El Premio Nobel de Economía 2026 fue otorgado este lunes a los economistas estadounidenses Robert E. Hall y Michael Woodford, “por los fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica”.
Según destacó el comité, sus trabajos demostraron cómo se podían reconstruir los modelos económicos para revitalizar las políticas de estabilización.
La investigación de Robert E. Hall, de 83 años, y de Michael Woodford, de 71, permite gestionar mejor las grandes crisis macroeconómicas y las recesiones. Sentaron las bases del paradigma neokeynesiano, en el que los modelos se construyen sobre fundamentos microeconómicos. Es decir, de abajo hacia arriba.
Los modelos neokeynesianos, fruto de su investigación, permiten explicar y cuantificar cómo la política de estabilización afecta a los ciclos económicos y son utilizados actualmente por bancos centrales y ministerios de finanzas de todo el mundo.
Los resultados económicos son consecuencia de millones de decisiones tomadas a nivel micro por hogares y empresas. Al utilizar modelos basados en este enfoque, en lugar de estudiar la economía desde una perspectiva macroeconómica, como una visión panorámica, la investigación de Hall y Woodford ha generado un cambio de paradigma en la teoría de la política de estabilización.
La hipótesis de Hall, que presentó sus resultados en un artículo en 1978, era que los cambios en el consumo no podían predecirse porque dependen de información nueva y, por lo tanto, impredecible, lo cual resultó clave para el desarrollo de la investigación moderna sobre el consumo.
En tanto, el modelo económico de Woodford permitió responder de forma más eficaz a las perturbaciones que pueden alterar el equilibrio entre la oferta y la demanda y que puede restablecerse mediante una política de estabilización que reduzca o aumente la demanda.
Así, una perturbación negativa de la oferta podría ser una escasez de materias primas, mientras que una positiva podría ser un avance tecnológico que abarate y facilite la producción de grandes volúmenes.Una perturbación positiva de la demanda podría ser una buena noticia sobre el futuro que aumente el consumo de los hogares, y una negativa, la noticia contraria.
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