El licenciado en Relaciones Públicas e Institucionales, integrante del área de comunicación de la Secretaría de Asuntos Estratégicos del Chaco, Franco Sosa, analizó en CIUDAD TV los cambios que atraviesa la comunicación política y puso el foco en un problema que considera central: la pérdida de confianza en los mensajes que circulan.
Durante un taller con equipos de trabajo, Sosa abordó las transformaciones que tuvieron las formas de comunicar dentro de los partidos políticos y planteó que la búsqueda de alcance, que durante años concentró las estrategias de comunicación, fue desplazada por un desafío más complejo.
“En algún momento los profesionales de la comunicación buscamos mucho el tema del alcance. En algún momento eran los medios masivos, las redes sociales, cómo tengo mayor alcance, cómo llego con más facilidad a mayor cantidad de gente y hoy en esa mutación nos encontramos en un nuevo desafío que es la confianza”, sostuvo.
El dato que utilizó para dimensionar ese escenario es que, según mencionó, en Argentina solo el 26% de las personas confía en las noticias que consume. Para Sosa, allí aparece uno de los principales problemas que deben resolver hoy los equipos de comunicación política.
“No sirve de nada tener un buen alcance si realmente la gente no cree lo que está leyendo. La confianza ahí es primordial”, planteó.
La transformación de las redes sociales agregó, además, un elemento decisivo: la velocidad. Los mensajes compiten por la atención de audiencias que permanecen pocos segundos frente a un contenido y obligan a reformular la manera de construir una narrativa.
“Hoy estamos hablando de los primeros tres a cinco segundos y si conseguís generar esa curiosidad para poder desarrollar una buena narrativa”, explicó.
La lógica, según describió, incluso se invirtió. Antes se partía de un objetivo para construir una narrativa; ahora la primera tarea es despertar curiosidad y, a partir de allí, desarrollar el mensaje. “Hoy estamos buscando primero la curiosidad para después desarrollar el storytelling, para que la gente entienda el objetivo”, afirmó.
Pero captar atención no significa convertir la comunicación política en una competencia de exposición permanente. Sosa advirtió que el exceso de contenido puede terminar alejando el mensaje de su propósito: “A veces se cree que el político es influencer, no lo es”.
Y agregó: “En el exceso se pierde el verdadero objetivo y se pierde la verdadera esencia de la comunicación, que es justamente en este caso la comunicación política mostrar los resultados y mostrar la solución que estoy llevando a la gente”.
La construcción del mensaje tampoco puede desligarse del público al que pretende llegar. Sosa marcó diferencias entre las generaciones y sostuvo que conocer sus intereses es una condición para definir dónde y cómo comunicar.
“No es lo mismo llegar a una generación millennial que una generación centennial, por ejemplo, tienen diferentes intereses”, indicó.
De allí surge otro criterio: no elegir primero la red social para después pensar el mensaje, sino identificar a quién se quiere hablar y, a partir de ese público, determinar qué plataforma puede resultar más adecuada.
“Lo primero para elegir la red social o el medio que yo quiero llegar, es identificar la generación a la que le quiero hablar y a través de la generación que le quiero hablar los diferentes intereses que tiene esa generación”, planteó.
Sosa también puso en discusión la idea de que las nuevas tecnologías simplificaron la comunicación política hasta convertirla en una tarea individual. Frente a esa mirada, defendió el trabajo de los equipos y la articulación entre distintas disciplinas.
“Sin el profesional de comunicación es muy difícil elaborar una estrategia. Yo puedo armar un video, yo puedo subir una foto, dos, tres, pero si no sigue una estrategia, no tiene un hilo conductor, es muy difícil que realmente consiga el impacto”, sostuvo.
En Chaco, además, consideró que la comunicación política adquirió un peso cada vez mayor y que la provincia incorporó tendencias provenientes de otros ámbitos. “El Chaco dio un avance importante en comunicación, uno muy grande”, afirmó.
Para Sosa, el punto de partida sigue siendo uno: comprender el contexto. “Si no entendemos el contexto, no aprendemos a escuchar”, advirtió.
Desde esa mirada, la estrategia no se reduce a publicar contenidos ni a acumular seguidores. El objetivo es construir una narrativa capaz de despertar interés, sostener un mensaje y, sobre todo, generar credibilidad en una audiencia atravesada por la desinformación.
“Hoy ya no se mide el alcance, sino se mide realmente cuánta gente está creyendo lo que lee”, resumió.




