Desde la Cámara de la Construcción indicaron que la vecina provincia apenas registra 2.000 puestos de trabajo formales, una cifra marcadamente inferior a los niveles pospandemia. La inactividad no solo golpea a las grandes estructuras viales y de vivienda, sino que impacta de lleno en la economía informal y en las reformas particulares.
El presidente de la Cámara de la Construcción de Corrientes, Gustavo Rosello, trazó un sombrío panorama sobre la actualidad del rubro en la provincia y alertó sobre la falta de reactivación tanto en la infraestructura estatal como en la inversión particular. El dirigente gremial empresarial remarcó que la paralización de proyectos nacionales mantiene a las pymes locales en una situación crítica y sin perspectivas de repunte a corto plazo.
“En pandemia, teníamos 6.000 puestos de trabajo, hoy llegamos a 2.000. Estamos menos del 50 % de esa época”, contrapuso el referente del sector al evaluar la pérdida de mano de obra en el nordeste.
Asimismo, ratificó que en el plano del Gobierno nacional el escenario no exhibe señales de recuperación, teniendo en cuenta el Presupuesto 2027. “Lo que es obra pública no vemos que haya ningún tipo de visión de cambio”, aseguró a Radioactividad.
Deudas acumuladas, presupuestos sin fondos y freno en la obra privada
Al analizar los proyectos legislativos en debate dentro del Congreso de la Nación, desde el sector sostuvieron que los proyectos presupuestarios no prevén partidas destinadas a obras públicas para la región. A este panorama se suma la existencia de certificaciones de obra y liquidaciones por trabajos ya finalizados que continúan impagas y sin cronograma oficial de cancelación.
La inactividad no solo golpea a las grandes estructuras viales y de vivienda, sino que impacta de lleno en la economía informal y en las reformas particulares. Como reflejo de la crisis de consumo, en el sector comercial vinculado a los materiales de edificación se registraron jornadas con niveles de facturación mínimos, mientras que en la Capital y diversos municipios se observan desarrollos inmobiliarios paralizados por falta de financiamiento.
Incremento de costos en dólares y la alternativa de los créditos hipotecarios
Otro de los factores que condiciona el repunte de la construcción es el desfasaje entre los costos de los insumos y el poder adquisitivo de los hogares. Según las mediciones de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), el costo para edificar experimentó un incremento del 4% en un contexto de tipo de cambio calmo, lo que se traduce en un encarecimiento directo en moneda extranjera.
Esta suba estuvo traccionada principalmente por el reajuste salarial de la mano de obra, que registró una suba del 6 % por la incorporación de conceptos no remunerativos a los básicos.
“Es un valor muy alto, muy difícil que el particular pueda pintar una casa, cambiar un techo o agregar un dormitorio”, advirtió Roselló sobre la imposibilidad de las familias de afrontar arreglos menores.
Como contrapartida y única vía de reactivación a mediano plazo, el titular de la entidad destacó la reaparición de líneas de créditos hipotecarios en el sistema bancario, aunque aclaró que su impacto real en la demanda privada aún no se ha materializado en los obradores.
Perfi Nea




