Desde la organización cuentan arriba de 100 mil personas que llegaron desde distintos puntos del país para mostrar que la fuerza callejera tiene una potencial que el gobierno no logra “domar”.
“Tenemos rabia y necesitamos organización” fue en la voz de Liliana Daunes una de las declaraciones más ovacionadas durante la tarde del domingo en el corazón de la capital cordobesa, con el rumor de que el próximo Encuentro tendrá su sede en la Ciudad de Buenos Aires, el Encuentro se sigue afianzando como herramienta política con una historia de casi 40 años que lo avalan. Las principales fuerzas opositoras al gobierno de Milei no solo llegaron a Córdoba sino también convocaron a actividades masivas convalidando la relevancia que tienen estos espacios de discusión que no escapan a las diferencias y que buscan consensos que puedan ser el piso para que el proyecto de ultraderecha no siga gobernando.
La marcha tuvo su punto de largada con el reclamo por la soberanía de la tierra, a pocos metros del cruce del río Suquia desbordó y fue mucho más grande de lo que se esperaba. Con “la barredora” como llaman las locales a la bandera que encabeza la movilización con la leyenda 39 Encuentro Plurinacional de Mujeres, lesbianas, travestis, trans, bisexuales, intersexuales y no binarios entre el saumo de los pueblos originarios y el humo verde y violeta que caracteriza al movimiento feminista.
Desde la organización cuentan arriba de 100 mil personas que llegaron desde distintos puntos del país para mostrar que la fuerza callejera tiene una potencial que el gobierno no logra “domar”. La expresión en la calle mostró la acumulación y la transversalidad que tienen los transfeminismos en tiempos de deshumanización y a la vez instala definitivamente su rol vital en la política
El alma del pueblo
¿Pueden los Encuentros ser un lugar de potencia y representatividad frente a la disputa política del año que viene? Durante el fin de semana espacios políticos opositores a Milei tuvieron convocatorias que dan cuenta de que estar en el Encuentro tiene una relevancia respaldada por la historia a la hora de discutir la representación. Myriam Bregman convocó el sábado a la noche en Plaza Vélez Sarsfield, Estela Díaz hizo lo propio en un teatro de la ciudad que convocó desde el espacio de Axel Kicillof, Movimiento Derecho al Futuro. Por su parte, el kirchnerismo llevó la demanda de “Cristina Libre” a la Plaza Las Heras con la consigna “Vení al pogo feminista más grande del mundo”.
Lucía Cámpora, diputada nacional, estuvo en Córdoba y resaltó la importancia de que en la apertura se haya señalado la proscripción de Cristina Fernández de Kirchner: “Una demostración muy concreta de la representación que construye el feminismo es la resistencia que encuentra Javier Milei en términos electorales en las mujeres mucho más que los varones. Y yo creo que eso es porque el feminismo que se construye en estos encuentros es un feminismo popular”, dice.
El Encuentro -con dificultades, con crisis económica, con las compañeras haciendo peñas en cada localidad, rifas, logrando modos de recaudación, de autogestión- está mostrando una presencia de una masividad gigantesca”, dice Estela Díaz, ministra de Mujeres, género y Diversidad de la provincia de Buenos Aires y coincide con el diagnóstico de que es el Encuentro más masivo desde la pandemia: “Eso también es una demostración de que se puede convivir en un espacio con sectores con los que se tienen muchísimas diferencias”, para ella es una construcción que aporta a la hora de tener opciones políticas: “Ahí hay una fuerza para lo que viene, una fuerza para organizarse y para confrontar también electoralmente en el 2027 a Milei y a las alianzas que ellos construyan”
La diputada nacional Myriam Bregman estuvo junto a la referente de izquierda cordobesa Laura Vilches y ambas coincidieron en que el Encuentro en Córdoba está teniendo una convocatoria masiva. “Hay algo en nosotras, en nuestra militancia de izquierda, en nuestra militancia política, que siempre atraviesa todo lo que hacemos, estemos militando en el ámbito que sea. Es lo que en el feminismo se nombra como transversalidad”, dice Bregman, y agrega: “Yo me siento constituida por eso, educada por eso. Siempre tengo que aprender más de otras compañeras —de Laura, de Andrea D’Atri, de compañeras de otras referencias de izquierda— porque yo aprendo cada día. Nunca una termina de ser una feminista socialista; nunca terminás de formarte”. Vilches suma: “Creo que las feministas somos conscientes de que la transversalidad se ha conquistado en la calle. Después se refleja por arriba, pero primero se construye en la calle”.
El día anterior a que comenzara el Encuentro -llamado día Zero por una actividad de pensamiento en torno al tecnofascismo que se realizó en la Facultad de Matemática, Astronomía, Física y Computación- María Pía López cerraba el ciclo “entre el ágora y el quilombo” en un teatro de la ciudad de Córdoba, fue una invitación a pensar este presente confuso y por momentos de desencanto reponiendo la pregunta que Pier Paolo Pasolini se hizo en tiempos de fascismo: ¿Dónde está el alma del pueblo? Es difícil que la pregunta del cineasta y poeta italiano no resuene en este tiempo y más aún en momentos en donde la organización y los activismos que enfrentan proyectos de gobierno tan deshumanizantes se concentran en una ciudad y le dan continuidad a un hecho político que sucede hace casi 40 años.
