos de grandes lluvias, los embalses pueden encontrarse ya en niveles elevados y deben respetar sus reglas de operación.

    Por ello, una estrategia de cuenca requiere información compartida, coordinación entre países y planificación de las infraestructuras hidráulicas, energéticas y de navegación.

    1. El río Tieté y la hidrovía Paraná–Tietê: seis represas que también forman parte del sistema

    Un aspecto que no puede omitirse es el papel del río Tieté, uno de los grandes cursos de agua del estado brasileño de São Paulo.

    El Tieté nace en la Serra do Mar, en las proximidades de Salesópolis, a unos 22 kilómetros del océano Atlántico. Sin embargo, en lugar de dirigirse hacia el mar, atraviesa el interior del estado brasileño y fluye hacia el oeste, hasta desembocar en el río Paraná. Su recorrido es de aproximadamente 1.150 kilómetros.

    A lo largo de su cauce se encuentran seis importantes aprovechamientos hidroeléctricos:

    1. Barra Bonita.
    2. Álvaro de Souza Lima, conocida como Bariri.
    3. Ibitinga.
    4. Mario Lopes Leão, conocida como Promissão.
    5. Nova Avanhandava.
    6. Tres Irmãos.

    Estas seis represas cumplen funciones de generación eléctrica y forman parte de un sistema fluvial que también tiene una enorme importancia para el transporte de cargas.

    El río Tieté, junto con el Paraná, integra la Hidrovía Paraná–Tieté, una de las principales vías de navegación interior de Brasil. Esta red conecta regiones productivas y facilita el movimiento de granos, productos agrícolas, insumos y otras cargas.

    La navegación a través de los tramos regulados por represas requiere instalaciones específicas, entre ellas esclusas y canales de navegación que permitan salvar los desniveles de las centrales.

    Por eso, el Tieté no debe analizarse únicamente como un afluente que aporta agua al Paraná o como una sucesión de centrales hidroeléctricas. Es parte de un sistema integrado de energía y transporte fluvial.

    Las seis represas del Tieté, junto con las instalaciones del Paraná, deben considerarse en cualquier análisis integral de la cuenca. No obstante, para determinar su incidencia sobre una creciente concreta es necesario estudiar los niveles de cada embalse, los aportes locales, las descargas y la capacidad disponible en cada tramo.

    La experiencia de la Hidrovía Paraná–Tieté demuestra que la generación hidroeléctrica y la navegación pueden coexistir cuando las obras se planifican de manera conjunta. Este criterio debería orientar también la planificación de los grandes ríos compartidos por los países del MERCOSUR.

    1. El río Iguazú: otro aporte fundamental al Paraná

    El río Iguazú nace en el estado brasileño de Paraná, en la región de la Serra do Mar, cerca de Curitiba, a partir de cursos de agua como los ríos Iraí y Atuba. Su recorrido total es de aproximadamente 1.320 kilómetros, de los cuales alrededor de 1.205 transcurren en territorio brasileño; el tramo final forma parte de la frontera entre Argentina y Brasil.

    El Iguazú desemboca en el Paraná en las proximidades de la Triple Frontera, luego de atravesar una cuenca de gran relevancia ambiental, turística y energética.
    En sus crecidas extraordinarias puede registrar caudales superiores a los 12.000 m³/s. En determinados episodios se han considerado descensos hacia valores del orden de 10.000 m³/s, aunque cada situación debe verificarse mediante los registros hidrológicos correspondientes.

    Las variaciones del Iguazú influyen en el comportamiento del Paraná aguas abajo de su confluencia. Por eso, sus aportes deben incorporarse a los modelos de previsión de crecientes y a la coordinación de los sistemas hidroeléctricos de la región.

    1. El río Uruguay y sus cuatro grandes represas

    El río Uruguay nace en el sur de Brasil, en el estado de Río Grande do Sul, a partir de los ríos Canoas y Pelotas, en la región de la Serra Geral. Su longitud se aproxima a los 1.800 kilómetros hasta su desembocadura en el Río de la Plata.

    Es otro de los grandes cursos de agua de la Cuenca del Plata y constituye un recurso estratégico para la generación eléctrica, el abastecimiento de agua, la actividad productiva y la integración territorial.

    Entre sus principales aprovechamientos hidroeléctricos se encuentran:

    1. Itá, en Brasil.
    2. Machadinho, en Brasil.
    3. Foz do Chapecó, en Brasil.
    4. Salto Grande, emprendimiento binacional entre Argentina y Uruguay.

