En Barranqueras y Puerto Antequeras, vecinos comenzaron a trasladar sus pertenencias y a construir refugios precarios ante la posible llegada del agua. Algunos ya se autoevacuaron y otros organizan el traslado de sus animales y familiares.
La crecida del río Paraná avanza en la región y mantiene en alerta a pobladores de Puerto Antequera, así como a familias ribereñas de Barranqueras. Ante la llegada del agua, los vecinos comenzaron a trasladar sus pertenencias, construir refugios precarios en sectores más elevados y organizar el resguardo de sus animales.
En Puerto Antequera, el camino hacia la Isla del Cerrito todavía permanece transitable, pero se espera que en las próximas horas los bañados del Tragadero comiencen a cargar agua y puedan afectar el paso. Mientras tanto, las familias que viven a la vera de esa vía se preparan para una nueva crecida, con la experiencia de inundaciones anteriores.
En Barranqueras, frente a la planta potabilizadora de Sameep, se construyen casillas precarias para alojar a pobladores de la costa del Paraná y del riacho Barranqueras. Otros vecinos se autoevacuaron y se instalaron junto a la defensa, sobre la avenida Gaboto.
Tito Castillo, uno de los vecinos que se trasladó a ese sector, contó a CIUDAD TV que llegó hace poco más de una semana, aunque venía preparándose desde hacía varios meses. “Fui el primero en instalarme hace una semana y algo. Me vengo preparando desde hace cinco meses atrás. Pues yo conozco lo que es el río, la creciente, el Niño. Siempre existió, así que no hay problema. Todas las veces que existió, siempre en esta época de primavera-verano”, relató.
El hombre explicó que compró con anticipación postes, chapas, cables, clavos y alambres para construir su casilla. “No necesité del municipio que me ayude, pero andan por acá. Acá tienen que estar juntos el vecino y el municipio”, manifestó. En el mismo sector viven sus hijos y su nieta, que también se instalaron en casillas.
“Cuando el río está a seis metros, tenemos que salir acá en Barranqueras. Seis cincuenta, ya no queda nada. Viene hasta el terraplén ahora el agua. Entre seis y seis cincuenta ya no queda nadie en la costa”, advirtió. “El río te avisa porque va creciendo día a día, hora a hora”, aseguró.
La situación en Puerto Antequera
En la zona de Puerto Antequera, sobre el camino de ingreso a la Isla del Cerrito, Amalia, una vecina que vive unos metros más adelante del predio y camping del club de pesca Yapú Guazú, contó que las familias comenzaron a organizarse antes de que el agua llegue a sus viviendas.
“Nos estamos previniendo antes de que nos llegue el agua. Está lejos todavía, pero nos estamos preparando. Nos tocaron varias crecidas”, explicó al móvil de CIUDAD TV.
Una de sus principales preocupaciones es poner a resguardo a los animales que cría. Tiene pollos, patos y chanchos, por lo que construye un espacio en una zona más alta para trasladarlos cuando sea necesario. “Para traer a los animales acá estamos haciendo esto. Entonces los sacamos y ya tenemos preparado, porque si no se van a ir a las rutas”, señaló.
“Tengo casa alta, pero ahí voy a alzar las cosas pesadas, porque tengo un kiosco también, tengo que alzar todos los freezer. Tengo a mi mamá enferma también, por eso salgo, porque sí o sí tengo que sacarla a ella”, contó.
Según contó Amalia, muchos vecinos están sacando sus pertenencias y construyendo ranchos a la vera de la ruta, mientras que otros permanecen en sus viviendas porque tienen casas más altas y se quedan para cuidarlas.
Sobre la asistencia de las autoridades, Amalia dijo que “nadie se acercó”. “No tenemos cobertores, no tenemos alambre, clavos, nada tenemos. Tuve que comprar porque tenemos que armar la casa. Pero nadie se acerca a hablar con nosotros”, expresó.
Amalia considera que la altura de la ruta puede funcionar como una defensa frente al avance del agua, aunque advirtió que una crecida mayor podría obligarlos a retirarse. “Si es grande, no va a quedar nadie”, alertó.
Por el momento, indicó que los caminos siguen transitables y que todavía hay sectores de tierra disponibles. También consideró que los clubes de la zona continuaban habilitados para quienes concurren con sus embarcaciones.




