El encuentro se realizará el jueves 22 de octubre en Resistencia y reunirá a empresarios, funcionarios, economistas y profesionales de la región, con la participación especial de Carlos Melconian. El director de Politikón Chaco, Alejandro Pegoraro, sostuvo que el NEA necesita construir una estrategia de desarrollo propia, con agregado de valor, innovación, infraestructura y políticas públicas que permitan aprovechar sus recursos naturales y capacidades tecnológicas.
El Nordeste argentino tiene recursos naturales, talento humano y un entramado empresarial con capacidad para crecer, pero todavía enfrenta dificultades para transformar esas fortalezas en un motor de desarrollo económico. Con ese diagnóstico, el próximo jueves 22 de octubre se realizará en Resistencia la primera edición de Capital Norte, un foro económico-financiero que buscará poner en discusión los desafíos productivos del NEA y el NOA, en un contexto nacional en el que, según sus organizadores, las prioridades de crecimiento pasan por sectores que no tienen a la región como protagonista.
En declaraciones a CIUDAD TV, el director de la consultora Politikón Chaco, Alejandro Pegoraro, explicó que la iniciativa apunta a reunir a distintos actores del ecosistema económico para debatir cómo construir un camino de desarrollo propio, sin depender exclusivamente de las decisiones y las oportunidades que se generan desde Buenos Aires.
“Tenemos talento en términos de capital humano, recursos naturales fantásticos y un sector privado que tiene mucho empuje, pero que muchas veces necesita respuestas de los Estados provinciales o nacionales”, planteó.
La jornada contará con la participación especial del economista Carlos Melconian y convocará a empresarios de diferentes escalas, funcionarios, especialistas en economía y finanzas, profesionales y estudiantes. La propuesta contempla cuatro paneles temáticos y espacios de intercambio entre los asistentes, con la intención de que el encuentro no se limite a las exposiciones, sino que también permita generar contactos, compartir experiencias y explorar oportunidades de negocios.
Un norte que busca construir su propia agenda
Para Pegoraro, uno de los principales desafíos del NEA es dejar de observar el desarrollo económico exclusivamente desde una perspectiva nacional y empezar a discutir cuáles son las condiciones necesarias para que las economías regionales puedan crecer a partir de sus propias potencialidades.
El economista señaló que la agenda nacional está fuertemente orientada hacia sectores generadores de divisas, como la energía, la minería y determinadas actividades agropecuarias concentradas en la zona núcleo. En ese escenario, consideró que el Nordeste queda relegado, no necesariamente por falta de recursos o capacidades, sino por las dificultades para alcanzar una escala productiva mayor.
“Parece como que quedamos un poco afuera de la discusión, pero entendemos que la región tiene la suficiente fortaleza y características para poder crear su propio camino de desarrollo”, sostuvo.
En ese sentido, el foro buscará poner en común las experiencias de las cuatro provincias del NEA, con sus distintas matrices productivas y posibilidades de complementación. La propuesta es pensar las economías regionales no como actividades aisladas, sino como parte de una estructura capaz de generar encadenamientos industriales, empleo, innovación y nuevas oportunidades de exportación.
La convocatoria tendrá representantes de Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones, tanto del sector público como del privado. Entre los participantes anunciados se encuentran el presidente de la Agencia de Inversiones del Chaco, Martín Bailar Pocar; el ministro de Producción de Corrientes; el diputado nacional y exgobernador de Misiones Oscar Herrera Ahuad; y el subsecretario de Desarrollo Económico de Formosa.
También participarán referentes del ámbito financiero, empresarial y profesional, entre ellos Gerardo Alonso Schuart, economista en jefe de Hidral CDNEA; Lucas Clemente, del Consejo Profesional de Ciencias Económicas; Julio Barrosima, de la Bolsa de Comercio; y Daniela Torrente, economista y docente de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE).
De los recursos naturales al agregado de valor
Uno de los ejes centrales del planteo de Pegoraro es que el desarrollo regional no debería limitarse a la explotación primaria de los recursos naturales. A su entender, la oportunidad está en avanzar hacia procesos productivos más complejos, que incorporen tecnología, industrialización y valor agregado.
“Detrás de un trabajo o una iniciativa que surge de los recursos naturales tenés un encadenamiento con necesidades industriales fenomenal en términos de aportar valor, crear puestos de trabajo y posicionarte como un mercado dominante de algunos bienes que son altamente demandados en el mundo”, explicó.
Como ejemplo, mencionó la yerba mate, cuya demanda internacional abre posibilidades que exceden la producción de la materia prima. También señaló el potencial de la madera chaqueña, correntina y misionera, que cuenta con mercados vinculados a la construcción y otros usos industriales.