    Durante las crecientes, la operación de Salto Grande debe adecuarse a los aportes que recibe, a los niveles del embalse y a las condiciones aguas abajo. Para el escenario analizado se han considerado descargas del orden de 15.000 a 18.000 m³/s; esos valores deben verificarse con los partes oficiales de operación correspondientes a la fecha y hora de referencia.

    Como en el Paraná, la existencia de varias centrales no garantiza por sí sola que todos los excedentes de agua puedan retenerse. La gestión debe considerar la seguridad de las instalaciones, las condiciones del río y las consecuencias de las descargas sobre las poblaciones ribereñas.

    1. El Tratado de la Cuenca Del Plata de 1969: aprovechar los ríos sin interrumpir su navegación

    El Tratado de la Cuenca del Plata, firmado en Brasilia el 23 de abril de 1969, constituye un antecedente fundamental para la integración regional y el aprovechamiento compartido de los recursos hídricos de la cuenca.

    Su artículo I establece el compromiso de promover el desarrollo armónico y la integración física de la Cuenca del Plata y de sus áreas de influencia. Entre las áreas de cooperación contempla expresamente la facilitación y asistencia en materia de navegación, la utilización racional del agua, la regulación de los cursos de agua y su aprovechamiento múltiple y equitativo, además de las interconexiones viales, ferroviarias y fluviales.

    Desde esta perspectiva, el aprovechamiento hidroeléctrico de los ríos no debe planificarse de manera aislada de su utilización como vías de comunicación y transporte.

    La construcción de centrales puede integrarse con el desarrollo de la navegación fluvial mediante las obras complementarias correspondientes. Las esclusas, los canales de navegación y las demás instalaciones necesarias deben considerarse dentro de una planificación integral de las cuencas, de modo que la infraestructura energética pueda coexistir con la infraestructura logística.

    La libre navegabilidad, conforme a los tratados y regímenes jurídicos aplicables a cada río, debe ser considerada un componente estratégico de la integración regional. No alcanza con generar electricidad si, al mismo tiempo, quedan pendientes las obras necesarias para facilitar la circulación de embarcaciones entre distintos tramos de una misma vía fluvial.

    Por eso, sostenemos que debe revisarse el cumplimiento de los compromisos internacionales, identificar las infraestructuras pendientes y avanzar hacia una red de navegación interior que conecte los territorios productivos de los países de la Cuenca del Plata.

    El aprovechamiento energético no debe convertirse en un obstáculo para la navegación. La planificación debe compatibilizar ambas funciones y garantizar que los recursos compartidos contribuyan al desarrollo regional.

    1. Los tratados binacionales de Itaipú y Yacyretá de 1973: obras que forman parte del proyecto original

    Los tratados binacionales de Itaipú y Yacyretá, suscriptos en 1973 y aprobados por las correspondientes leyes nacionales, no deben interpretarse únicamente como acuerdos para construir centrales hidroeléctricas. Sus proyectos contemplaron también obras complementarias destinadas a mejorar las condiciones de navegabilidad y a permitir un aprovechamiento integral de los ríos.

    Los anexos técnicos forman parte de esa concepción de ingeniería. Las obras allí descritas no fueron incorporadas como un simple adorno documental ni como una aspiración secundaria: respondían a estudios de factibilidad y a cálculos que debían contemplar el funcionamiento del sistema en su conjunto.

    En el caso de Yacyretá, el Tratado establece como objetivos el aprovechamiento hidroeléctrico y el mejoramiento de las condiciones de navegabilidad del río Paraná a la altura de la isla Yacyretá. Su Anexo “B” describe el proyecto hidroeléctrico y las obras complementarias, incluido un embalse de compensación situado aproximadamente 176 kilómetros aguas abajo de las estructuras principales.

    Ese proyecto de compensación contempla dos esclusa de navegación, una presa de tierra y un vertedero. El Anexo “B” también describe la esclusa de navegación del embalse principal.

    En cuanto a Itaipú, su Anexo “B” contempla las obras necesarias para atender los requisitos de la navegación fluvial, incluidas instalaciones de navegación que deben analizarse en el marco del proyecto binacional y de sus modificaciones aprobadas.

    Por lo tanto, la navegación no era un asunto ajeno a los proyectos hidroeléctricos. Formaba parte de la planificación original y de la visión de aprovechamiento de los ríos.

    Desde nuestra perspectiva, corresponde revisar el cumplimiento integral de las obligaciones internacionales y de las obras previstas en los tratados y sus anexos. La cuestión no debe reducirse a la energía producida ni a la potencia instalada: también deben considerarse las obras complementarias, la regulación hidráulica y la continuidad de la navegación.

