La Iglesia Católica argentina se encuentra en plena fase de preparación y logística de cara a la esperada visita del Papa León XIV al país. Tras casi cuatro décadas sin la presencia de un Pontífice en suelo argentino, el sacerdote Marcelo Sánchez destacó en diálogo con CIUDAD TV la profunda significación espiritual y social de este viaje apostólico.
“Esta visita es algo muy deseado, muy anhelado. Son casi 40 años que no viene un pontífice a la Argentina y bueno, después de mucho pedir y esperar, gracias a Dios se pudo dar”, afirmó Sánchez.
Aunque el Santo Padre encabezará celebraciones multitudinarias en tres puntos específicos del país —entre ellos la provincia de Córdoba—, el presbítero remarcó que el espíritu de la visita abarca a todo el territorio nacional. “La idea es que si bien el Papa va a estar en tres lugares en particular hacia donde celebrará la misa, la visita sea para todo el país. Todo el movimiento alrededor de las parroquias y las diócesis de una punta a la otra del país se mueve”, explicó.
Un aspecto central de la agenda papal será el contacto con las nuevas generaciones. La jornada juvenil se llevará a cabo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, teniendo como escenario el Monumento a los Españoles. “Una de las cosas que el Papa ha pedido, que no puede estar ausente, es el encuentro con los jóvenes”, señaló Sánchez. Asimismo, ponderó la masiva respuesta de la comunidad para la organización de los eventos, destacando que “ayer se cerró la inscripción y había 25.077 voluntarios inscriptos para todo lo que es la logística”.
Consultado sobre el significado de este viaje tras los años en que el Papa Francisco no pudo concretar su regreso al país, el sacerdote reflexionó sobre la continuidad afectiva y espiritual entre ambos pontífices. “Yo creo que el Papa León ahora, de alguna manera, lo hace como un homenaje al Papa Francisco. Lo trae, como dicen los obispos, en el corazón”, sostuvo. Además, recordó la cercanía lingüística y cultural de León XIV con Latinoamérica: “No solamente habla español y fue misionero muchísimos años en Perú, sino que tiene nacionalidad peruana. Pareciera que cuando habla en español la expresividad y la llegada cambian totalmente”.
En relación con el contexto social actual y el mensaje que dejará el Pontífice en el país, Sánchez enfatizó la necesidad de reconstruir los lazos comunitarios. “Yo creo que sobre todo dejará el mensaje de la unidad. Cada viaje del Papa nos deja una tarea por dónde encauzar el trabajo, no sólo de la evangelización, sino de construir la sociedad y hacer realidad esta civilización del amor”, remarcó.
Finalmente, al abordar problemáticas como la pobreza, el consumo de sustancias y la pérdida de sentido en la vida cotidiana, el sacerdote concluyó que el rol de la Iglesia es acompañar desde la cercanía y la contención: “Lo esencial de nuestra fe es que Dios se hizo carne, vivió y sufrió con nosotros. Vivir la fe implica mezclarse con el dolor de los hombres. Lo principal es llevar la buena noticia de Jesús y ayudar a todos, primero desde la escucha y el caminar juntos”.




