A 20 años de la tragedia del Colegio Ecos, Oscar Eduardo Atamañuk, el chofer del micro que trasladaba a los estudiantes que regresaban de un viaje solidario al Chaco, rompió el silencio para defender su inocencia. “Yo soy una víctima más de dos borrachos al volante. No fue fácil soportar durante este tiempo que te quieran culpar de algo que no hiciste”, afirmó, contactado por Clarín.
El accidente ocurrió el 8 de octubre de 2006, en la Ruta 11, en el departamento santafesino de Vera, cuando el micro en el que viajaban alumnos y docentes del Colegio Ecos, de Villa Crespo, Buenos Aires, chocó de frente contra un camión Iveco que circulaba en sentido contrario. En el impacto murieron 12 personas: nueve estudiantes y la docente Mariana Boyé, además de los dos camioneros. Otras 38 personas resultaron heridas.
Atamañuk fue condenado por la Justicia por homicidio culposo y lesiones culposas. En 2023, la Corte Suprema dejó firme la sentencia de tres años de prisión condicional y cinco años de inhabilitación para conducir. Según la resolución judicial, el chofer tuvo una participación necesaria en el choque porque no habría realizado maniobras que, de acuerdo con los jueces, podían haber evitado la colisión.
Sin embargo, dos décadas después, Atamañuk sostiene la misma versión que defendió durante el proceso. “¿Si yo creo en mi inocencia y no me arrepiento de nada? Obvio que soy inocente, yo iba perfecto”, aseguró. Y apuntó contra el estado del conductor del camión: “Los tipos estaban totalmente borrachos y ya tenían una denuncia que venían zigzagueando”.
El hombre, que vive en Monte Caseros, Corrientes, explicó además que la condena tuvo consecuencias sobre su vida laboral. “Ahora la estoy pasando mal porque me quitaron el carnet de conducir por cinco años y no puedo trabajar”, señaló. La inhabilitación, según la sentencia, se extiende hasta 2028.
Tragedia del Colegio Ecos: por qué lo condenaron al chofer
La Justicia consideró que Atamañuk actuó con imprudencia y negligencia y sostuvo que tuvo falta de reacción ante la presencia del camión. Según el fallo, vio que el vehículo avanzaba zigzagueando por el carril contrario pero “no frenó, no bajó la velocidad, no tocó bocina, ni se tiró hacia la banquina derecha” para intentar evitar el impacto.
El chofer rechaza esa interpretación. “Se habla de inexperiencia de mi parte, yo vengo de una familia camionera y colectivera”, afirmó. Y agregó: “Te doy un colectivo y yo agarro un camión y te lo tiro encima, quiero ver qué vas hacer, para qué lado vas a agarrar. El tipo estaba re borracho”.
Atamañuk se mostró además molesto ante las preguntas sobre si, con el paso del tiempo, modificaría la maniobra que realizó aquella madrugada. “¿Si volvería a hacer la misma maniobra? Cada cosa preguntan, por eso no quiero hablar”, respondió.
Cómo fue el accidente
La tragedia ocurrió cuando los estudiantes y docentes del Colegio Ecos regresaban a Buenos Aires después de realizar tareas comunitarias en El Paraisal, una escuela del Impenetrable chaqueño que la institución apadrinaba desde 1994. Durante aquel viaje habían realizado talleres de música, juegos, trabajos en la huerta y charlas de prevención en sexualidad.
Murieron los estudiantes Julieta Posilovich (17), Daniela D’Agostino (16), Julieta Giataganellis (17), Delfina Goldaracena (17), Julieta Hartman (17), Nicolás Kohen (16), Benjamín Bravo De la Serna (17), Lucas Levin (16), Federico Ecker (16) y la docente Mariana Boyé (36). También fallecieron los camioneros Ángel Soto (39) y Hugo Albretch (38).
Con el paso de los años, los familiares y sobrevivientes impulsaron distintas actividades de concientización vial a través de la organización Conduciendo a Conciencia. También promovieron acciones solidarias en las escuelas del norte argentino. En 2007, un año después de la tragedia, el Consejo Federal de Educación estableció el 8 de octubre como el Día del Estudiante Solidario.
Clarín