    Los compromisos internacionales deben cumplirse en su integridad. La generación hidroeléctrica y la libre navegabilidad no son objetivos incompatibles: deben formar parte de una misma política de infraestructura regional.

    1. Los embalses compensadores: obras estudiadas y previstas para el funcionamiento integral

    Los embalses compensadores de los sistemas hidroeléctricos del Paraná deben entenderse como componentes de una planificación de ingeniería concebida para articular las centrales, regular las condiciones hidráulicas y atender las necesidades de navegación.

    En el caso de Yacyretá, el embalse de compensación está expresamente descrito en el Anexo “B” del Tratado. No se trata de una idea formulada después de la construcción de la central, sino de una obra incorporada al proyecto técnico original.

    Sus funciones deben analizarse en relación con la diferencia entre los niveles aguas arriba y aguas abajo, las condiciones de restitución, la operación de las turbinas y la navegación. La regulación del nivel de restitución forma parte de las condiciones hidráulicas que influyen en el funcionamiento de una central de baja altura como Yacyretá.

    La importancia de estas obras también debe comprenderse desde la seguridad y la conservación de los equipos. Las turbinas Kaplan requieren condiciones de presión y circulación del agua compatibles con sus parámetros de diseño.

    Los estudios de ingeniería que sustentan un aprovechamiento hidroeléctrico no pueden considerarse de manera fragmentada. Si el proyecto previó obras para regular el nivel aguas abajo, proteger las condiciones de operación y posibilitar la navegación, esas obras deben evaluarse dentro del funcionamiento integral del sistema.

    Por ello, no corresponde presentar el embalse compensador de Yacyretá como una ampliación opcional que recién deba considerarse en el futuro. Es una obra contemplada en el proyecto original y cuya ejecución y situación deben examinarse a la luz del tratado, sus anexos y los antecedentes técnicos.

    En el sistema de Itaipú, las obras de navegación previstas también deben abordarse dentro de la planificación integral del aprovechamiento hidroeléctrico. Cada obligación debe identificarse a partir de los textos oficiales y de las modificaciones aprobadas, sin confundir las obras de navegación con la existencia de un embalse compensador específico.
    La cuestión fundamental es que las centrales no deben separarse de las obras complementarias concebidas para permitir su funcionamiento integral y su articulación con el transporte fluvial.

    1. La cavitación y la ausencia del embalse compensador: una relación que debe analizarse sobre los antecedentes de ingeniería

    En el caso de Yacyretá, el análisis de la cavitación debe relacionarse con las condiciones históricas de operación de la central y con la función hidráulica que debía cumplir el embalse compensador.

    Cuando una central opera con una diferencia de niveles distinta de la prevista en el diseño, cambian las condiciones hidráulicas de funcionamiento. La relación entre la cota aguas arriba, el nivel de restitución aguas abajo y las presiones locales puede influir en el comportamiento de las turbinas.

    Las turbinas Kaplan son particularmente sensibles a las condiciones de operación para las que fueron diseñadas. Las variaciones de presión y velocidad pueden favorecer la aparición de cavitación en determinadas zonas de los álabes y otras superficies hidráulicas.

    Las microburbujas de vapor que se forman en zonas de baja presión colapsan al llegar a zonas de mayor presión. La repetición de estas implosiones puede producir erosión del material, pérdida de superficie metálica y deterioro progresivo de los componentes.

    En el planteo que aquí se desarrolla, la operación durante años a una cota inferior a la prevista como nivel final —cota 76 metros frente a la cota 83 metros—, sumada a la falta de regulación del nivel de restitución por ausencia del embalse compensador, constituye un antecedente que debe considerarse para comprender las condiciones de funcionamiento de las turbinas.

    El análisis técnico debe establecer cómo incidió cada factor, utilizando los cálculos originales, los registros de presión y nivel, las inspecciones de las turbinas y los informes de mantenimiento. Esto permitirá precisar la contribución de las condiciones de operación y de la falta de la obra de compensación a los problemas que pudieran haberse registrado.

    El planteo central permanece: las obras complementarias previstas por la ingeniería original deben considerarse parte del sistema, porque su función no se limita a la generación de energía, sino que también puede estar relacionada con la regulación hidráulica, la conservación de los equipos y la navegación.

    1. La libre navegabilidad: una finalidad expresa de la infraestructura binacional

    Los embalses compensadores y las obras de navegación tienen, además, una función regional: permitir que el aprovechamiento hidroeléctrico sea compatible con la continuidad de la navegación fluvial.

