El ministro de Producción del Chaco aseguró que la Provincia trabaja desde hace meses en la limpieza de canales y el monitoreo de las zonas de riesgo. Señaló que una temporada de lluvias intensas encontraría al territorio con más de 500.000 hectáreas de girasol y otras 250.000 de trigo implantadas. También se refirió a los taponamientos de canales y al pedido de la Sociedad Rural para declarar la emergencia agropecuaria.
El Gobierno del Chaco intensificó las tareas preventivas ante la posibilidad de que el fenómeno de El Niño genere lluvias importantes durante los próximos meses. En ese contexto, el ministro de Producción, Oscar Dudik, reconoció que la provincia enfrenta problemas estructurales de infraestructura hídrica y afirmó: “Siempre va a faltar, es una provincia que no resolvió nunca sus problemas estructurales”.
En declaraciones a CIUDAD TV, Dudik explicó que desde hace aproximadamente seis meses se vienen realizando tareas de prevención junto con los consorcios camineros, Vialidad Provincial y la Administración Provincial del Agua (APA), principalmente mediante la limpieza de canales.
Según sostuvo, algunos de esos canales troncales llevaban entre 15 y 20 años sin un mantenimiento adecuado y, en determinados sectores, incluso encontraron árboles creciendo dentro de los conductos destinados al escurrimiento del agua.
El Gobierno provincial confirmó en las últimas semanas que puso en marcha un Comité Provincial de Emergencia para coordinar acciones frente a El Niño. También informó sobre trabajos preventivos en canales, diques y estaciones de bombeo. Entre ellos se encuentra la limpieza del Canal Soberanía y tareas para garantizar el funcionamiento del sistema eléctrico que abastece al dique regulador de ese canal.
Un escenario delicado para la producción
Dudik planteó que una temporada de precipitaciones abundantes tendría un impacto particularmente sensible porque la provincia atraviesa un momento de fuerte implantación agrícola.
El funcionario afirmó que actualmente existen más de 500.000 hectáreas de girasol y unas 250.000 hectáreas de trigo, además de superficies destinadas a garbanzo, maní y carinata. También destacó la situación de la ganadería, con pasturas y aguadas que, según describió, se encuentran en buenas condiciones después del invierno.
“Sería un problema no sólo grave para el productor, sino para toda la provincia que se dinamiza y se motoriza en función de la producción”, sostuvo.
Por eso, planteó que el principal deseo del sector es que El Niño no se manifieste con la intensidad prevista en otras zonas de Sudamérica.
La disputa por los taponamientos
Otro de los puntos abordados durante la entrevista fue la existencia de taponamientos y terraplenes construidos sobre canales, una práctica que, según explicó Dudik, tuvo distintos orígenes.
El ministro señaló que algunos productores ganaderos obstaculizaron canales durante los años de sequía para reservar agua para sus establecimientos. En otros casos, afirmó, se construyeron terraplenes para impedir que el agua ingresara a determinados campos durante períodos de lluvias intensas.
Dudik destacó la legislación que establece sanciones para quienes obstruyan el normal escurrimiento y sostuvo que el objetivo debe ser avanzar hacia un sistema de manejo del agua, que permita conservarla durante los períodos secos y garantizar el drenaje durante los excesos hídricos.
En ese esquema, planteó que cualquier intervención productiva sobre el agua debería realizarse con georreferenciación y autorización de la APA, bajo parámetros que permitan controlar tanto la reserva como el escurrimiento.
El pedido de emergencia y la respuesta del Gobierno
El ministro también se refirió al planteo realizado por la Sociedad Rural del Chaco, que solicitó evaluar medidas preventivas ante las perspectivas climáticas para la campaña 2026-2027. Entre las propuestas se encuentran una eventual declaración de emergencia agropecuaria, prórrogas y suspensiones impositivas, créditos de emergencia, fondos de asistencia y un plan urgente de mantenimiento de caminos rurales y obras hídricas.
Dudik consideró que algunos de esos pedidos son “un poco apresurados”, aunque aseguró que el Gobierno evaluará medidas de acuerdo con la evolución del fenómeno.
Como ejemplo, recordó que actualmente los productores de zonas bajas y ribereñas pueden trasladar hacienda hacia sectores más altos y recomendó tomar recaudos con anticipación.
“No estoy en contra de que se pueda planificar este tipo de situaciones”, aclaró, aunque insistió en que el Gobierno cuenta con un comité de emergencia y una unidad operativa que deberá evaluar las medidas necesarias según el comportamiento de El Niño.
El Comité Provincial de Emergencia viene realizando reuniones con municipios, organismos públicos, fuerzas de seguridad, consorcios camineros, entidades productivas y organizaciones sociales para coordinar la respuesta ante posibles lluvias intensas, crecidas y anegamientos.
“Siempre va a faltar”
Ante la pregunta sobre si la provincia está preparada para un eventual escenario de precipitaciones abundantes hacia octubre, noviembre, diciembre o enero, Dudik evitó afirmar que exista una preparación completa. “Siempre va a faltar”, respondió.
El ministro atribuyó esa situación a la falta de resolución de problemas estructurales acumulados durante años y sostuvo que actualmente se están ejecutando trabajos para recomponer parte de esa infraestructura.
Mencionó, entre otras intervenciones, la limpieza de canales en distintos puntos de la provincia, el mantenimiento de defensas y diques reguladores en el área metropolitana y obras en localidades del interior.
También advirtió sobre el costo de esas tareas. Según ejemplificó, solamente la limpieza del río Muerto de Las Colonias demanda cerca de mil millones de pesos, mientras que una retroexcavadora tiene un costo que estimó entre 180.000 y 220.000 pesos por hora.
“Era más fácil hacerlo en 15 años que en un año y medio o dos”, resumió. El Gobierno provincial sostiene que la estrategia apunta a anticiparse al fenómeno y que la coordinación del Comité de Emergencia será determinante para definir nuevas obras, asistencia y medidas productivas a medida que se conozca la evolución de las condiciones climáticas.