Podría encontrarse “el alma del pueblo”en las pibas y pibxs que llegan por primera vez al Encuentro y le dicen a quienes no pueden negar el agotamiento por tantos años de militancia aguerrida: “Hay que creérsela”, alienta una joven sindicalista en una asamblea en la que repone el gran caudal de catarsis que hay en los distintos talleres desbordados de gente que prueba la insistencia y la voluntad de llegar a Córdoba para ocuparse de los asuntos que el feminismo transversaliza: vejez, discapacidad, defensa de la tierra, tecnología, trabajo, educación, pueblos originarios, salud, derechos humanos, organización sindical que fueron los ejes que ordenaron los casi 100 talleres que hubo en las escuelas de la ciudad durante todo el fin de semana.
Para un panorama, el taller de “Tecnopolítica, soberanía digital y ciberactivismos” convocó a más de 400 personas: “La disputa de fondo es por la riqueza concentrada en los tecnomagnates por la apropiación de nuestros datos y trabajo invisibilizado. Las tecnologías no son nuestro enemigo pero tampoco son neutrales. Disputemos sus modos de producción y democraticemos sus codigos”, dijeron quienes estuvieron coordinando el taller.
Globalicemos la esperanza
En la plaza de la intendencia se convocaron miles a la Asamblea Internacionalista de Feministas del Abya Yala que se inauguró con una ceremonia: “Que este grito sea el que limpia el fascismo de esta tierra. Bienvenidas a este encuentro de pueblos originarios” y la multitud gritó desaforadamente: “Vamos a quemar el fascismo. También al sionismo”. Luego, la referente feminista Liliana Daunes leyó el documento con el que las Feministas del Abya Yala convocaron con urgencia al “Fuera Milei” bajo la consigna “Contra el fascismo: memoria, solidaridad y organización”. El texto llama a reagrupar las fuerzas antifascistas frente a la ola reaccionaria que recorre la región: José Antonio Kast en Chile, Rodrigo Paz Pereira en Bolivia, Nasry Asfura en Honduras, Abelardo de la Espriella en Colombia y Keiko Fujimori en Perú
La asamblea desbordó la Plaza de la Intendencia y evidencia que el cuerpo a cuerpo, la escucha y la solidaridad que se produce en el Encuentro Plurinacional no solo es inédito en la Argentina sino que acumuló injerencia en la escena global que trasciende las fronteras y lo instaló a nivel internacional. “Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza”, gritaron las miles de personas que la sostuvieron hasta entrada la tarde.
“La ciudad desbordada realmente para mí es un orgullo”, dice Silvia Manzur que estuvo en la Comisión Organizadora este año y también en el 2007 cuando se hizo en Córdoba. Es una feminista histórica que reconoce que el desborde también es en un sentido político: “Esos desbordes desintoxican de las tensiones, los estreses y todo lo que hemos tenido que transitar este año, que no necesariamente siempre ha sido todo superromántico y amoroso, sino que también hemos tenido disputas, contradicciones entre nosotras mismas”, dice en diálogo con Página12. Para ella el problema de la representación está y seguirá estando en las organizaciones de los Encuentros: “Creo que lo que ha nutrido mucho la profundización de algunos debates es que podamos estar en una reunión y cambiar un poco de idea, nutrirnos de eso. A mí me parece que la representación no ayuda mucho, porque siempre dificulta la posibilidad de escuchar y de cambiar de postura en ese debate”, dice
“El proyecto político de Milei mira lo que pasa en los territorios como si fuera un excedente, lo que sobra y el centro está puesto en darle beneficios y posibilidades a los que ya de por sí tienen todas las posibilidades: los más ricos”, dice Ayelen, vino de Salta y está con un grupo de vecinas con quienes tienen un comedor popular en el barrio. A pocos minutos de encolumnarse en una marcha que atravesará 30 cuadras de la ciudad asegura que la preparación para los encuentros es casi tan importante como el estar ahí mismo, eso les permite autogestionarse pero principalmente volver y contar en el barrio qué significa esto que sucede hace 40 años y cómo eso habilita espacios para pensar la vida en común.
Claudia, es parte de la Biblioteca Popular La Cárcova, en José León Suárez y es su tercer encuentro. Ahora está emocionada por la magnitud de la marcha, también vino con sus compañeras y estuvo en los talleres de Educación Popular : “Surgieron muchas cosas que estamos pasando las compañeras en los territorios, que tiene que ver con la salud mental, los consumos problemáticos, con el no llegar a fin de mes y que frente a eso hay que unirse y dejar los colores políticos de lado”
Desde temprano y con la lluvia agazapada las columnas de partidos políticos, organizaciones sociales y sindicatos se preparan sobre la calle Emilio Olmos. Una delegación de mujeres de pueblos preexistentes a la nación abren el camino de la cabecera, compuesta por integrantes de la Comisión Organizadora que puede jactarse de haber hecho posible un gran Encuentro.
Mates, volantes, cañas, bombos, redoblantes, canciones y esa algarabía que mezcla generaciones y territorios, identidades y orientaciones políticas en un menjunje que evidentemente sigue haciendo mella cuando se concentra y moviliza.
Se abren paso también las mujeres y diversidades de Vía campesina, la soberanía alimentaria también fue parte de la construcción del fin de semana. Silvia Manzur cuenta que el debate sobre qué comida darles a les encuentreres llevó mucho tiempo y terminó mezclándose con una discusión sobre los modelos de economía. Finalmente decidieron que las viandas las cocinaran compañeras de las economías populares, como gesto afectivo y solidario, y también como una toma de posición política.
“Que cagaso, que cagaso caminan por la calle las hijas del Córdobazo” fue otro de los cantos recurrentes durante la marcha que recorrió una ciudad que de bastión de la derecha no tiene nada, fue una marcha conmovedora y tal vez también una gesto hecho por el alma del pueblo.
Página/12