    El Tratado de la Cuenca del Plata de 1969 estableció como objetivo el desarrollo armónico y la integración física de la cuenca, e incluyó entre las áreas de cooperación la facilitación de la navegación y el aprovechamiento racional del agua.

    A su vez, los tratados binacionales contemplaron obras vinculadas con la navegación. En Yacyretá, el Anexo “B” describe esclusas tanto para el embalse principal como para el embalse compensador. En Itaipú, el Anexo “B” contempla obras para atender el tráfico fluvial.

    Esto demuestra que la navegación no era un asunto ajeno a los proyectos hidroeléctricos. Formaba parte de la planificación de las obras y de la visión de aprovechamiento del río Paraná.

    La falta de continuidad navegable en determinados tramos representa una limitación para el transporte de cargas, la conexión entre puertos y la integración de los territorios productivos. Por ello, el cumplimiento de los compromisos relativos a las obras de navegación debe considerarse una cuestión estratégica para la economía regional.

    La generación eléctrica, la regulación hidráulica y la navegación deben desarrollarse de forma complementaria. Los ríos compartidos no deben convertirse en barreras entre países, sino en corredores de transporte y desarrollo.

    1. Corpus Christi e Itá Corá–Itatí: propuestas para ampliar la capacidad energética y la integración regional

    Además de las obras contempladas en los proyectos binacionales originales, existen propuestas de nuevos aprovechamientos que merecen analizarse en función de su aporte energético, hidráulico y logístico.

    A. Embalse de Corpus Christi
    La propuesta contempla un aprovechamiento de aproximadamente 2.880 MW de potencia instalada y una generación anual estimada de 20.000 GWh, mediante 20 turbinas Kaplan de 144 MW cada una.

    El proyecto debería evaluarse por su potencial para complementar el sistema hidroeléctrico del Paraná, ampliar la generación de energía y estudiar nuevas posibilidades de regulación de caudales y articulación con la navegación.
    Su eventual desarrollo requiere estudios de ingeniería, hidrología, impacto ambiental y social, viabilidad económica, financiación y acuerdos entre los países involucrados.

    B. Embalse de Itá Corá–Itatí
    Esta propuesta contempla una potencia estimada de 1.660 MW y una generación anual de 11.290 GWh, mediante 32 turbinas Kaplan tipo bulbo de eje horizontal.
    Su objetivo sería ampliar el aprovechamiento energético del Paraná y complementar el sistema de Yacyretá, al tiempo que se estudian nuevas alternativas de regulación hidráulica y de integración con la navegación.

    Estas cifras corresponden a los parámetros propuestos para el proyecto y deben analizarse en el marco de sus estudios técnicos, energéticos, ambientales y económicos.

    La diferencia entre estos proyectos y las obras contempladas expresamente en los tratados originales debe mantenerse clara: los embalses compensadores previstos en la documentación de Yacyretá forman parte de su proyecto técnico, mientras que Corpus Christi e Itá Corá–Itatí son propuestas de nuevos aprovechamientos que requieren sus correspondientes decisiones y autorizaciones.

    1. Una operación coordinada para generar más energía y administrar mejor el agua

    La planificación de Corpus Christi e Itá Corá–Itatí también abre la posibilidad de analizar una operación coordinada con las centrales existentes, el brazo Aña Cuá y otras ampliaciones que pudieran estudiarse en Yacyretá, incluidas las alternativas de incorporación de diez turbinas adicionales.

    Una planificación de esta naturaleza debería examinar el funcionamiento en cascada, la capacidad de regulación, la seguridad hidráulica, los efectos ambientales y la producción energética anual del conjunto.

    Se ha planteado como objetivo la posibilidad de incrementar significativamente la generación de Yacyretá, incluso alcanzar una producción equivalente a varias veces la actual bajo determinados escenarios de desarrollo. Sin embargo, esa magnitud requiere balances energéticos e hidrológicos, estudios de factibilidad y análisis económicos detallados.
    Lo importante es que la región no descarte anticipadamente proyectos que merecen una evaluación seria. La coordinación de las infraestructuras puede abrir oportunidades para producir más energía, aprovechar mejor el recurso hídrico y fortalecer la integración de los mercados eléctricos y productivos.

    1. La navegación, los ferrocarriles y las rutas deben complementar a las represas

    La infraestructura hidroeléctrica adquiere un valor estratégico aún mayor cuando se integra con los sistemas de transporte.
    Una red fluvial conectada con puertos, ferrocarriles y rutas permite reducir costos logísticos, mejorar la competitividad de las exportaciones, acercar las regiones productivas a los mercados y promover nuevas inversiones industriales.