En el caso del Chaco, identificó oportunidades en la agricultura, la ganadería, la producción de alfalfa, la miel, la logística, los puertos y la conectividad. El desafío, según su mirada, consiste en articular esas actividades con inversiones, infraestructura y políticas públicas que permitan ampliar su escala y mejorar su competitividad.
“Necesitamos un Estado que acompañe con normativa, infraestructura, logística e inversión pública”, afirmó.
El planteo apunta a que la región deje de depender exclusivamente de la venta de productos primarios y avance hacia bienes procesados, con tecnología incorporada y destinados a usos específicos, tanto en el mercado interno como en el internacional.
El potencial tecnológico del NEA, otra oportunidad de crecimiento
Pegoraro también destacó las capacidades tecnológicas de la región, particularmente en programación, informática y servicios vinculados al conocimiento. Consideró que se trata de un sector con posibilidades de expansión, aunque todavía disperso y sin una integración suficiente con el resto de la economía regional.
A su entender, la articulación entre las empresas tecnológicas, el sistema educativo, los sectores productivos y el Estado podría contribuir a consolidar un ecosistema con mayor capacidad para generar empleo calificado y exportar servicios.
“Las capacidades en términos de programación e informática del NEA son impresionantes”, sostuvo, aunque advirtió que todavía falta avanzar en una mirada de política pública que permita integrar esas actividades al desarrollo económico del conjunto de la región.
La apuesta es que la innovación no quede circunscripta a un sector específico, sino que también contribuya a transformar actividades tradicionales, desde la agricultura y la ganadería hasta la industria, el comercio y los servicios.
En paralelo, el director de Politikón Chaco remarcó la necesidad de ampliar la escala de los emprendimientos locales. Para ilustrar ese proceso, destacó experiencias empresariales que buscan incorporar nuevos cultivos, mejorar la genética ganadera o expandir modelos de negocios nacidos en la provincia hacia otros mercados.
El foro también contará con representantes de empresas de distintos rubros y tamaños, desde emprendimientos en crecimiento hasta firmas con presencia nacional y regional. Entre los empresarios convocados se encuentran Milagros Nardelli, de Emilia Integral; Mauro Vargas, de Derqui Vargas; Marcelo Nievas, presidente de Ricolina Argentina; Juan Martín Alfonso, presidente de la Cámara de Comercio de Resistencia; Marcelo Linque, director ejecutivo del grupo Linque; y Alejandra Amaro, directora del estudio MARC.
Una región que aporta menos del 2% de las exportaciones
Uno de los datos que Pegoraro puso sobre la mesa para dimensionar el desafío es la participación del NEA en las exportaciones argentinas. Según indicó, la región explica algo menos del 2% de los dólares que ingresan al país por ventas al exterior.
Para el economista, esa proporción no debe interpretarse como una falta de potencial productivo, sino como una señal de los obstáculos que impiden aprovecharlo plenamente.
La infraestructura, la logística, la escala de producción, el acceso a inversiones y la falta de una estrategia regional articulada aparecen entre los factores que, a su juicio, condicionan las posibilidades de crecimiento.
“Tenemos esta capacidad, tenemos este potencial. ¿Hacia dónde vamos y de qué manera le aportamos al resto de la región?”, resumió al explicar el sentido de la convocatoria.
En esa línea, sostuvo que el objetivo es instalar una discusión sostenida en el tiempo, capaz de trascender una jornada y convertirse en una referencia para empresarios, profesionales, funcionarios y estudiantes. La intención de los organizadores es que Capital Norte tenga continuidad anual y contribuya a consolidar una agenda económica regional.
Cuándo y cómo participar
Capital Norte se realizará el jueves 22 de octubre, de 9 a 18, en Resistencia. La programación incluye cuatro paneles temáticos, exposiciones y espacios destinados al intercambio entre los participantes.
Las entradas pueden adquirirse a través de la plataforma Central Ticket o desde el sitio oficial del evento, capitalnorte.com.ar. También se puede consultar información sobre los oradores y el programa en la cuenta de Instagram @capitalnorte.ok.
La convocatoria está dirigida no solo a empresarios y especialistas, sino también a estudiantes universitarios, profesionales y personas interesadas en la economía y el desarrollo regional.
Más allá de las exposiciones, los organizadores destacan el valor del networking: la posibilidad de generar vínculos entre actores que comparten intereses, identificar oportunidades de colaboración y acercar a los estudiantes al mundo laboral.
La apuesta de fondo es abrir un espacio para discutir qué modelo de desarrollo puede construir el norte argentino a partir de sus propios recursos y capacidades. Para Pegoraro, el desafío es dejar de esperar que las soluciones lleguen exclusivamente desde el centro del país y empezar a diseñar una estrategia que permita transformar el potencial productivo del NEA en más empleo, innovación y mejores condiciones de vida.