    La Hidrovía Paraná–Tieté constituye un ejemplo de la complementariedad entre generación hidroeléctrica y transporte por agua. Ese principio debe incorporarse a la planificación de las demás cuencas regionales, de acuerdo con las condiciones técnicas y jurídicas de cada tramo.

    La integración del Paraná, el Tieté, el Iguazú y el Uruguay con las redes ferroviarias y carreteras puede contribuir a una estrategia logística de alcance continental. Para lograrlo, es necesario que las decisiones sobre energía, navegación y transporte no se tomen de manera aislada.

    La infraestructura debe pensarse como un sistema: las centrales producen energía; los ríos permiten transportar cargas; los puertos conectan con los mercados; y los ferrocarriles y las rutas extienden esa conectividad hacia el interior de los países.

    Conclusión: los Tratados deben cumplirse y las infraestructuras deben integrarse

    El fenómeno del “Super Niño” obliga a prestar atención a las crecientes extraordinarias, pero también ofrece una oportunidad para revisar cómo planificamos y aprovechamos nuestros recursos naturales.

    La seguridad de Itaipú y Yacyretá depende de sus condiciones estructurales, de los niveles de los embalses, de la capacidad de descarga y de una operación responsable. Las crecientes deben evaluarse con datos hidrológicos oficiales, sin confundir la capacidad de los vertederos con los caudales efectivamente registrados ni las cotas con las profundidades reales.

    Al mismo tiempo, el análisis debe abarcar toda la cuenca. El Paraná, el Tieté, el Iguazú y el Uruguay, junto con sus centrales y embalses, integran un sistema regional que exige cooperación, intercambio de información y planificación de largo plazo.

    El Tratado de la Cuenca del Plata de 1969 y los tratados binacionales de Itaipú y Yacyretá de 1973 constituyen instrumentos fundamentales para el aprovechamiento de los recursos hídricos y la integración física regional. Sus compromisos de navegación y sus previsiones de infraestructura deben examinarse y cumplirse conforme a sus textos, anexos y modificaciones aprobadas.

    En particular, el embalse de compensación de Yacyretá está contemplado en el Anexo “B” del proyecto original. Su función no debe minimizarse ni presentarse como una idea nueva: forma parte de una concepción de ingeniería que incluyó obras para el aprovechamiento hidroeléctrico y el mejoramiento de las condiciones de navegación del Paraná.

    La ausencia de las obras complementarias previstas obliga a examinar sus consecuencias sobre la regulación hidráulica, las condiciones de funcionamiento de las turbinas y la continuidad de la navegación. La cavitación, por sus efectos potenciales sobre los álabes y las superficies metálicas, es uno de los aspectos técnicos que merecen una evaluación documentada en relación con los antecedentes de operación de Yacyretá.

    También corresponde impulsar la revisión integral de los compromisos internacionales y de las obras pendientes, identificando las obligaciones asumidas, las instalaciones ejecutadas y las medidas necesarias para que la infraestructura energética sea compatible con la navegación y el desarrollo logístico.

    Los proyectos de Corpus Christi e Itá Corá–Itatí representan, por su parte, propuestas que pueden contribuir a ampliar la capacidad energética y estudiar nuevas alternativas de regulación, siempre sujetas a los estudios y acuerdos correspondientes para la Integración Energética en el MERCOSUR.

    Los ríos de América del Sur no deben ser considerados solamente fuentes de energía ni fronteras naturales entre países. Son recursos compartidos y corredores estratégicos para la producción, el transporte y el comercio.

    La integración energética debe complementarse con la libre navegabilidad y con redes de transporte que permitan que los beneficios de las grandes obras alcancen a las regiones productivas y a sus habitantes.

    El desafío del MERCOSUR consiste en pasar de la explotación aislada de los recursos a una planificación compartida, en la que la energía, la navegación, los ferrocarriles, las rutas y la industria se potencien mutuamente.
    Porque las infraestructuras preceden al desarrollo, pero es la integración inteligente de esas infraestructuras la que puede transformar los recursos naturales en oportunidades concretas de crecimiento, empleo y bienestar para nuestros pueblos.

    (*) Especialista en Infraestructura Energética, Hidrocarburos y Logística.
    Fuentes jurídicas oficiales para respaldar los apartados sobre tratados: Tratado de Yacyretá – Ley 20.646, Tratado de la Cuenca del Plata – Ley18.590 y Anexo «B» del Tratado de Itaipú, aprobado en Paraguay mediante la Ley N°389/1973 (promulgada el 17 de julio de 1973), y en Brasil a través del Decreto Legislativo N° 23 del 30 de mayo de 1973.

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